Dabid Lazkanoiturburu
Dabid Lazkanoiturburu
Nazioartean espezializatuko erredaktorea

Premios Nobel o Premios Sorpresa

Galardonar a dos periodistas de Filipinas y Rusia está más que justificado, con la que está cayendo con sus respectivos gobernantes, el primus de la dinastía tirano-populista Duterte (Rodrigo) y el ya viejo zar ruso Putin (Vladimir).

Y tiene aún más motivo cuando se presenta como extensivo a todos los periodistas que luchan contra los ataques a la libertad de expresión más allá, y acá, de Moscú y Manila, que los hay.

Tampoco seré yo quien critique el Nobel de Literatura al novelista de Tanzania Abdulrazak Gurnah por «su penetración inflexible en los efectos del colonialismo y el destino de los refugiados en el abismo entre culturas y continentes».

Confieso que no le he leído y parece que ayer no pocos se afanaban por encontrar  un solo ejemplar de sus tres obras publicadas en castellano en las librerías del Estado español.

Ruego perdón por mi eurocentrismo (¿estatocentrismo? ¿patriocentrismo?) confeso.

Pido, eso sí, a la prensa, ya que ha recibido el galardón este año, que deje de una vez de augurar y publicar quinielas que nunca se cumplen.

Y al Comité Nobel, que cambie los nombres de los premios de la Paz y de Literatura y los titule como «Premios Sorpresa».  Y es que no salgo de mi asombro desde que otorgó el Nobel de la Paz a un Barack Obama que acababa de llegar a la presidencia de los «pacifistas» EEUU.

Me olvidaba. Al escritor japonés Haruki Murakami, eterno aspirante, mis mayores ánimos. Seguiremos disfrutando de su sorprendente realismo mágico nipón.

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