7K - zazpika astekaria
GASTROTEKA

¿Qué comer cuando el verano se adelanta?

Cuando el calor aprieta, se puede seguir disfrutando de los productos de temporada, en algunos casos especialmente sabrosos, como el tomate y el calabacín. El chef de 7K sugiere para el verano platos frescos, sencillos y de cercanía.

Refrescante y veraniego. (Getty Images)

Aupa familia! Aunque hasta el día 21 de junio la llegada del verano no sea oficial, el calor ya ha apretado y el cuerpo lo nota. Visto el aviso de Lorenzo la última semana de mayo, cualquiera se atreve a desmentir dichas afirmaciones. No sé a vosotros, pero a mí se me fundió la moral, me quedé sin sueño y, con las pocas ganas de hacer nada con las que me arrastré por la vida esos cinco días, solo hice una cosa: comer.

¡No hay calor que pueda con el hambre que me invita cada domingo a estar con vosotras y vosotros! Y, pese a que mi abuela era capaz de comerse un plato de habichuelas (alubias) calientes, como a 95º de temperatura, un día de agosto en Ciudad Real, donde no habría menos de 35 grados a la sombra, y me encantaría hablaros de ello, considero más práctico regalaros algunas ideas culinarias con las que combatir el calor. Y, por si os pensáis que eso del cambio climático es algo puntual y pasajero, vamos camino de ser la nueva Alicante; las paellas (o algo así) y la sangría ya están entre nosotros. Solo faltaba el achicharrante calor, que ya hemos sentido.

No será la primera referencia al clima mediterráneo que escucháis para señalar esto que nos está pasando, ni tampoco la última. También se recurre mucho a “La caló andalusa”. Todo vale con tal de que quede claro que esos calores que hemos pasado no son normales a estas alturas del año. Por lo que no hay nada mejor ni más práctico que prevenir, también en las cosas del comer.

Por esto mismo, el ratito que compartimos hoy va de picoteo fresquito, local y de temporada. Todo, con tal de retomar la sana costumbre de comer lo que toca, cuando toca y donde toca. Antes hacía referencia a la paella y a la sangría de forma totalmente intencionada. ¿Os acordáis de la famosa frase de Haley Joel Osment en “El sexto sentido”, «en ocasiones, veo muertos», y luego resulta que él también está… (ALERTA, SPOILER) muerto? Pues creo que no me equivoco al deciros que algo similar nos está ocurriendo. Vemos fantasmas en los lugares que visitamos, los señalamos y no nos damos cuenta de que nosotros, a lo mejor, vivos-vivos del todo, tampoco estamos.

Que sí, los tiempos cambian, la globalización aprieta y tenemos que aceptar que el mundo no es lo que era. Solo quiero pediros que, en lugar de apostar de forma tan reiterada por la cuarta y quinta gama, ahora que en verano las recetas frías requieren tan poco tiempo, apostemos por la materia prima per se. Ingredientes crudos, locales y de temporada para combatir el calor. Caemos en la paradoja de criticar la industrialización de la alimentación, pero bien que nos apetece que el pescado venga sin espinas, limpito en una bandeja o tener la comida calentita en el plato en menos de dos minutos con un “calentar y listo”. De este tema también hemos hablado y se puede defender la otra parte de forma coherente y local. Lo de hoy va de volver a sentir algo tan puro y bello como es morder un tomate directamente desde la mata. Y, más importante aún, sentir que esto es alimento real y trascendente y no una mera acción de autocomplacencia para las redes sociales.

Tomate: No necesitamos más que una pizca de sal y un poco de mantequilla. Sí, puede parecer contradictorio, pero no lo es. Puede que os parezca temprano para el tomate, pero así, para cuando lleguen, ya estáis preparados. Coged el tomate y peladlo, haciéndole una cruz en la parte inferior y calentándolo 5 segundos en agua hirviendo o con un pelador de tomate. Con una nuez de mantequilla, embadurnad bien un bol de cristal. Cortad el tomate, una vez pelado, e introducidlo en el bol. Sujetad el bol con las dos manos y movedlo para que el agua del tomate se mezcle con la mantequilla. Tendréis que menearlo 20-30 segundos. Añadid una pizca de sal y servidlo bien fresquito. Preparad el pan…

 

La del tomate con cebolleta y pimiento verde ya os la he mencionado alguna vez (en la sidrería Astarbe, esta ensalada hay que pedirla sí o sí en verano). Os propongo cambiar el tomate por bonito crudo o atún rojo crudo. Cortadlo en dados o en filetes finos, algo más gruesos que para un carpaccio, y añadid encima cebolleta fresca recién cortada y lo mismo de pimiento verde. Una vinagreta rica por encima (1 parte de aceite de girasol, 1 parte de aceite de oliva suave, 1 parte de Virgen Extra, 1 parte de vinagre) y sal. No hace falta más. Es un plato insultantemente sencillo y rico.

Ensaladillas: Son otro de mis puntos débiles, por eso os propongo algo totalmente rompedor. Huevos con mayonesa, mostaza y pimienta. Podéis ponerle una gamba encima y, si todavía no se nota la ironía en esta receta, le añadimos una aceituna al final. Coced el huevo 7 minutos y enfriadlo en agua. Peladlo y partidlo por la mitad. En un bol mezclad mayonesa (casera, mejor) y mostaza. Cinco partes de mayonesa por una de mostaza. Añadid a la mezcla abundante pimienta negra recién molida y sal. Enfriadlo todo en un tupper en la nevera y montad los huevos con mayonesa justo antes de servirlos.

Calabacín: Si son del vecino, seguro que le hacéis un favor. Laminadlos con un pelador, para que queden las láminas finas y las colocáis en un bol. Añadid una pizca de sal y dejad macerar 5 minutos en frío. En un bol aparte, mezclad un yogur con un lomo de anchoa en salazón muy picadito, pimienta negra, la ralladura de un limón y una cucharada de aceite de oliva. Deshojad un cogollo y servid las hojas de este con el calabacín salado y la vinagreta de yogur con anchoa. Plato rico, saludable y fresquito como pocos.

Y, amigos, familia, podría estar así, receta tras receta hasta que llegue el invierno pero, como son varios los temas a tratar sobre las cosas del comer este verano que nos aguarda, prefiero dosificar y no agobiaros en la cocina. ¡Ah!, que casi se me olvida. Los macarrones con tomate en verano también tienen su versión. Cocidos y fríos a modo de ensalada con salmorejo o gazpacho. Y, si añadís pepino crudo, calabacín o tomate… ¡11 sobre 10!