2026 API. 12 LITERATURA Sobrevivir entre fronteras Kepa Arbizu {{^data.noClicksRemaining}} Artikulu hau irakurtzeko erregistratu doan edo harpidetu Dagoeneko erregistratuta edo harpideduna? Saioa hasi ERREGISTRATU IRAKURTZEKO {{/data.noClicksRemaining}} {{#data.noClicksRemaining}} Klikik gabe gelditu zara Harpidetu {{/data.noClicksRemaining}} La historia de la humanidad, en parte, es también la de todos aquellos muros -tangibles o simbólicos- que se han levantado con el único fin de marcar diferencias y separar a unas personas de otras. Una nada loable misión que se ha valido de espinosos cercados pero en la que también han intervenido los dogmas “sagrados”, el aleatorio lugar de nacimiento o la no menos circunstancial lotería genética. Un listado demasiado extenso de inventados obstáculos que hace acto de aparición casi en su totalidad entre las páginas de la nueva y premiada novela de la escritora mexicana, una extraordinaria y emocionante narración que convierte un precario reducto de esa línea que separa Estados Unidos y su país en una realista alegoría sobre el escarpado tránsito que conduce desde la infancia a la madurez. Como si de un juego de fronteras constante se tratase, los personajes de esta novela aparecen presentados siempre en forma de dupla, y, aunque el peso protagonista lo encarnan dos jóvenes, la prometedora atleta Elisa y una equilibrista del precipicio llamada Aimé, junto a su particular desencadenante trágico (Rosario), todo el plantel que les acompaña asume rasgos esenciales en el devenir de la historia. Conectados por una suerte de hilo invisible manejado con admirable destreza y perfectamente orientado timón, los designios propios acaban por confluir en una madeja llamada a converger a través de los años, un punto de encuentro donde las luces de neón del “sueño americano” y la violencia endémica de ese territorio limítrofe acaban por confundirse bajo un mismo paisaje. Sin ser ajeno a la reproducción de un escalofriante contexto donde su clima cotidiano convive con los feminicidios, el secuestro de menores o el poder de los cárteles, el ecosistema reproducido aquí sobresale por su latido humano, tan desacompasado y furtivo como lo induce una existencia que, desde su primer alumbramiento, retumba sobre un suelo hecho de desencanto, un cementerio de ilusiones donde ser ilustre nunca es la elección más cercana. Elma Correa alcanza lo que solo el arte más selecto es capaz de lograr, la milagrosa conversión de un espacio dominado por la culpa y el desengaño en una práctica literaria de trascendente belleza. Quizás, porque como transmiten los erráticos -pero heroicos desde su anonimato- habitantes de esta obra, solo la amistad y la empatía son capaces de emerger como cortafuegos de un destino escrito sobre cicatrices. Una extraordinaria narración que convierte esa línea que separa Estados Unidos y México en una realista alegoría sobre el escarpado tránsito que conduce desde la infancia a la madurez