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ESTAMPAS DE REBELDÍA

Roc Blackblock, el arte urbano como acción transformadora

27 años de trayectoria y 300 obras a sus espaldas conforman el equipaje profesional del muralista y activista barcelonés Roc Blackblock. Un ilustrador que, mediante la estampación cromática de fotografías de archivos en el espacio público, interpela a la ciudadanía a tomar conciencia de nuestra historia e inspirarse en las luchas emancipadoras para contribuir a otro mundo posible.

Roc Blackblock, junto a la fachada del instituto Antoni Cumella de Granollers, donde el pasado mes de junio pintó un mural realzando el modelo de enseñanza inclusivo de este centro. (Oriol Clavera)

Es media tarde y Roc Blackblock trabaja a destajo para terminar el mural que cubrirá la fachada del instituto Antoni Cumella de Granollers. El equipo docente de este centro de Secundaria y Bachillerato le ha encargado elaborar una composición que resalte los principios que inspiran la actividad académica. Y así lo hace: después de pintar varios alumnos abrazándose en círculo, incorpora palabras como “compromiso”, “equidad” o “igualdad”. Solo le queda completar un extremo de la pared, repasar los contornos y la secuencia quedará lista para su inauguración.

Este mural es el segundo que Roc Blackblock ha hecho en la zona residencial de la capital del Vallés Oriental. La mañana del mismo día, en otro instituto cercano de allí, estrenaba junto a decenas de alumnos y profesores una pintada para la cual también ha dedicado jornadas enteras y el material con el que elaborar, colgado de una plataforma, el dibujo previamente acordado.

Con estos murales, el artista prosigue una obra impregnada de militancia política y social, con la cual se gana la vida gracias a su calidad. Murales de grandes dimensiones que, sin excepción alguna, apelan a la memoria histórica a la vez que denuncian las desigualdades y el ocio superfluo mediante el cual el poder intenta domesticar a la ciudadanía.

Entre las centenares de obras del artista barcelonés, destaca el mural dedicado a las Brigadas Internacionales que preside el albergue juvenil del municipio L'Espluga de Francolí.

UN COMUNICADOR GRÁFICO

Roc Blackblock -alter ego artístico de José Luis Terrón- se inició en el muralismo de forma atípica, pues su primera incursión fue a través del grafiti. Una técnica con la cual el movimiento okupa de Barcelona, del que formaba parte, expresaba en los años 90 su rechazo a los estragos que el capitalismo causaba en los sectores populares y los pueblos colonizados. «Estudiaba ilustración en Elisva, la Facultad de Diseño e Ingeniería de Barcelona, cuando Stendy, un compañero de aula, me invitó a decorar la puerta de la Hamsa, la antigua fábrica okupada de Hostafrancs donde viví unos años».

La pintada de la Hamsa, que realizaron en 1999, reproducía el proverbio africano “Hasta que los leones tengan sus propios historiadores, las historias de cacería seguirán glorificando al cazador”, y, tras acabarla, Sendy le regaló los espráis que le sobraban. Una herramienta que los colectivos de la época empleaban para colorear los dibujos antimilitaristas del cómico Azagra, exigir el fin de las centrales nucleares, defender la libertad del Sahara Occidental y que muchos jóvenes también utilizaban para estampar sus inquietudes con su propio tag, la firma.

Ataviado de estos recipientes, Roc Blackblock (Barcelona, 1975) empezó a definir un lenguaje que no tardó en proyectar en grandes paredes. «Desarrollo un muralismo de agitación y propaganda que surge de mi formación en diseño gráfico y la experiencia de participar en los ambientes contrahegemónicos de la ciudad», indica, para añadir: «Habrá gente con un imaginario más poético, otros que experimentan elementos vanguardistas, o como hoy, que, desde el momento que recibí la carta para ir a la mili a los 17 años, he transmitido mi compromiso con las luchas sociales». En ese sentido, rehúye la etiqueta del artista que se acerca a esa realidad. Más bien se considera un militante más que ofrece aquello que mejor sabe hacer: comunicación gráfica al servicio de las libertades individuales y colectivas. «Si algo me mueve, es hacer una aportación a la sociedad».

(Oriol Clavera)

(Oriol Clavera)
(Oriol Clavera)
ENTRE LA ACCIÓN Y LA PROFESIÓN

Hasta vivir del muralismo, Roc Blackblock tuvo que esperar varios años, durante los cuales trabajó de ilustrador y tatuador mientras recibía encargos para pintar las rejas de algunos bares o discotecas o, junto a Sendys, levantar murales en el circuito de espacios autogestionados donde estaba enrolado. Recuerda el que pintaron en las fiestas alternativas de Cornellà o en la Kasa de la Muntanya, Can Vies o Sant Andreu del Palomar, tres de los centros okupados más emblemáticos de Barcelona. Pero la Ordenanza del Civismo, con la cual el Consistorio barcelonés, entonces gobernado por Xavier Trias, intentaba amordazar las expresiones artísticas, y el tiempo en que fue padre de dos niñas, hizo que no retomara la actividad hasta 2012, ya por su cuenta y con una propuesta más meditada.

