Ane Iparragirre
Mayo es buena época para pasear entre jardines.

Ruta por jardines: evasión entre flores

Hay en Euskl Herria numerosos espacios que invitan a la relajación, lugares ideales para evadirse y perderse lejos del frenético ritmo entre concurridas calles. Estos son algunos de esos jardines y parques; no están todos, obviamente, pero sí un puñado entre los que poder elegir. Y mayo es ideal.

A lo largo de la historia, desde Alejandría y la Roma imperial, los jardines de esparcimiento han sido privados y solo podían disfrutar de ellos los estamentos privilegiados, la aristocracia y la Iglesia, fundamentalmente. Actualmente, son los ingleses quienes más practican el turismo de jardines, aunque cada vez en mayor medida estos lugares representan un aliciente para el ocio y el tiempo libre en el mundo.

Estas líneas recogen un repaso de lo que ofrece Euskal Herria. Ya inmersos en la primavera, con el calor acechando y, si la situación epidemiológica lo permite, estos espacios son un buen recurso para disfrutar de la naturaleza con ganas y sin riesgos.

Jardín Botánico de Santa Catalina (Iruñea de Oca). Para sentir la naturaleza en ebullición, el recinto de Santa Catalina, en las ruinas del palacio-convento del mismo nombre situado a media ladera de la Sierra de Badaia, a unos 500 metros de la localidad de Trespuentes, es un lugar único. Alberga una gran cantidad de especies y cuenta con un juego que hace más divertida la visita de los más pequeños. La orografía de esta zona permite tres tipos de condiciones climáticas y, por lo tanto, de flora: mediterránea, atlántica y mixta. Acoge más de 500 especies botánicas procedentes de los cinco continentes exhibidas en tres recorridos organizados con plantas autóctonas, plantas orientales y árboles australianos. Cuenta también con gran cantidad de especies acuáticas.

Jardín Botánico (Barakaldo). Ubicado en pleno corazón de Barakaldo, es un espacio de 65.000 m2 adecuado para descubrir y adentrarse en el mundo de las plantas, conocer sus orígenes, características, usos y curiosidades. Jardines y bosques temáticos con más de 300 especies de árboles y arbustos y una gran variedad de plantas de temporada, representan parte de la biodiversidad del planeta. Plantas aromáticas y acuáticas, autóctonas y de lejanos lugares, con flores de vistosos colores o frutos son algunos ejemplos de lo que podemos descubrir en el Jardín. Podemos adentrarnos y recorrer un laberinto formado por setos y disfrutar del lago central con surtidores.

Gladys Enea (Donostia). El parque Gladys, ubicado en el barrio donostiarra de Egia, es un lugar que invita a la desconexión entre su gran variedad de vegetación, flores y árboles. Los pavos reales son también parte del paisaje en un parque que cuenta con una superficie de 94.960 m2, de los cuales 16.660 m2 son viales, 1.300 m2 edificios o ruinas y 780 m2 de estanque. Ejemplares de sequoya roja, el ginkgo y cedros de Líbano junto a narcisos, camelias y peonias en unos paseos relajantes.

Jardín Botánico de Iturraran (Aia). El Jardín Botánico de Iturraran está situado en el Parque Natural de Pagoeta, en Aia, 8 kilómetros de Zarautz. Tiene una superficie de 25 hectáreas, cuenta con 5.500 taxones, la mayoría árboles y arbustos de diferentes lugares del mundo, y también con una colección de plantas amenazadas de Euskal Herria. Debido al privilegiado clima del que disfruta el Jardín Botánico, en el mismo se pueden cultivar plantas de todo el mundo, tanto de zonas frías como cálidas. Dividido en ocho grandes zonas con características propias, dispone de una red de senderos de unos 3,5 km de longitud con el fin de facilitar las visitas.

Parque del señorío (Bertiz). El jardín de Bértiz, con más de un siglo de antigüedad, es un auténtico tesoro. Conformado por un bello entramado de sinuosos caminos y senderos rodeados de grandes árboles de diversos tipos, setos, arbustos y macizos florales, tiene una nutrida representación de especies autóctonas así como gran cantidad de plantas exóticas. Destacan especialmente por su rareza los liquidámbares, tejos, hibas, ciprés de los pantanos, cefalotejo, secuoyas, cedros, gingkos, limoneros, camelias, azaleas, hortensias, glicinas, bambúes... Además de su riqueza botánica, sobresale por la calidad de sus entornos paisajísticos que crean peculiares ambientes, conseguidos gracias a la existencia de estanques, pequeños puentes, glorietas, y otros elementos de gran belleza como el mirador y la capilla, joyas del Art Nouveau, que confieren a este conjunto una referencia de belleza exclusiva de los años de cambio entre los siglos XIX y el XX.

