Itziar Ziga
Itziar Ziga
Una rubia muy ilegal

O no binaria o reaccionaria

Los conceptos naturalizados de linealidad, progreso y relevo generacional son blancos y patriarcales, forzados y dominantes

La radiante noche en que conocí a Helen Torres hace veinte años, supe que ya existían mujeres tan libres y tan putas como yo sabía que era. En mi epifanía no se me apareció la Virgen, sino la mismísima Zorra Suprema. Aunque eso de «me ha preñado una paloma» siempre sonó a la típica excusa de una chica divertida en un mundo patriarcal. O santa o pecadora: eso no ha existido mujer que se lo tragase de veras. Yo me había sexiliado a Barcelona precisamente para abrazar a mi puta. Y a otras putas, claro: una bruja no es posible sin akelarre. Con ellas descubrí que la sempiterna disyuntiva entre irse a casa a follar y seguir de fiesta, no es más que otra penosa dicotomía judeocristiana: cualquier lugar de la fiesta es idóneo para follar.

Helen es argentina y, a través de ella, he admirado cómo en los últimos años el incesante hormigueo feminista devenía en marabunta, hasta lograr la reciente legalización del aborto. La recuerdo regresando desolada de un viaje a Argentina hace igual trece años: para una feminista es muy frustrante no encontrar aliadas allá donde vas. Pero ahora, al volver, alucina y se entusiasma escuchando la fluidez con que cotorrean en género no binario. O sea, con la e. A nosotres todavía nos cuesta un hueve. Y eso que Helen fue quien me explicó en mundano el desafío queer al conocerla: es psicóloga social, escritora y traductora al castellano de la mismísima Donna Haraway.

De pronto, es como si el mundo se hubiese plagado de nuestra estirpe bastarda queer. Y, como todes les hijes, nos interpelan: mucho. Qué maravilla. Siempre me horrorizaron esas señoras que se pegan el resto de su vida bramando que las jóvenes feministas se equivocan. Los conceptos naturalizados de linealidad, progreso y relevo generacional son blancos y patriarcales, forzados y dominantes: ahora mismo interactuamos feministas de entre 9 y 99 años. Y, ¿acaso esto no iba de dinamitar el sistema sexo/género y todas las opresiones? Pues eso: o no binarie o reaccionarie.

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