En ese proceso, dos episodios ayudaron a que sus creaciones se viralizaran. Uno fue la respuesta ante el ataque que sufrió su mural dedicado a las milicianas antifascistas en el barrio del Clot de Barcelona, que la plataforma Unitat Contra el Feixisme i el Racisme (UCFR) tuvo que repintar varias veces. Y el otro, el impacto mediático que desató el mural que pintó en la fachada de Can Vies, después de que este centro fuera desalojado tras varias noches de la resistencia vecinal. Su espectacularidad y su lema -“Poder Popular: dejamos de ser rebaño para convertirnos en manada. / Hundimos la marca, construimos los barrios”- provocó que el diario “ABC” usara la imagen para afear al alcalde de Convergencia por haberse “rendido” ante los okupas. Así lo recuerda Roc Blackblock, que ironiza: «Puedo decir que es la única vez que he estado de acuerdo con un titular de este periódico».

A partir de entonces, su obra fue madurando, aupada por unas aptitudes que ha perfeccionado en todos los sentidos: los matices han tomado mayor relieve y aquel street art dominado por el negro del punk y los trazos más rabiosos del agitprop han dado paso a composiciones basadas en la técnica del stencil art, enfocada en la estampación de fotografías de archivo.

Todo ello en paralelo a un cambio de colores, de los cuales prevalecen el amarillo ocre, con un ligero aire anaranjado, y el ocre rojo o granate. «Si antes contaba con un abanico de 120 tonos, ahora dispongo prácticamente de 300, lo que me permite modular la obra con mayor precisión», explica Roc Blackblock, cuyo referente principal es el muralismo mexicano, donde el espacio público se convierte en el lugar idóneo para acercar las historias a pie de calle. «Mediante esos colores terrenales y mediterráneos, procuro que el mural se integre de manera armónica en nuestro paisaje urbano».

También en ese camino las herramientas han variado y, en coherencia con sus principios, ya no utiliza los espráis de antaño. «Antes consumía de media unos 200 botes cada quince días, lo que generaba una huella ecológica insostenible; ahora, en cambio, opto por un tipo de pintura plástica ideal para cubrir grandes fondos y superficies». Un material que, aparte de no contaminar, le ha abierto la posibilidad de obtener nuevas texturas con las cuales dar más realismo a su estilo figurativo y monocromático.

Mural que Roc Blackblock pintó en el centro social Can Vies, situado en el barrio de Sants de Barcelona, después de su intento de desalojo.

EL TERMÓMETRO DE LA CALLE

La mayoría de murales que crea Roc Blackblock son encargos de la Administración, con la cual mantiene siempre una relación ambivalente, consciente de que comunicar mensajes transgresores colisiona a menudo con el intento de las autoridades de dar a la obra un cariz más amable o costumbrista. «A veces he tenido que tragarme algún sapo», indica, evocando la enmienda que el Ayuntamiento de Alella le hizo sobre el mural que pintó sobre el pedagogo libertario Francesc Ferrer i Guardia. «Me pidieron que no hiciera referencia a su condición de anarquista, sino que apareciera simplemente como librepensador».

En otras ocasiones, ha rechazado de cuajo propuestas que traspasaban sus valores éticos, como el mural que le propusieron para la nueva terminal de cruceros de Barcelona, si bien admite que también se ha equivocado en aceptar obras que han servido al cliente para hacer un uso mercantilizado. Es el caso del street marketing que la multinacional Motorola organizó con motivo del Mobile World Congress, cuyo papel en la gentrificación de la ciudad es de dominio público.

Sin olvidar, en esa dilatada trayectoria, los murales que le han sido censurados. El más conocido fue el que hizo en octubre de 2021 para la campaña de apoyo al rapero Pablo Hasel. La imagen, en la que aparece el rey emérito Juan Carlos I con un cartel en la frente y el lema “ladrón”, fue borrada por los servicios de limpieza del Ayuntamiento, si bien, al haberse realizado en un sitio autorizado, le conminaron a pintarlo de nuevo.

Pintada que hizo sobre el rey emérito y que los servicios de limpieza del Ayuntamiento borraron en 2021.

En la segunda versión, Roc Blackblock fue más allá e incorporó la figura del dictador Franco, ilustrando así los vínculos entre la España franquista y la actual monarquía. Pero, como bien intuía, no tardó en ser vandalizado, aunque considera que «este sabotaje convirtió la acción en un símbolo de la pugna que existe sobre el relato en el espacio público». Un hecho que volvió a experimentar en julio de 2023, cuando su obra “El paso de las Brigadas Internacionales por Barcelona”, inspirada en fotografías de Henry Buckley, fue atacada con comentarios e insultos fascistas. También entonces prefirió mantener los improperios para demostrar el papel de la calle como espacio de disputa ideológica.

