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Desahucio político

Comenzábamos la campaña con el encarcelamiento de cuatro jóvenes y pasamos el Ecuador con el arresto violento de otros tres compañeros suyos. Las imágenes de la brutalidad policial contra quienes se resistían pasivamente al atropello nos devuelven al pasado como un bucle sin fin al que parecen querer condenarnos a los vascos. Una suerte de desahucio político, de arrebatar por la fuerza las expectativas de otro futuro que libre a las nuevas generaciones de la espiral de violencia y de esterilidad política. Pero también un desahucio vital: de nuevo jóvenes arrancados de su entorno por la fuerza para robarles seis años de sus vidas. ¡Seis años! ¿No merecen acaso la atención de los candidatos que reclaman el rescate de los ciudadanos y la regeneración política? ¿Por qué les incomoda tanto?

Los hechos nos recuerdan en plena campaña que prácticamente se ha perdido una nueva legislatura municipal y foral sin avances sustantivos en la superación de estrategias del pasado que todavía persisten. Unas veces por los intereses bastardos de mantener vivo un conflicto del que obtener réditos políticos, también electorales, y otras por no ceder terreno ante el riesgo de perder la hegemonía y sus privilegios. El precio lo sigue pagando la sociedad vasca. ¿Por qué no se habla del conflicto y de las vías para superar las consecuencias que todavía existen, como se ha visto mismo? ¿Acaso no se puede contribuir desde ayuntamientos y diputaciones?

Los sucesos de hoy dejan una fotografía demoledora pero también elocuente: La Ertzantza, a las órdenes del Gobierno de Urkullu y el PNV, deteniendo de manera brutal a jóvenes vascos para enviarlos a cárceles españolas, para satisfacción de la estrategia de «dureza contra el terrorismo» del PP. “Ekinez egina / Hechos para Euskadi”, reza el eslogan electoral del PNV. ¿Tienen algo que decir al respecto sus candidatos?

Hoy han chocado en Gasteiz dos modelos de hacer política y de proyectos para el país. Y han sido los agredidos, precisamente, quienes han ofrecido el mensaje de que existe entrega y determinación para cambiar este estado de cosas. Una actitud política constructiva. Hoy los jóvenes de Gasteiz han hecho envejecer de manera abrumadora a todos sus contrincantes políticos.

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