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Perderse en Paris

Pues este es mi rincón de Paris, si es o no terraza…En las escaleras del Sacre Creur, en Montmartre. Y este es el Ronaldhino de Paris. 

Era Doctor Deseo quien cantaba aquello de ´Morirse en Bilbao, no hay nada mejor´ y Paris, para morirse no, pero para perderse es buen sitio. Cientos de lugares en los que comenzar a andar con un único objetivo: el de perderse en sus calles, callejuelas y barrios. Obviando los motivos que nos han traido hasta aquí, darse una vuelta y convertirse más que en obvservador, en sujeto activo.

Para despedirnos de Paris, vayamos, por ejemplo, a Marais, Belleville o Saint Denis, barrios con personalidad, con encanto, llenos de vida. Empezaremos por Marais; barrio cercano al Hotel de Ville, al ayuntamiento parisino. Pequeñas cuestas nos adentran en el último barrio ´de moda´ de la ciudad. Muchos bares, restaurantes y plazas, tan singulares como la de Vosges. Mucha gente jóven, sombras -que se agradecen muchísimo- y vida nativa, ya que las hordas de turistas no suelen, todavía subir hasta este barrio, que por cierto es también el de ambiente; o libertad, viendo cómo andan los niñatos del movimiento pro-vida en las tierra de la Egalité, Fraternité y Equalite…

Justo en la muga entre Marais y Belleville encontramos el conocido cementerio de Pere Lachaise, en la Rue Gambetta -la plaza también merece una visita-, donde están enterradas personalidades como Honore Balzac o el irlandés Oscar Wilde.

Belleville es, sin duda, el barrio con más casta de Paris. Bares, terrazas y lugares únicos como el Parque del Aire; con una vista espectacular de las torre Eiffel y Montparnasse. Resulta gracioso observar la escena dominical en la que decenas, cientos!, de personas aprovechan el lugar para hacer un picnic! Si, parece que se trata del lugar más emblemático para los dominguer@s franceses.

Belleville, a quien, por cierto, Zazpika, dedicó un estupendo reportaje es también sinónimo de interculturalidad. Los supermercados chinos -con productos chinos- en los que apenas puedes intuir qué compras; las pastelerías, árabes; restaurantes de todos los continentes, hijos de exiliados españoles de la guerra, tiendas de espécias … Un barrio diferente, un barrio recomendable; con casta. Eso sí, barrio en el que no está demás controlar la cartera ya que, si bien uno ha tenido siempre cierta admiración por El Vaquilla –alegre bandolero-, el susto de perder todo en una callejuela, con el viejo truco del empujón, puede quitar cierta magia a la estancia. Y el restaurante con más solera del barrio es este: Le Vieux Belleville. Popular, con música de acordeón todas las noches… con encantco. Y un muy buen magrét de pato, por cierto. Para los cánticos, reparten la letra –por eso canta Ainara tan convencida-.

 

Saint Denis es el barrio –que yo llamo- del campo de futbol. Un barrio en el que los índices de prácticamente todo son altos y un barrio en el que el dinero gubernamental fue a parar… al campo de futbol del Mundial! 98?? Los habitantes de Saint Denis pueblan también Fleury Merogis, Fresnes o La Santé. Es un barrio donde el índice de paro es altísimo y las oportunidades, escasas. Último dato, todo el barrio se convierte en un tremendo mercadillo durante el día. Se puede comprar de todo; fruta, zapatillas,electrodomésticos de segunda mano, carne, pescado, bolsos… Recomendable perderse, también, por Saint Denis. Ah! Un dato, el ayuntamiento lo gobierna el Partido Comunista.

Tenemos que venir hasta aquí tantas veces que acabamos conociendo sus rincones.  

Au revoir, Paris!

Con una copa de Ricard. Homenaje a Herminio Bolaextra

 

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