Muestra de esa pugna es la ordenanza cívica que el PSC de Jaume Collboni viene desplegando desde 2023 bajo el epígrafe de “Pla Endreça”. Una norma que, a criterio de Roc Blackblock, es «abiertamente punitiva, neoliberal, aporofóbica y clasista», ya que cede las paredes al mejor postor, en su mayoría empresas que buscan monetizar su actividad. Él mismo fue víctima del “Pla Endreça” el pasado mes de febrero, al ser acusado de un delito de daños por haber pintado un mural contra la masificación turística en la escalinata que da acceso al Parc Güell, uno de los sitios más visitados de Barcelona.

Pese a esta batalla, Roc Blackblock no desiste en su misión: transformar las calles en un espacio para la toma de conciencia donde las referencias del pasado convivan con las preocupaciones del presente. A eso se dedica, haciendo que los muros hablen de las injusticias, pero también de las alternativas para conquistar un mundo más justo e igualitario.

Gran mural con el cual el artista quiso homenajear a Salvador Puig Antich, el militante del MIL ejecutado por el franquismo.

”Murs de bitàcola”: de Sants a Errekaleor

La mayoría de los 300 murales que Roc Blackblock ha pintado hasta la fecha transitan por la memoria histórica. De ello ya se daba cuenta mientras los hacía, pero fue durante la pandemia cuando decidió agruparlos en el proyecto “Murs de bitàcola”. Un paraguas articulado a modo de armario digital, donde ha querido mapear y geolocalizar, con el apoyo de fotógrafos, documentalistas y otros profesionales, los murales que ha dedicado a pasajes colectivos y referentes simbólicos de cada comunidad.

En ese compendio artístico, que comprende temas vinculados a las tradiciones, la Guerra del 36, el mundo laboral, el antifascismo, el exilio o la cultura, todos los murales respiran una elegancia cromática que, mediante fotografías de la época, nos retrotraen a episodios y personajes que constituyen el patrimonio de las luchas populares.

En el capítulo de la tradición, por ejemplo, encontramos el mural en que Roc Blackblack retrató las construcciones de piedra seca y el cultivo de la olivera que tenía lugar en Borges Blanques; así como la revuelta que las mujeres protagonizaron en el municipio de Culleres en 1767 o, en la localidad de Motril, una alegoría al entorno de “La desbandá”, la masacre que los fascistas llevaron a cabo en 1937 durante la ocupación militar en la zona de Málaga.

Mural en Errekaleor
Mural en Errekaleor

Otros murales del artista honran la lucha de las sufragistas, la revolución de octubre de 1934 que, gracias a la CNT, pintó en un edificio de seis pisos en Gijón, además de figuras que nos trasladan a otros contextos históricos. Destaca el que Roc Blackblock hizo en memoria de Neus Català, superviviente del campo de concentración nazi de Ravensbrück, a Salvador Puig Antich, el activista del MIL ejecutado por el franquismo, al escritor Paco Candel, así como al líder cenetista Joan Garcia Oliver, al maqui Ramon Vila Capdevila o al sindicalista libertario Antonio Ruiz, a los cuales ha retratado en varios puntos de la capital catalana.

De igual forma, en Euskal Herria pervive aún el mural que en 2014 pintó en homenaje a los milicianos antifascistas en la fachada del gaztetxe de Beasain y que lleva la leyenda “Lurperatu nahi gintuzten, baina ez zekiten haziak ginela” (“Querían enterrarnos, pero no sabían que éramos semillas”); el que en 2016 hizo en Tutera dentro del festival Avant Garde Urbano; el que, con el título “Izan zirelako gara, garelako izango dira”, realizó en el frontón del municipio navarro de Allin ese mismo año; o el que preside uno de los edificios de Errekaleor, el barrio autogestionado de Gasteiz, en honor al militante anarquista Lucio Urtubia, cuya elaboración data de 2019. Sin olvidar los que ha pintado en el Estado francés, China, México, Cuba o Chile, en este último caso para conmemorar, en el marco del proyecto “Els viatgers del Winnipeg” (2019), el viaje en barco que llevó a 2.200 republicanos españoles al país sudamericano tras finalizar la Guerra del 36.

Parte de estas secuencias, a las cuales hay que sumar murales sobre Palestina, la lucha antirracista, el feminismo, la comunidad gitana o la cultura popular, quedarán recogidas en el libro “Las calles son nuestras. Una crónica gráfica de la Barcelona rebelde”, que la editorial Pol·len Edicions está financiando mediante la plataforma de micromecenazgo Verkami. Una obra con la cual Roc Blackblock ofrecerá vivencias, reflexiones, ideas y aquellas acciones que le han situado como uno de los muralistas más reconocidos de la escena internacional.