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Lo que la red se llevó

Aaron Sorkin, director de «El precio de la red», durante la presentación de esta película en Las Vegas. (JC Olivera - Sony Pictures via Getty Images)

Han pasado dieciséis años desde que David Fincher estrenó “La red social”, una de las películas más influyentes de la década de 2010. Lo que a simple vista parecía la crónica de la fundación de Facebook, terminó convirtiéndose en una de las obras más influyentes del cine estadounidense del siglo XXI. Fincher, apoyado en el afilado guion de Aaron Sorkin, construyó el retrato de una generación obsesionada con el éxito, la pertenencia y el reconocimiento, justo cuando las redes sociales comenzaban a transformar la forma en que nos relacionamos.

La precisión quirúrgica de la puesta en escena de Fincher y el choque entre la frialdad visual del director y los diálogos vertiginosos de Sorkin convirtieron “La red social” en algo más que una película sobre Facebook.

Ahora, dieciséis años después, la historia regresa, aunque no exactamente como una secuela tradicional. El próximo 9 de octubre llegará “El precio de la red”, una película que vuelve a mirar a Facebook desde un lugar muy distinto. Si “La red social” narraba el nacimiento de la plataforma, la nueva cinta se ocupa de sus consecuencias. Cuenta la historia real de cómo Frances Haugen, una joven ingeniera de Facebook, consigue la ayuda de Jeff Horwitz, un reportero del “Wall Street Journal”, para emprender un peligroso viaje que acaba destapando los secretos más ocultos de la red social. El reportaje de Horwitz, una serie de artículos conocida como “The Facebook Files”, se publicó en 2021 y destapó los efectos nocivos de Facebook en los adolescentes y su proliferación a sabiendas de desinformación, que contribuyó a actos de violencia política.

Aaron Sorkin, que ganó el Óscar por escribir la película de 2010, asume esta vez la dirección. La película está protagonizada por Mikey Madison como Haugen, Jeremy Allen White como el periodista Jeff Horwitz y Jeremy Strong como un Mark Zuckerberg ya convertido en uno de los hombres más poderosos del planeta.

Es una lástima que Fincher no vuelva a ponerse detrás de la cámara, pero resulta interesante que sea Sorkin quien tome el relevo. Personajes inteligentes que piensan hablando, diálogos veloces, discusiones que funcionan casi como duelos y una fascinación constante por las instituciones, la política, los medios de comunicación y quienes intentan cambiar el mundo desde dentro de ellas han sido algunas de las señas de identidad de su filmografía.

Después de años de polémicas, filtraciones y debates sobre desinformación y privacidad, la pregunta ya no es cómo se creó la red, sino cuál ha sido el precio de haberla creado. Ya no se trata únicamente de saber quién ganó con la revolución de las redes sociales, sino de preguntarnos qué tuvimos que entregar -y qué perdimos por el camino- los demás para que esa revolución fuera posible. Entregamos nuestra privacidad a cambio de una conexión que nunca fue realmente gratuita.