
La coincidencia del pico de actividad de la lluvia de estrellas de las Perseidas con el eclipse solar total hacen de este próximo miércoles una jornada astronómica excepcional. El tradicional espectáculo veraniego que ofrece por estas fechas el cielo nocturno se verá favorecido en esta ocasión por coincidir con luna nueva.
También conocidas como ‘lágrimas de San Lorenzo’ por coincidir su máxima actividad con las noches anteriores y posteriores a esa festividad, son en realidad minúsculas partículas procedentes del cometa 109P/Swift-Tuttle que, al colisionar de forma brusca con la atmósfera terrestre, se desintegran y provocan una traza luminosa con apariencia de estrella fugaz y perfectamente visibles desde la Tierra.
Según los datos de la NASA, se espera poder ver entre 50 y 100 meteoros por hora en un evento que suele contar con un amplio atractivo para aficionados a la astronomía y público en general al acontecer en fechas vacacionales, además de cielos despejados y una agradable temperatura en el exterior.
Esta lluvia de estrellas recibe su nombre por desarrollarse sobre todo en la zona de la constelación de Perseo (en dirección noreste), pero dicha ubicación no tiene nada que ver como fuente de esos meteoros que se comportan en el cielo como verdaderas estrellas fugaces, que entran en la atmósfera a más de 210.000 kilómetros por hora y que alcanzan temperaturas que rondan los 5.000 grados en solo una fracción de segundo.
Desde el portal de divulgación científica Earthsky, especializado en astronomía, sus investigadores han incidido en que no hay ninguna conexión entre la Constelación de Perseo, cuyas estrellas se encuentran a muchos años luz de la Tierra, y los meteoros que caracterizan esta lluvia de estrellas, que se sucede a solo unos 100 kilómetros de altura de nuestro globo terráqueo.
No llegan a ser meteoritos
Han aclarado además que esos meteoros prácticamente nunca llegan a convertirse en meteoritos (los objetos que sobreviven a esa colisión y llegan a chocar con el suelo terrestre), debido a la extrema fragilidad y el diminuto tamaño de los restos del cometa del que proceden, en su mayoría partículas de polvo.
El 109P/Swift-Tuttle tiene un diámetro de 26 kilómetros, es el mayor objeto que de forma periódica se acerca a la Tierra, completa una órbita alrededor del Sol cada 133 años y, cuando se acerca a la estrella, se calienta y emite chorros de gas y pequeñas rocas, que son las que acaban colisionando con la atmósfera terrestre, aunque solo los restos más grandes generan las trazas luminosas visibles desde nuestro planeta.
Las de este año reúnen, si acompaña el tiempo y los cielos están despejados, todos los ingredientes para convertirse en una de las mejores «lluvias» de los últimos años, porque los meteoros empezarán a ser visibles poco después del histórico eclipse solar total y porque la luna estará en fase de nueva y el cielo aparecerá completamente oscuro, lo que facilitará la observación.
Los mejores consejos de los expertos: desplazarse hasta lugares oscuros y alejados de la contaminación lumínica, dejar tiempo para que los ojos se adapten a la oscuridad, evitar mirar fuentes de luz muy brillantes –como el teléfono móvil–, tumbarse en el suelo tratando de abarcar el mayor campo de visión posible del cielo, y la paciencia, porque pueden transcurrir muchos minutos sin ver ninguna y aparecer varias seguidas de repente.
El mejor momento para observarlas serán las horas entre la medianoche del miércoles y el amanecer del jueves, pero 2026 brindará además y de una forma absolutamente excepcional la posibilidad de ver Perseidas durante el tiempo que dure la fase de totalidad del eclipse de Sol.

La erupción del Etna suspende varios vuelos con destino a Sicilia

Apuntes para mirar al cielo el 12 de agosto

Los otros dos apagones solares que eclipsaron Euskal Herria y dejaron huella: 1860 y 1905

Kostaldean edo mendixka batean, baina herritik atera gabe
