
Alrededor de una tonelada de regolito, o suelo lunar, podría generar hasta 76 kilogramos de agua potable. Este ha sido el último descubrimiento de los investigadores del programa Chang'e-5, liderados por el Instituto de Materiales de Ningbo y el Instituto de Física de la Academia China de Ciencias. Miembros del equipo han asegurado que este gran hallazgo podría suponer un antes y un después en la escena espacial, abriendo nuevas posibilidades para la extracción y utilización de recursos en futuras misiones espaciales.
Los expertos han empleado un método pionero para extraer el agua de muestras de regolito lunar que habían obtenido con la sonda de Chang’e-5. Recientemente, descubrieron que los minerales que habían identificado en el suelo lunar, al estar expuestos durante miles de millones de años al viento solar, albergaban importantes reservas de hidrógeno.
Este elemento químico, sometido a altas temperaturas, interactúa con los óxidos de hierro dentro de los minerales, lo que produce hierro y grandes cantidades de agua. Por lo tanto, la metodología aplicada se basa en calentar el regolito lunar a temperaturas superiores a 1.000 °C, lo cual libera agua en forma de vapor.
Los investigadores piensan que la forma más eficiente de ocasionar esta reacción transformadora es mediante el uso de espejos cóncavos o lentes de Fresnel, que concentran la energía de luz solar sobre la muestra seleccionada. Calculan que una tonelada de regolito podría producir hasta 76 kilogramos de agua, lo cual es equivalente a más de 100 botellas de 500 mililitros cada una. Esa cantidad sería la suficiente para cubrir las necesidades diarias de hidratación de unas 50 personas.
«En el futuro, si realizamos investigaciones en la Luna, podremos utilizar este método para satisfacer las necesidades fundamentales de la supervivencia humana», afirmó Wang Junqiang, investigador del instituto de Ningbo. El objetivo es generar agua, pero también extraer materiales útiles para la futura construcción en el satélite, como el hierro.
Moléculas de agua en la Luna
La investigación para desarrollar la metodología comenzó a raíz del descubrimiento de moléculas de agua en muestras lunares, que fueron recogidas y traídas a la Tierra por la misión de la sonda Chang'e 5, a finales de julio. Ya se sabía sobre la existencia de agua en el satélite, sin embargo, esta era la primera vez que se encontraba su forma molecular (H2O) en muestras físicas y en una parte de la Luna donde antes se creía que no existía.
Según el estudio que publicaron en la revista ‘Nature Astronomy’, en esa misión encontraron un cristal nunca antes visto. La casi invisible muestra tenía el ancho de un cabello humano y cuando lo analizaron llegaron a la conclusión de que en realidad era un «mineral lunar desconocido» al que decidieron denominar como ULM-1. Estudiando sus propiedades, descubrieron que estaba compuesto aproximadamente por un 41% de agua. En su composición encontraron también fragmentos de amoníaco, que son los responsables de mantener estables las moléculas de H2O, a pesar de los cambios bruscos de temperatura en la Luna.
«Esta clase de agua podría ser un recurso potencial para la habitación lunar», propusieron los científicos en su estudio.
La idea despertó en los investigadores el interés por averiguar nuevas posibilidades de extracción y utilización de recursos como el agua, el hierro y otros minerales, que algún día podrían convertirse en hidratación o en combustible y material para cohetes. De esta manera desarrollaron la metodología necesaria, cuyos resultados serán validados en futuras misiones Chang'e, con el objetivo de diseñar estaciones científicas en la Luna y el espacio.
Estación china y futuras bases lunares
China ha mostrado su interés por convertirse en una potencia espacial, invirtiendo en conseguir realizar grandes avances en los últimos años. Teniendo en cuenta que no forma parte del proyecto de la Estación Espacial Internacional (ISS), debido a que tiene el acceso vetado por Estados Unidos, en el año 2021 Pekín decidió crear por su cuenta una estación espacial: Tiangong, también conocida por sus siglas CSS. La intención del país oriental es que la estación permanezca operativa durante diez años y pueda albergar astronautas investigando y viviendo en su interior.
Asimismo, China tiene pensado realizar un aterrizaje lunar tripulado en el año 2030 y construir una base de investigación en el polo sur del satélite, para llevar a cabo exploración científica lunar y experimentos tecnológicos relacionados.

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