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China: «Un país, Dos problemas»

La incontestable victoria de la presidenta de Taiwán, y de su soberanista Partido Progresista Democrático (PPD) supone un importante revés para Pekín, que ve cómo su apuesta por implantar el modelo «Un país, Dos sistemas» a la antigua isla de Formosa se ha convertido en un boomerang contra las formaciones políticas taiwanesas que apuestan por un entendimiento con la China continental.

Un análisis más detallado de los resultados destaca, con todo, el contraste entre los 20 puntos de diferencia de la presidenta respecto al candidato opositor del Kuomintang, Han Kuo-yu y el prácticamente empate técnico en las elecciones parlamentarias entre ambas formaciones. 88.000 escasos votos de diferencia a favor del PPD frente al Kuomintang que, sin embargo, y por mor del sistema electoral, garantizan a los soberanistas una cómoda mayoría absoluta de 61 escaños frente a los 35 de la histórica formación de Chiang Kai-shek.

Ello no desluce una victoria incontestable del soberanismo taiwanés, cimentada en un voto joven que tiene como referente el movimiento Girasol que surgió en 2014 y que, como apunta el analista Xulio Ríos (Observatorio de Política China) marcó «un punto de inflexión en la sociedad taiwanesa  en la cristalización de una identidad genuina y diferenciada de la continental».

No hay duda de que Pekín tiene un problema en Taiwán. Que, en estas elecciones, se ha retroalimentado además con el problema que tiene en Hong Kong. Resulta, en este sentido, sintomático que la más que discutida líder del Ejecutivo local de la antigua colonia británica, Carrie Lam, haya tenido que evocar la posibilidad de que el principio de «Un país, Dos sistemas», que reconoce la especificidad hongkonesa, siga vigente más allá de 2047, cuando se cumplen los 50 años del acuerdo y está en principio fijada la retrocesión de Hong Kong a China.

Lam ha advertido, eso sí, al movimiento de protesta que sacude el enclave desde hace ya siete meses que deje de desafiar a Pekín alertando de que, de lo contrario, lograrán el efecto contrario y podrían provocar la absorción de Hong Kong «como una ciudad china más» por parte del poderoso poder central.

Mal andan las cosas en Hong Kong y en Taiwán para Pekín. De intentar extender el modelo «Un país Dos sistemas», ha pasado al de «Un País, Dos problemas».

Otra cosa es que el gigante chino sea capaz de soportarlos.

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