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PANORAMIKA

Varias en una

Esta obra, titulada «Caso 3. Disolver la escultura», forma parte de la exposición que el artista donostiarra Xabier Salaberria protagoniza en la galería bilbaina Carreras Múgica. (Cortesía de la galería Carreras Múgica)

A finales del pasado mes de febrero, la galería bilbaina Carreras Múgica inauguró dos exposiciones que podrán visitarse hasta el próximo mayo. Desde el momento en el que ambas son inauguradas a la vez y comparten diferentes estancias de una misma galería, podríamos entenderlas como muestras separadas pero que forman parte de la misma visita. Una propuesta para el público que, a pesar de entender las diferencias de ambos proyectos, no puede engañar a su percepción y de alguna manera acaba por relacionarlas. No tanto desde un punto de vista formal, más bien como dos capítulos de una misma experiencia. De cualquier manera, en esta ocasión vamos a centrarnos en una de ellas, la que ocupa la parte más amplia del espacio expositivo localizado en la calle Heros.

“Herramientas previas (Pre-Tools)” es el título de la exposición firmada por Xabier Salaberria (Donostia, 1969) y, la nave principal de Carreras Múgica, el escenario donde el artista guipuzcoano presenta su trabajo. Salaberria es uno de los nombres propios de la escultura en Euskal Herria. Forma parte de la generación que se alimentó de los Badiola, Bados o Irazu y que vivió el prolífico contexto de Arteleku. Ha realizado exposiciones en lugares como Madrid y Brasil, así como en el Museo Guggenheim de Bilbo. Fue galardonado con el premio Gure Artea en el año 2008 y ha disfrutado de diversas estancias, becas y residencias a nivel estatal e internacional. En el año 2007 realizó su primera exposición individual en Carreras Múgica y, desde entonces, ha ido participando ocasionalmente en el programa expositivo de la galería

Para esta cita, el artista nos invita a formar parte de una suerte de recorrido que se conforma por varios proyectos aparentemente independientes. De alguna manera, nos presenta una exposición que podrían ser varias o, mejor dicho, unas piezas que son una instalación o quizás una instalación que se despieza por partes. Un puzzle que abraza la individualidad de sus elementos pero capaz de presentarse como un cuerpo conjunto y estructurado. En una mirada general, encontramos un despliegue formal equilibrado y con un sentido plástico en su totalidad. Tras un primer recorrido, entendemos que el artista ha ido creando pequeños grupos o piezas, a los que llama “casos”, hasta completar los siete que conforman la muestra. Realizados entre 2022 y 2026, funcionan como conversaciones entre resoluciones escultóricas y una serie de textos que los acompañan como una voz complementaria que no busca una explicación, más bien una resonancia. Elementos constructivos, herramientas, fotografías, piedra, poliespan o telas son algunos de los materiales que habitan una sala que recibe un display sobrio a la par que interesante. Una gran oportunidad para conocer el trabajo más reciente de Salaberria.