Parque de los Sentidos (Noain). Un parque especial, enfocado hacia los sentidos, que crea cinco espacios diferenciados, uno por cada sentido. Cada espacio se encuadra en un estilo peculiar de jardinería. Son, en total, 25.000 m2 en los que la imaginación se recrea entre gustos, olores, texturas, sonidos y colores en los recorridos por el jardín inglés, jardín francés, jardín japonés, jardín mediterráneo, y jardín comestible. Como complemento a todas estas zonas, y haciendo las funciones de distribuidor, se encuentra el estanque central, desde el que se puede acceder a cada una de ellas o subir al mirador para poder disfrutar de una amplia panorámica.

Parque Yamaguchi (Iruñea). Es quizá el parque más singular de todos los que tiene la capital navarra. De una extensión de 85.000 metros cuadrados y situado en una de las zonas más modernas de la ciudad, su nombre recuerda a la ciudad nipona de Yamaguchi, vecina de Hiroshima, con la que Iruñea está hermanada. De estilo oriental, el parque fue diseñado en 1997 por paisajistas nipones, por lo que contiene todos los elementos propios de un jardín importado de la cultura del Sol Naciente, con todo su refinamiento y exquisitez. Plantas y especies arbóreas, algunas autóctonas, conviven con elementos ornamentales como la suhama (playa), azumaya (caseta sobre el estanque), yatsubashi e ishibasi (puentes), taki (cascada) o el géiser del lago, un chorro de agua que alcanza los veinte metros de altura.

Jardín de la Galaxia (Iruñea). Ubicado dentro del parque Yamaguchi, junto al Planetario, el Jardín de la Galaxia de Iruñea es el segundo de estas características en el mundo y el primero de Europa, un espacio que busca convertirse en referente en divulgación científica, además de un lugar de sensibilización ambiental para todos los públicos. 300 arbustos apadrinados responden a cinco variedades distintas: Hibiscus syriacus (Rosal de Siria), y Eleagnus Ebbingei (Eleagnus), ambos asiáticos; Cordyline Indivisa 'Red Star' procedente de Oceanía y y, oriundos de Japón y Corea la Aucuba Japónica (Laurel Manchado) y Salix Integra 'Hakuro Nishiki' (Sauce Moteado). Quieren representar, por su aspecto y colorido, cielo estrellado, nebulosas, polvo estelar, cúmulos globulares... La distribución del jardín contribuye a la frondosidad de un conjunto cuya parte central es más alta que el resto, aludiendo a la forma en la que desde la Tierra representamos la galaxia.

Jardín Botánico de Salburua. Este importante humedal europeo es un sorprendente remanso de paz a pocos kilómetros de Gasteiz. Son 10 kilómetros por terreno llano y cómodo de realizar a pie o en bicicleta. Hay muchos itinerarios, sobre los que ofrecen información detallada en el Centro de Interpretación y del que merece destacar el Jardín Botánico de Olarizu, con el Arboreto de los bosques europeos. Este, con una extensión cercana a las 30 hectáreas, consta de cinco zonas donde se han representado, a excepción de la tundra ártica, los grandes tipos de vegetación o biomas que definen el paisaje del continente europeo. Alberga un total de 523 especies arbóreas, arbustivas, camefíticas (matas) y escandentes (trepadoras), lo que constituye una completa colección de flora forestal europea científicamente ordenada.

Jardines de Arnaga (Kanbo). Los jardines de Arnaga, situados en Kanbo, están conformados por múltiples jardines temáticos: a la entrada un jardín alpino, al que le siguen un bosque, un jardín a la francesa y un jardín de estilo inglés. La Villa Arnaga, abierta normalmente a las visitas, está lasificada como monumento histórico. Su jardín a la francesa emula a los de Versalles. Basado en la simetría, combina especiales minerales, vegetación y zonas de agua rodeadas de flores de temporada, bancos de piedra, escaleras, estatuas y caminos de grava con glicinias, azaleas, camelias, rododendros y especies arbóreas como tejo, carpinos y boj.

Jardín Botánico (Baiona). Baiona posee también un jardín botánico, de entrada libre, que ocupa una extensión de 3.000 m2. Suspendido sobre la ciudad y separado de ella por murallas, este jardín botánico abrió sus puertas a finales de los 90 y se encuentra en uno de los baluartes entre la catedral y la muralla. Alberga unos mil taxones agrupados en la colección de bambús, zona japonesa y el estanque con plantas de humedales y flores asociadas por color o por aroma.

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