Koldo Landaluze
Especialista en cine y series de televisión

‘Javier Krahe. Ni feo, ni católico, ni sentimental’: Las flores de Marieta ya no se marchitarán

El periodista Fernando de Haro ha publicado ‘Javier Krahe. Ni feo, ni católico, ni sentimental’ (Reservoir Books), la primera biografía dedicada al cantante –renegaba del término cantautor– que legó para la posteridad, entre otros, temas como ‘La hoguera’, ‘Marieta’ y ‘Cuervo negro’.

Javier Krahe, autor de temas como ‘La hoguera’ o ‘Marieta’. (Festival A Cántaros)
Javier Krahe, autor de temas como ‘La hoguera’ o ‘Marieta’. (Festival A Cántaros)

Javier Krahe figuró entre los cantautores que dieron sentido a la llamada ‘canción urbana madrileña’. Atrincherado en la ironía y la crítica, firmó un prolífico catálogo de composiciones –catorce discos editados y 150 canciones compuestas–, entre los que figura ‘La Mandrágora’ (1981), disco que firmó con Sabina y Alberto Páez, o el tema ‘Cuervo ingenuo’.

Tres años antes de su fallecimiento en 2015, fue protagonista de una sonada polémica tras ser acusado de un delito contra los sentimientos religiosos por un vídeo de 2004 titulado ‘Cómo cocinar un Cristo para dos personas’.

Estos pasajes asoman en la primera biografía dedicada al cantautor bajo el titulo ‘Javier Krahe. Ni feo, ni católico, ni sentimental’ (Reservoir Books). Escrito por Fernando de Haro, este periodista avanzó durante la presentación que este libro ha sido «concebido como un perfil íntimo que respeta la rigurosidad de los hechos, pero que se centra más en las anécdotas que mejor definen su carácter, las de alguien extraordinario».

En opinión del autor, «rodearse de las anécdotas es el punto de vista idóneo para conocerlo. Todos los que lo hicieron en vida, van a ver a Krahe en este libro y los que no, lo van a conocer ahora».

Para la elaboración de ‘Javier Krahe. Ni feo, ni católico, ni sentimental’ fueron necesarios dos años de documentación y 60 entrevistas a su familia, incluidos su compañera sentimental Annick Bloyard, y sus hijos, Violante y Marco, así como amigos y compañeros de profesión como Joaquín Sabina, Javier Pla, El Gran Wyoming, Pablo Carbonell u Óscar Ladoire.

«Respetando la cronología y los hechos con rigor, el objetivo era hacer un perfil íntimo de Krahe, de su mundo, de su vida y obra, porque sobre todo en su caso no puede separarse lo uno de lo otro», subrayó Haro sobre este personaje ingenioso y de carácter anárquico. Huyendo de la caricatura, se repasan momentos de su juventud, de su exilio canadiense, de la época de La Mandrágora, de sus noches de ajedrez con amigos en el Estar Café de Madrid o de sus veranos en Zahara de los Atunes, donde falleció la noche del 11 de julio de 2015 al volver de tomar una copa.

Esas últimas horas las pasó con López de Guereña, «hijo predilecto de Krahe por autodesignación y compañero suyo durante muchísimos años como guitarrista, productor y sobre todo como amigo, también como parásito vacacional», dijo de sí mismo este músico que ha permitido al autor contrastar informaciones y testimonios. «De los artistas, a ser posible, hay que conocer en profundidad su obra y no conocerlos a ellos, pero eso no pasaba con él. Era alguien extraordinario. Su parte más interesante fue su vida, su trato, su chispa, su bienestar, su genio. Era buena persona, no solo una persona inteligente, y lo que transmitió antes de dejarnos fueron cosas buenas», destacó.

Esta biografía suma un elemento de interés adicional ya que, mientras Haro realizaba su investigación, descubrió y reunió una serie de canciones inéditas de la primera época del cantautor y que apareen reunidas en el apéndice del libro y comentadas en los distintos capítulos.

