Dabid
Dabid
Nazioartean espezializatuko erredaktorea

Crónica de una vuelta a la guerra anunciada

Era cuestión de tiempo pero la comunidad internacional no ha hecho caso a los sucesivos avisos.

El liderazgo del Frente Polisario venía advirtiendo de que la situación era insostenible y que la muerte en vida de los refugiados en Tinduf y la creciente presión ocupante marroquí en el Sáhara ocupado desembocarían en la vuelta a la guerra. Tantas veces lo han repetido y tan débil y olvidada –más allá de las lágrimas de cocodrilo humanitarias– era su posición que nos acostumbramos, como en el cuento del pastor y el lobo.

Pero el lobo nunca se había ido.

Ya en noviembre de 2010, las protestas contra Marruecos en el campamento saharaui de Agdyam Izik, en el Sáhara ocupado, fueron disueltas sin contemplaciones, al igual que las réplicas en la capital, El Aaaiun, y en otras localidades. 

Consideradas la antesala de las Primaveras Árabes de 2011, ambas compartieron un trágico destino.

Y pasaron los años, con avisos cada vez más alarmantes de la infiltración de las ideas yihadistas del Estado Islámico (ISIS) entre la juventud de los campamentos, avisos negados o al menos minimizados por el propio Polisario, en un intento, lógico, de cerrar filas.

Mientras tanto, Marruecos no ha hecho sino ganar posiciones en la Unión Africana. Y la grave crisis política actual en Argelia, epígono precisamente de aquella revuelta árabe frustrada, amenaza con dejar a los saharauis todavía más solos en el mundo.

10 años después, en noviembre de 2020, refugiados huidos del infierno ardiente de Tinduf y llegados al purgatorio del Sáhara ocupado acampan en el paso fronterizo con Mauritania de Guerguerat. En una réplica de las protestas de Agdyam Izik, denuncian el imperio clientelar-mafioso ocupante y el robo de sus recursos naturales. La MINURSO (ONU) mira hacia otro lado. Francia, y a su vera España, no quieren que se toque un pelo a Rabat.

Marruecos repite estrategia. Manda a los militares y anuncia que «esto se acabó».

El Frente Polisario asegura que, al contrario, esto, la guerra, ha vuelto a empezar y acusa al Ejército marroquí de violar con su incursión el alto el fuego de 1991. Aquella tregua que lleva 29 años durmiendo el sueño de los in-justos.

Hay intercambio de disparos y habrá que ver el giro de los acontecimientos. Pero nadie podrá decir que no estábamos avisados.

 

 

Bilatu