2026 API. 12 El diablo vuelve a vestir de Prada Anna Wintour y Anne Hathaway asisten a la 98ª edición de los Óscar en el Dolby Theatre el pasado 15 de marzo. (John Shearer / The Academy vía Getty Images) Gaizka Izagirre {{^data.noClicksRemaining}} Artikulu hau irakurtzeko erregistratu doan edo harpidetu Dagoeneko erregistratuta edo harpideduna? Saioa hasi ERREGISTRATU IRAKURTZEKO {{/data.noClicksRemaining}} {{#data.noClicksRemaining}} Klikik gabe gelditu zara Harpidetu {{/data.noClicksRemaining}} En la pasada ceremonia de los Óscar hubo un momento que no pasó desapercibido: Anne Hathaway y Anna Wintour subieron juntas al escenario del Dolby Theatre para entregar el galardón al mejor diseño de vestuario, acompañadas por los acordes inconfundibles de “Vogue”, de Madonna. Una elección que no solo funcionó como guiño directo al premio, sino también al universo de “El diablo viste de Prada”, la popular película inspirada en la célebre editora de moda. Desde el instante en que aparecieron juntas, resultó inevitable pensar en aquel filme de 2006, protagonizado por Hathaway y Meryl Streep, cuyo personaje, Miranda Priestly, se basaba claramente en la figura de Wintour. Mientras algunas películas se recuerdan por su banda sonora, su guion o la fotografía, “El diablo viste de Prada” quedó grabada en la memoria colectiva por el vestuario y sus personajes. Ahora, casi dos décadas después, la secuela deja de ser rumor: “El diablo viste de Prada 2” aterrizará en los cines de Hego Euskal Herria el 30 de abril. La película original no solo mostró un mundo de glamour implacable, sino que convirtió al editor de moda en un ícono cultural poderoso, exigente y casi mítico. Sus frases pasaron a formar parte del vocabulario de oficina y muchas de sus escenas se volvieron referencias que se citan una y otra vez. Con una recaudación de más de 300 millones de dólares, se consolidó como una de las comedias dramáticas más exitosas de su época. Mucho se ha escrito sobre los personajes reales que inspiraron a los protagonistas, y todo apunta a que Miranda está basada en Anna Wintour, la directora de Vogue USA. Sobre ella se ha dicho de todo, y casi nada bueno. Tras el estreno de la película, todos los ojos se volvieron hacia ella para ver qué opinaba del personaje y si se sentía reflejada. Su respuesta: silencio absoluto. La trama de “El diablo viste de Prada 2” retomará la historia de Andy Sachs y su relación profesional con la influyente Miranda Priestly. En esta nueva etapa, el personaje de Hathaway regresa a la revista “Runway” en un momento complicado para la publicación, que lucha por sobrevivir en un panorama mediático transformado por completo por la era digital. Sea por la repercusión que tuvo en el mundo de la moda o simplemente por la eterna fiebre de las secuelas, aquí tenemos otra entrega que llega casi veinte años después de su predecesora. «La nostalgia en la cultura es venenosa porque frena», advertía Fran Lebowitz, y pocas cosas lo ilustran mejor que esta moda de resucitar películas. Los estudios parecen más interesados en exprimir recuerdos que en crear historias nuevas, confiando en que el cariño del público garantice el éxito. Por cierto, recomiendo encarecidamente el documental “Pretend It’s a City”, donde Lebowitz explica con humor y puntería su visión crítica de la cultura contemporánea.