La primera vez que una médica me preguntó con cuántas personas distintas había follado, me quedé como Samantha Jones en "Sexo en Nueva York": ¿te refieres al último mes? La antipática batablanca me quiso mandar a un cursito de reeducación sexual y yo le espeté que nanai. De hecho, en su cotilla e innecesario interrogatorio, ya le había explicado que tenía por costumbre enfundar con un condón toda polla que fuera a introducir alegremente en mi entrepierna. Solícita yo, también le notifiqué que las chicas animaban mi menú sexual. Contrariadísima ella, me aclaró que según un estudio de la Universidad de Navarra, a partir de los tres o cuatro hombres con los que una mujer fornicara, aumentaría estrepitosamente su riesgo de contraer VIH. Exclamé, ¡de la Universidad del Opus! No te vulnerabiliza la promiscuidad, sino el patriarcado. Sucedió hace 30 años, en la sanidad pública. Desde entonces, cada año demandaba un análisis de VIH para discutir con la médica de turno, porque me tocó discutir con varias, que me volvían a sacar el infecto estudio puritano opusiano: por mí y por todas mis compañeras. En la Txantrea hay un centro de salud sexual comunitaria y feminista que fue creado en 1978 por las mujeres, por la gente alzada. Allí vas tranquilamente y explicas que, en una orgía, una amiga trans te ha pasado una gonorrea que desconocía portar, y simplemente te comunican que la cura es un pinchacito, te lo ponen, y luego te hacen pruebas de más cosas para que te quedes tranquila. Y ya. Esta semana, EHGAM Nafarroa volvió a conmemorar el amor revolucionario entre maricas y feministas, esa red que nos sostuvo durante los peores años del SIDA. «A vosotras, compañeras de Andraize, queremos deciros: gracias por abrir puertas donde había muros, por compartir saberes en lugar de imponer silencios. Gracias por escuchar sin juzgar, por acompañar sin tutelar y por defender nuestros cuerpos frente a quienes pretendían controlarlos. Gracias por vuestra valentía, por vuestra perseverancia y por todos esos cuidados cotidianos que tantas veces quedan fuera de la historia oficial».