Koldo Landaluze
Especialista en cine y series de televisión

The Rolling Stones: 50 años de una lengua obscena y un disco mítico, ‘Sticky Fingers’

La vemos en múltiples formatos y en camisetas vestidas por muy diversas generaciones. Hace cincuenta años asomó de entre unos labios carnosos una lengua tan burlona como obscena que siempre será asociada a los Rolling Stones. Apareció por primera vez en la contraportada del mítico ‘Sticky Fingers’.

Profundamente rojos, labios y lengua servirían para identificar a una de las bandas más célebres de la historia del rock, The Rolling Stones.

Hace cincuenta años, un joven estudiante llamado John Pasche pasaría a la posteridad creativa por un diseño por el que nunca se hizo millonario, tan solo cobró 58 euros, y que figura con todo merecimiento junto a otros logos de la historia del rock como el plátano de la Velvet Underground, la diana de The Who o el prisma con la luz multicolor de Pink Floyd. 

A pesar de lo que se dijo en su día, los labios y la lengua de los Rolling Stones no llevan la firma de Andy Warhol y ni siquiera están inspirados en Mick Jagger. Sin saber entonces lo que tenían entre manos, la legendaria formación británica los incluyó en la contraportada de ‘Sticky Fingers’ y acompañó su gira europea del año 1970, ‘Let it Bleed’.

Según recordó Pasche, «yo era estudiante del Royal College of Art de Londres. Estaba en mi último año y los Stones llamaron porque necesitaban que un estudiante les diseñase un póster para la gira. Querían a alguien que se reuniera con Mick Jagger. Tuve muchísima suerte y fue una completa sorpresa».

Pinceles y guitarras en plena efervescencia

Aquella generación de estudiantes del Royal College of Art adquirió una gran relevancia y han sido muchas las exposiciones dedicadas a su talento.

Cabe recordar que en dicho centro londinense también curso estudios Storm Thorgerson, el que es considerado como uno de los mejores diseñadores de portadas de discos y cuyo trabajo fue solicitado por bandas como AC/DC, The Gods, The Pretty Things, Led Zeppelin, Renaissance, Génesis y Pink Floyd. Para estos últimos creó el prisma con el haz multicolor que aparecía en la portada del disco ‘The Dark Side of the Moon’.

Sobre la reunión concertada por Jagger y Pasche, el diseñador recordó: «Quedé con Mick y la verdad es que mis bocetos e ideas no le impresionaron demasiado. ‘Puedes hacerlo mejor’, me dijo. Pero unos meses después me llamó y me preguntó si les podía ayudar a diseñar un nuevo logo. Mick me invitó a su casa de Londres para hablar del proyecto».

Al parecer, los Stones no querían un diseño que incluyera su nombre, sino que buscaban algo que fuera reconocible por sí solo. Que se viera y se dijera: ‘Eso es de los Rolling Stones’.

En el transcurso de dicha conversación, Pasche vio un cuadro en una de las paredes de la casa del carismático líder la banda británica. Representaba a la deidad hindú Kali, con su larga e irreverente lengua roja como centro de la catarsis.

«Mick me explicó que hacía un par de días que fue a la tienda de la esquina a comprar algo de comida y que se quedó asombrado por el cuadro. Pidió llevárselo. Yo inmediatamente me fijé en la boca y la lengua y surgió la idea. Sería un elemento de protesta, de alzar la voz», añadió el por entonces joven estudiante.

A Jagger y al resto de ‘Sus Satánicas Majestades’ les encantó la idea, pero nunca intuyeron el recorrido que iba a tener aquel simple diseño. Su función no iba a ser otra que encabezar las notas de prensa y quizás dar imagen al sello musical del grupo, algo parecido a la manzana de los Beatles. «Por eso solo me pagaron 50 libras», recordó entre risas Pasche.

Sin embargo, tanto les gustó, que decidieron incluirlo también en la contraportada de ‘Sticky Fingers’, disco que este 23 de abril cumple 50 años. «Gracias a eso empezó a ganar popularidad y a usarse como merchandising. Tuvieron que firmar un contrato conmigo por los derechos de la marca y me llevaba un porcentaje cada vez que vendían una camiseta y cosas así», explicó Pasche.

No obstante, esos royalties, que le podrían haber hecho millonario, los vendió en 1984, debido a las lagunas que imperaban por entonces en las leyes de copyright. Estas establecían que cuando una compañía había estado usando un elemento por determinado tiempo y ya se le relacionaba directamente con ello, podía reclamar sus derechos.

«Mi abogado me sugirió que vendiera, porque me lo podrían quitar si íbamos a juicio. No me arrepiento de haberlo hecho porque con lo que me pagaron me pude comprar mi primer piso. Quizás no logré los millones que podía haber hecho, pero no me arrepiento porque en ese momento tenía sentido. Sus mánagers, tenían un carácter muy duro en temas legales. Ellos hubieran peleado más que la banda», reflexionó Pasche.

Además de la cuestión económica, a Pasche le afectó la errónea creencia popular de que el diseñador del logo fue Andy Warhol. Warhol, que había hecho la portada del ‘Sticky Fingers’ -ilustrada por una cremallera-, nunca tuvo nada que ver con el diseño.

Sobre ello Pasche apuntó que «fue complicado, aunque la verdad es que me halaga un poco que la gente pensara que un trabajo mío podría haber sido suyo. Pero me alegra que se reconociera que fui yo. Siempre tuve las cartas de los Rolling Stones confirmándome como creador, que son una buena prueba».

Esas cartas, así como el primer boceto de los labios y la lengua, ya no están en su poder. No cuelgan en una pared de su casa ni están a buen recaudo en una caja fuerte. Pasche se los entregó al Victoria & Albert Museum de Londres para su exhibición.

‘Sticky Fingers’, un disco referencial

‘Sticky Fingers’ reunió lo mejor de los Rollings Stones. Un álbum fundamental para la banda británica en el que, además de la icónica y muy controvertida portada diseñada por Andy Warhol -un pantalón vaquero en blanco y negro cuyo protagonismo era acaparado por su cremallera- y la contraportada que incluyó el ya mencionado logo de John Pasche.

Más allá de estos interesantes elementos artísticos, el interior del disco rezumaba lo mejor de Mick Jagger, Keith Richards, Mick Taylor y Charlie Watts.

El disco que vio la luz en 1971, el primero después de la muerte de Brian Jones, y sumaba diez temas creados por el dúo Jagger-Richards. Uno de los grandes hits de la banda se encarga de abrir el disco, ‘Brown Sugar’.

A esta invitación a la danza con ramalazos de guitarra, sexo y drogas, le acompañan otros temas tan referenciales como ‘Wild Horses’, la enosñación en clave de blues, soul y góspel titulada ‘I Got The Blues’, la balada que cierra el disco ‘Moonlight Mile’, la espectacular y arrebatadora ‘Can’t You Hear Me Knocking’ y el oscuro acercamiento a la heroína que dotaba de sentido al tema ‘Dead Flowers’. Para muchos, simplemente un disco perfecto.