Krahe, siempre en la distancia corta

Autor de temas emblemáticos como ‘La hoguera’, ‘Marieta’, ‘Cuervo ingenuo’ o ‘Un burdo rumor’, la leyenda de Javier Krahe arrancó en aquel célebre disco que grabó junto a Joaquín Sabina y Alberto Pérez en el Café La Mandrágora en el año 1981. A partir de ese instante, se fraguó una crónica de encuentros y desencuentros con Sabina que tuvo una de sus escenificaciones más concluyentes cuando Sabina grabó un directo en el teatro Salamanca de Madrid los días 14 y 15 de febrero de 1986.

En aquel recital le acompañaban Luis Eduardo Aute, Javier Gurruchaga y Javier Krahe. Este último cantó ‘Cuervo ingenuo’, la que ha sido considerada como su única canción política y en la que criticaba las primeras gestiones del gobierno de Felipe González.

El concierto fue retransmitido por TVE, y cuando Krahe inició la canción, las cámaras dejaron de grabar. Esta censura supuso un freno en la carrera de Krahe: se acabaron las contrataciones por parte de los ayuntamientos y ya no pudo grabar la canción en un disco propio. Dos años después, regrabó sus canciones con el sello Lolipop, su primera discográfica independiente.

«Calcúlese un Cristo ya macilento para dos personas. Se le extraen las alcayatas y se le separa de la cruz, que dejaremos aparte. Se desencostra con agua tibia y se seca cuidadosamente». Así comenzaba el cortometraje que Javier Krahe y Enrique Seseña rodaron en el 77 y que en 2012 adquirió un gran eco mediático debido a la denuncia que interpuso contra el cantante –a Javier Krahe le resultaba fea la palabra ‘cantautor’– el Centro Jurídico Tomás Moro.

Envuelta en un tono pausado, la voz profunda de quien cantó aquello de ‘La hoguera’, nos redescubrió a través de una entrevista concedida a GARA la alevosía y nocturnidad de algunos de sus pasajes vitales y creativos. Preguntado por qué Marieta ya no acudía a los conciertos de Sabina, Krahe respondió con una sonrisa que «lo malo es que sí va pero ya se arrepentirá algún día. El mecanismo de esa canción que fue compuesta originalmente por George Brassens está basado en la perpetua frustración que provoca esa tal Marieta. Hace tiempo que no canto esta canción, pero en las diversas versiones que hacía de ella, Marieta también se iba a conciertos de Luz Casal o Tam-Tam Go. Es lo que tenía de divertido esta canción: ella no venía a verme porque hasta yo mismo me aburriría si fuera a mis propios conciertos. Las flores para Marieta se siguen marchitando».

En relación a la receta alquímica de sus composiciones, dijo: «Lo ignoro, en serio. Es algo ajeno a mí y es algo a lo que no le tengo presto excesivo interés. En realidad, no hago nada especial, me limito a subirme al escenario y agradecer a mucha gente que mis composiciones les sigan aportando algo. Si no voy mal encaminado creo que son tres las generaciones que siguen tarareando mis canciones. Visto desde la distancia resulta muy curioso, porque cuando yo comencé en esto mis metas no iban más allá de dedicarme a cantar no más de cinco años y, si la cosa no funcionaba, pues me dedicaría a otra cosa. Pero creo que me equivoqué en los cálculos».

Finalmente y en relación al peso que conllevó el éxito de ‘La Mandrágora’, sentenció que «es verdad que me molesta un poco que siempre me pregunten por ello. No voy a negar que fue un trabajo que tuvo una gran repercusión, pero es un disco que ya lo tengo muy apartado. En cierta ocasión me sorprendió escucharlo en casa. Cuando entré en el salón, descubrí que había sido mi hija la que lo había puesto. Cuando le pregunté por el motivo, ella me respondió que le habían dicho en el instituto que ese disco era muy divertido. Fueron tres años muy interesantes y divertidos, disfrutamos con aquella etapa pero ya se acabó. No creo que vuelva a cantar con Sabina porque su rollo es diferente al mío. Yo soy feliz cantando en garitos o teatros pequeños. Me gusta sentir ese contacto casi directo con la gente que te está escuchando. No me van los grandes escenarios. Prefiero terminar el concierto, acercarme a la barra y, de repente, que alguien se acerque y me comente cosas relacionadas con lo que ha escuchado. Es curioso, no sabía que había influido tanto en las vidas de los demás».