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Seestadt, donde las arquitectas y diseñadoras son ellas

En Seestadt, un distrito vienés, son las mujeres quienes diseñan sus pisos, sus casas, sus aceras, sus espacios públicos. Ellas son quienes eligen los nombres de sus calles y la intensidad de sus farolas. Este proyecto también tiene su propio nombre: Frauen bauen Stadt.

En Seestadt lass diseñadoras son mujeres. (J. KLAMAR/AFP)
En Seestadt las diseñadoras son mujeres. (J. KLAMAR/AFP)

‘Frauen bauen Stadt’ (Las mujeres construyen la ciudad). Así se llama el proyecto puesto en marcha en el distrito Seestadt de Viena con el fin de que sean las propias mujeres quienes diseñen su espacio, un lugar que siempre han ideado los hombres sin contar con ellas para nada. Desde farolas más intensas hasta aceras más amplias que faciliten el paso de los carritos de bebé... Ellas, arquitectas y diseñadoras, están impulsando el cambio desde una perspectiva hasta ahora silenciada.

Las mujeres pueden sostener la mitad del cielo, pero, cuando se trata de diseñar los espacios públicos y los edificios en los que viven, sus voces han sido silenciadas con demasiada frecuencia. Y, precisamente, es ese cambio hacia espacios más inclusivos lo que pretende impulsar el proyecto.

El distrito de Seestadt se encuentra en pleno desarrollo desde 2012. Ubicado en el extremo este de la ciudad, su expansión va en aumento y las perspectivas de futuro auguran un importante ascenso de su población: de los 8.300 habitantes de hoy pasará a 20.000 en el año 2030.

En Seestadt muchas obras se encuentran en pleno proceso de construcción. Y enormes carteles describen lo que se está gestando en ese lugar. ‘Las mujeres construyen la ciudad’, anuncian con letras grandes.

Sabina Riss, arquitecta e investigadora universitaria especialista en la relación entre género y planificación urbana, explica de forma sencilla y clara lo que está ocurriendo. Según ella, al poner el foco en el importante papel de las mujeres en el diseño urbano, Viena está contribuyendo a que quede en evidencia el poder aún dominante de los hombres en la configuración del entorno construido, porque quienes toman las decisiones cruciales sobre el desarrollo urbano, entre ellos los banqueros, son hombres. Ella estima que, en la mayoría de los países, «el porcentaje de mujeres en el proceso de toma de decisiones en estos temas urbanístios oscila, en el mejor de los casos, entre el 5 y el 10%.

Además de participar activamente en el diseño de los nuevos edificios, las mujeres también protagonizan las nuevas calles. La filósofa Hannah Arendt, la cantante Janis Joplin y la protagonista de ‘Pippi Calzaslargas’ son algunos de sus nombres.

Wojciech Czaja, una de las comisarias de la muestra, relaciona esa falta de reconocimiento a las mujeres con la tendencia a dar protagonismo a los hombres en las calles de Viena. «El 92% de las calles de Viena tienen nombres de hombres. Eso no refleja la historia, la realidad, por lo que aquí casi todos los lugares tienen nombres de mujeres, mujeres del mundo del arte, de la política, de la economía, de la arquitectura...»

El nuevo distrito alberga actualmente una exposición sobre arquitectas que permanecerá abierta hasta el 15 de octubre. Según la arquitecta Carla Lo, quien ha contribuido con sus diseños a la construcción de la zona, la política de planificación de Viena se actualizó cuando Kathrin Gaal tomó las riendas del Departamento de Vivienda de la ciudad. Fue en 2018 y se convirtió en la primera mujer que accedió a ese puesto de gran responsabilidad. «Fue curioso. Por ejemplo, cuando entró ella en ese departamento, se comenzaron a tener en cuenta las necesidades particulares de las madres solteras cuando a la hora de licitar los procetos».

Los cambios van azanzando y lo que de verdad le gustaría a Gaal es que el proyecto vienés se trasladara a otros lugares.

Más luz, más seguridad

El deseo de satisfacer las necesidades de las mujeres se puede trasladar a diversas facetas de la planificación urbana moderna de Viena, desde intensificar las luces de las calles hasta ampliar el número de accesos en los recintos deportivos para que las mujeres se sientan más seguras o mejorar las instalaciones sanitarias. Además, en las vivendas se han incorporado innovaciones que las mujeres han agradecido mucho, entre ellas, las salas comunes compartidas, que contribuyen a rebajar los precios de las facturas y a compartir, por ejemplo, el cuidado de los niños.

En la exposición, además, los visitantes podrán conocer los grandes logros de 18 arquitectas y planificadoras urbanas de todo el mundo cuyas obras no se han dado a conocer tanto como se merecían. Como en muchos otros campos, las mujeres han estado activas durante mucho tiempo en la configuración de los espacios urbanos, pero rara vez se les ha otorgado el reconocimiento o la fama de los hombres.

Un ejemplo: en 1912, el proyecto presentado por la arquitecta estadounidense Marion Mahony Griffin ganó el concurso internacional convocado para elegir el diseño de una ciudad jardín en Canberra, pero el reconocimiento se lo llevó su marido.

«Incluso hoy en día, las mujeres están excluidas de los proyectos», dice Wojciech Czaja, una de las comisarias de la muestra, citando un caso relativamente reciente relacionado con el premio más prestigioso de arquitectura. «Ahí tenemos el caso de Lu Wenyu; fue su marido quien ganó el Premio Pritzker, a pesar de que los proyectos los hacían siempre juntos. Y eso ocurrió en 2012».

La primera mujer en romper el techo de cristal del Pritzker fue Zaha Hadid, en 2004, después de 25 años con los premios copados exclusivamente por hombres. Otras la siguieron después: Kazuyo Sejima, en 2010; Carme Pigem, en 2017; Yvonne Farrell y Shelley McNamara, en 2020; y Anne Lacaton, en 2021.