2026 IRA. 13 MÚSICA The Womack Sisters (Michael Tullberg | Getty Images) Gotzon Uribe {{^data.noClicksRemaining}} Artikulu hau irakurtzeko erregistratu doan edo harpidetu Dagoeneko erregistratuta edo harpideduna? Saioa hasi ERREGISTRATU IRAKURTZEKO {{/data.noClicksRemaining}} {{#data.noClicksRemaining}} Klikik gabe gelditu zara Harpidetu {{/data.noClicksRemaining}} Llevar ciertos apellidos en la historia de la música afroamericana puede ser tanto un pasaporte hacia la gloria como una condena a la sombra de los gigantes. Zeimani, Kucha y BG -por este orden en la imagen- son The Womack Sisters. Nietas del inmortal Sam Cooke, hijas de Cecil y Linda Womack -el legendario dúo Womack & Womack- y sobrinas del volcánico Bobby Womack. Su árbol genealógico es, en la práctica, la historia misma del góspel, el R&B y el soul moderno. Sin embargo, en su esperado álbum homónimo bajo el sello Daptone, el trío demuestra una solvencia artística que va más allá del mero valor hereditario, afirmándose como compositoras e intérpretes de primer orden. Este debut consolida a The Womack Sisters como la punta de lanza de la nueva revolución del deep soul y el R&B analógico. El álbum se abre con “Chauffeur”, un tema que actúa como una declaración de principios. Desde los primeros compases, el oyente es recibido por una sección de cuerdas exuberante, cálidos coros y un shuffle de batería relajado pero bailable a su vez. Sobre esta base, las tres hermanas intercambian estrofas solistas exhibiendo dominio técnico y carga emotiva. La producción, los arreglos y la actitud remiten de inmediato a la época dorada de sellos como Motown o Stax, pero filtrados por el tamiz estético de Daptone, la casa discográfica que resucitó la fe global en la música soul gracias a figuras como Sharon Jones o Charles Bradley. El viaje continúa en “If You Want Me”, donde un sutil redoble de batería da paso a un punteo flotante de vibráfono. Es un tema que respira frescura y construye su tensión dramática verso a verso hasta eclosionar en un estribillo luminoso. La alternancia entre ambos temas iniciales deja clara una premisa fundamental, que no hay trucos de estudio. Hay oficio y una gran devoción por el arte de la canción bien escrita, un rasgo que desmarca a The Womack Sisters del R&B más comercial y las conecta con la era dorada del género. A lo largo de las 11 canciones que componen el álbum, el punto fuerte reside en la versatilidad de sus protagonistas. Como solistas, Zeimani, BG y Kucha poseen timbres diferenciados. Una aporta la rasgadura y la fuerza del gospel sureño, otra, la agilidad melódica del R&B de los noventa y, la tercera, un fraseo aterciopelado y sugerente. Sin embargo, cuando las tres unen sus voces en el estribillo, ocurre la magia que a menudo solo las familias de músicos pueden lograr, esa en la que los armónicos naturales se entrelazan. Destacan la pulsión bailable y los matices caribeños de “If I Let You”, la euforia agridulce de “Laughter And Tears” y el aire chulesco de “You Went Away Too Long”. En el terreno de las baladas, a la sobrecogedora “I Just Don’t Want You (To Say Goodbye)” se le une el cierre con “My Sisters And Me”, donde celebran el orgullo de su origen, recordando la sobriedad de clásicos como Marvin Gaye, Diana Ross o Stevie Wonder. Lisa Molinaro Tras una carrera de gran intensidad dentro de la escena alternativa -destacando como multiinstrumentista y violista en directo junto a bandas como The National y The Decemberists, miembro de Modest Mouse y mitad del dúo Talkdemonic-, Lisa Molinaro presenta al fin su álbum debut en solitario, “Blind Trust”. De sólida formación clásica, pero impregnada del espíritu del punk y el new wave, la también compositora de bandas sonoras traslada todo su equipaje vital a una obra introspectiva y sutil que recompensa la escucha atenta. Sus influencias sonoras la sitúan cerca del trabajo de Warren Ellis, Agnes Obel o Laurie Anderson. Molinaro entrelaza su voz con los arreglos de cámara y el piano, creando un universo enigmático.