No te conté que miraba al reloj y siempre era la hora mágica. La de los unos o la de los doses, y si no miraba, alguien me decía: «¿Te has fijado? Cuatro unos, qué curioso». El calendario tampoco ayuda. Ya sabes que no recuerdo el día, pero huelo los aniversarios y voy como un sabueso en busca de certezas. Y las encuentro, faltaría más. Hace un año estábamos allí, y hoy no podemos celebrarlo. Tampoco te dije cuánto necesitaba que me agarraras la mano para pasar todo aquello, ni te hablé del cuerpo frágil, el que no sale en las fotos. Aunque tú ya lo sabías. ¿Cuántas historias de amor se rajan por la mitad? Hablo de todo el amor. El de la amiga, el del animal, el de la yaya... Al principio lo compartes con alguien, luego pasa al cajón de las bragas, donde siempre se cuela algún objeto íntimo que no es una braga, pero convive. Todo convive. Es generoso el cajón de las bragas. Últimamente lo llevo todo puesto. Los duelos sin nombre no me sueltan el pelo, o los agarro yo a ellos, no lo sé. Los hay con pasaporte y otros que nadie nombra, que no se muestran, se evitan por todos los medios, se opacan, se minimizan. No digo que esos sean los peores, pero son viscosos y escurridizos y pesan como un demonio. Imagínate entrar en el mar en noviembre con un abrigo de paño y pantalones de pana. Y el pelo hasta el culo. Salir de esa agua, pon que son las 8, ya está todo oscuro. Atravesar la arena que se te pega en los bajos y llorar sin ser todavía invierno ni, por supuesto, verano. Cuando estoy triste de lo que sea, le escribo a Pepo y le digo: «Hola, Pepo, te quiero». Da igual qué hora sea o qué día o qué todo. Ya sé lo que va a contestar. Siempre va a ser mejor que lo que le escribo, porque es más cáncer que yo y tengo asegurado el dulce. Ayer, después de mi buena ración de mimos, le hice preguntas que no venían al caso. Lleva como nadie los giros de guion. Como yo. Otro día os las escribo, esas y las de otras. He pensado en hacer preguntas sobre amor y esperanza a mis querides. Os las traeré en bandeja de plata (La Furi reportera) para hacer más llevadero este otoño y nuestro cajón de las bragas.