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ERDU atiende a casi 500 jóvenes en contextos de exclusión frente a consumos problemáticos

El Gobierno de Lakua ha detectado un incremento de consumos problemáticos entre jóvenes en contextos de exclusión severa a través del programa ERDU, que ofrece un acompañamiento intensivo a medio millar de personas en la calle y en recursos comunitarios.

Muchos de los jóvenes atendidos están en situación de calle.
Muchos de los jóvenes atendidos están en situación de calle. (Irekia)

El Departamento de Bienestar, Juventud y Reto Demográfico del Gobierno de Lakua ha hecho público el balance de 2025 del programa ERDU, dispositivo comunitario de atención de proximidad a personas con adicciones en situación de alta vulnerabilidad social en Araba, Bizkaia y Gipuzkoa.

El informe confirma la consolidación del modelo iniciado durante la pandemia y muestra que, cada año, alrededor de 500 personas en situación de exclusión extrema reciben un acompañamiento intensivo en la calle y en los recursos comunitarios, según ha informado en un comunicado.

El perfil de las personas atendidas por ERDU en 2025 se caracteriza por una elevada complejidad: la mayoría, un 86% se encuentra sin hogar o en infravivienda, con trayectorias de consumo muy cronificadas y una afectación importante de la salud mental.

El informe de evolución de 2025 constata que cerca de nueve de cada diez personas acompañadas (89,01%) presentan una adicción activa y más de la mitad una patología dual (53,02%), lo que confirma la estrecha relación entre salud mental y adicciones que ya se venía observando en memorias anteriores del programa.

Pregabalina, alcohol, heroína, cocaína...

La sustancia principal es la pregabalina, un medicamento empleado para diversas patologías relacionadas con el sistema nervioso, que concentra más de la mitad de los casos, seguida por el alcohol, el cannabis, la cocaína, y la heroína, en ese orden.

En 2025 ERDU ha atendido a 464 personas en los tres herrialdes, manteniendo el volumen de atención en torno al medio millar de personas al año que el programa viene registrando desde su despliegue completo.

Los datos de resultados muestran que la intervención comunitaria de proximidad es eficaz: aproximadamente en ocho de cada diez casos se cumplen los objetivos pactados con la persona (mejoras en salud, reducción de consumos, acceso a recursos, estabilización residencial). Entre la población de nacionalidad extranjera -que constituye la mayor parte de las personas atendidas- las tasas de finalización positiva son incluso superiores.

El impacto del programa se refleja también en la mejora del acceso a derechos básicos. A lo largo de los procesos de acompañamiento se reduce de forma muy significativa el porcentaje de personas con consumos activos y aumenta el número de quienes logran empadronarse, disponer de ingresos regulares, acceder a recursos residenciales y vincularse de manera estable a la red sanitaria y de servicios sociales.

ERDU es un programa comunitario especializado de atención sociosanitaria de proximidad. Sus equipos se desplazan allí donde están las personas: calle, albergues, recursos de baja exigencia, comedores sociales, dispositivos de día, centros de salud mental o servicios sociales de base, entre otros espacios.

El dispositivo actúa como nexo entre los sistemas sociales y sanitarios, facilitando coordinaciones con servicios sociales municipales, red de salud mental, centros de adicciones, Lanbide, Ertzaintza y entidades del Tercer Sector. De esta manera se mejora la continuidad de cuidados y se facilita que las personas más vulnerables ejerzan sus derechos.

La intervención se articula en tres grandes líneas: conexión con el sistema social y sanitario, favoreciendo el acceso a prestaciones, empadronamiento, documentación y recursos. A su vez, se ofrece atención psicológica, educativa y de salud, con trabajo motivacional, reducción de riesgos y daños y acompañamiento en la adherencia a tratamientos. También se aporta acompañamiento social intensivo en clave comunitaria, trabajando con el entorno inmediato de la persona y con los recursos del barrio o municipio.

Perfil: 92 % hombres

La memoria de 2025 muestra que el programa atiende mayoritariamente a hombres (92%), aunque la presencia de mujeres en situación de alta vulnerabilidad sigue siendo un foco específico de intervención (8%). Las franjas de edad más representadas son las comprendidas entre los 18 y los 35 años (de 18 a 25 años, un 25% y de 26 a 35 años, un 38%), lo que indica un rejuvenecimiento de los perfiles con consumos problemáticos en contextos de exclusión severa.

Asimismo, una parte muy importante de las personas acompañadas tiene nacionalidad extranjera. Este dato se traduce en necesidades añadidas (situaciones administrativas irregulares, barreras idiomáticas y culturales, ausencia de redes de apoyo) que el programa aborda de manera coordinada con otros dispositivos especializados.

De cara a 2026, el Departamento de Bienestar, Juventud y Reto Demográfico prevé consolidar y reforzar ERDU, manteniendo una dotación económica en torno a los 300.000 euros anuales y ajustando la organización de los equipos para responder mejor a las necesidades detectadas en 2025, tanto en términos de cobertura territorial como de trabajo grupal y coordinación con otros recursos.

ERDU-Intervención de Proximidad en Adicciones es un programa impulsado por el Departamento de Bienestar, Juventud y Reto Demográfico del Gobierno de Lakua y desarrollado en colaboración con la Asociación Guipuzcoana de Investigación y Prevención del Abuso de las Drogas (Agipad), la Fundación Etorkintza y la Fundación Gizakia en Bizkaia y la Fundación Jeiki en Araba

Nació durante la pandemia de la covid-19 para dar respuesta a nuevas situaciones de riesgo vinculadas a las adicciones y se integra en la Estrategia de Atención Sociosanitaria de Euskadi, financiado a través del Fondo Inor Atzean Utzi Gabe.

La consejera de Bienestar, Juventud y Reto Demográfico, Nerea Melgosa, ha explicado que esta herramienta «es una pieza clave de la red de atención social y sanitaria», ya que «llega allí donde otras puertas están cerradas y acompaña a personas que, de otro modo, quedarían fuera de todos los sistemas, reforzando así una comunidad inclusiva».