2026 URR. 11 MÚSICA Westside Cowboy (James Klug | Getty Images) GOTZON URIBE {{^data.noClicksRemaining}} Artikulu hau irakurtzeko erregistratu doan edo harpidetu Dagoeneko erregistratuta edo harpideduna? Saioa hasi ERREGISTRATU IRAKURTZEKO {{/data.noClicksRemaining}} {{#data.noClicksRemaining}} Klikik gabe gelditu zara Harpidetu {{/data.noClicksRemaining}} En el actual panorama del indie rock, la irrupción de Westside Cowboy se siente como un soplo de aire fresco, reconfortante. El cuarteto afincado en Manchester presenta “It Goes On”, un primer trabajo de larga duración que confirma lo que sus sencillos previos insinuaban. La irrupción en la escena de una de las bandas con mayor capacidad narrativa y gancho melódico de la nueva ola británica. El título del álbum funciona como una resignada declaración de intenciones. “La vida continúa”, no como un lema triunfalista, sino como esa inercia cotidiana a la que hay que hacer frente tras la marejada de los desencantos juveniles, los alquileres abusivos y las resacas emocionales. En “It Goes On”, Westside Cowboy captura esa encrucijada existencial con una naturalidad desarmante y una colección de canciones destinadas a convertirse en pequeños himnos. Musicalmente, el álbum se cimenta sobre una brillante interacción de guitarras. El sonido del cuarteto bebe del indie rock estadounidense de los noventa -con ecos evidentes a bandas como Built to Spill o Pavement-, pero filtrado por la inconfundible sensibilidad melancólica del norte de Inglaterra. Las guitarras entrelazan arpegios limpios con estallidos repentinos de distorsión sosteniendo la carga emotiva de cada canción. En temas como el inicial “Sinking Feeling” o la envolvente “Mirrors”, la banda demuestra un gran manejo del espacio y los tiempos. No hay prisa por llegar al estribillo; prefieren construir atmósferas envolventes donde la sección rítmica avanza firme mientras las guitarras dibujan melodías paralelas. Destaca la incorporación sutil de arreglos de teclado analógico y coros cruzados que añaden una textura cálida a la producción. También es un trabajo que destaca por una poética de lo cotidiano fina y libre de pretensiones. Las letras retratan la deriva de una generación que intenta mantener el equilibrio en medio del caos urbano. Hay un humor seco y agridulce que atraviesa temas como “Cheap Rent” o la explosiva “Same Old Story”, donde las pequeñas tragedias de la rutina diaria se observan con una mezcla de ironía y ternura. La voz principal, caracterizada por un timbre imperfecto pero profundamente comunicativo, transmite honestidad. No se buscan las grandes metáforas abstractas; en su lugar, se apela a imágenes concretas: una habitación desordenada, una conversación a medias en la parada del autobús o en un bar a deshoras. Es esa precisión fotográfica la que logra que el oyente pueda sentirse reconocido en las historias de la banda. “It Goes On” es una obra que gana enteros con cada escucha. Lejos de ser un producto efímero diseñado para el impacto rápido, el debut de Westside Cowboy posee la solidez de los discos clásicos de guitarras. Aquellos que se quedan a vivir con el oyente y revelan nuevos matices a medida que pasa el tiempo. Elanor Moss La cantautora británica Elanor Moss consolida su estatus como una de las voces más destacadas del indie-folk europeo con su esperadísimo álbum debut, “The Knife, The Needle”. Tras impresionar con sus primeros EP, Moss entrega una obra de gran belleza que explora el dolor, la sanación y la reconstrucción personal con una sentida honestidad lírica. Musicalmente, el disco se apoya en una producción delicada y minimalista donde la voz de Moss -cristalina y llena de determinación- es la verdadera protagonista. Guitarras acústicas, sutiles arreglos de cuerda y atmósferas de piano envuelven las composiciones. Un álbum hermoso y catártico que confirma a Elanor Moss como una narradora a tener en cuenta.