7K - zazpika astekaria
Gastroteka

Un abrazo en cada bocado

En la pasada edición de San Sebastián Gastronomika se presentó la web Ostatuak.eus, donde se enumeran las diferentes posadas que existen en Gipuzkoa. El chef de 7K realiza un repaso de los mejores establecimientos de este tipo que se pueden encontrar en el territorio.

(Getty Images)

Qué bien sienta ver llover mientras uno espera un buen puchero caliente lleno de alubias. Oír cómo la lluvia golpea los cristales mientras uno acompaña esta melodía con un sorbo de delicioso caldo. Caldo que esta legumbre cocina por sí sola, bailando, en el propio puchero. Momentos mágicos que cada vez están más cerca, familia. Momentos que no serían especiales si el ambiente, la ambientación y el servicio no acompañaran. Cada vez son menos los lugares en los que uno siente un golpe de calor o un abrazo sin que nadie se lo dé, solo con entrar a un lugar, con la intención de llenar el buche.

Mi pregunta es si sentimos menos este calor porque nos hemos vuelto nosotros más fríos o simplemente porque quedan menos lugares como los que menciono. Seguramente sea una mezcla de las dos cosas. Por la parte que nos toca, os invito a quedaros con la copla de lo que viene a continuación. Que estos abrazos de los que os hablo son algo mucho más que necesario y, además, son gratis. Otra cosa es que os queráis quedar a comer allá donde entréis y os abracen, y así seguir dejando que os abracen con cada bocado.

Con la excusa de la “guía de ostatus” que se presentó en el marco de San Sebastián Gastronomika, aprovecho para actualizar la mía propia. Alguna vez os he compartido una lista como esta. Obviamente, mucho más breve y personal. Pero creo que ahí está la gracia. Y, como no hace más de un mes que visité a mi amigo Markox (Markos Esteban), del ostatu de Alkiza, empezaré por aquí.

ALKIZAKO OSTATUA:

Unas de las mejores vistas del mundo desde la plaza donde uno puede aparcar. La entrada, aunque ligeramente escondida, se encuentra fácil. Markox cocina increíblemente rico, y, además, con un muy estricto compromiso con lo local y su propio entorno. Defiende los productos de los baserritarras que lo rodean. Y esto, en el plato, se nota. Markox es uno de esos grandísimos cocineros que trabajan, trabajan y trabajan y nunca están en primera, ni en segunda plana, porque están cocinando. Uno de los lugares en los que más rico he comido en absolutamente todas las visitas. En esta, mi última visita, triunfó el salmorejo, receta de un conocido que regentó su propia “salmorejería” y compartió su receta. Las albóndigas, brutales, y un entrecot de quitarse el sombrero. De las mejores carnes que he comido en mucho tiempo. Y todo esto por unos 21-22 euros por persona, amigos.

ZIRTA, LARRAULGO OSTATUA:

Uno de mis favoritos. El mejor bacalao del mundo lo cocina Iker Uranga, a la leña, y lo sirve Lorena Arteaga. Es una pareja de profesionales que, además de ser encantadora, ofrece una experiencia muy superior a lo que uno espera de un local como este. De alguna forma, se podría decir que se trata de un restaurante encubierto, pero con la cercanía, informalidad y calidez de un ostatu de toda la vida. Iker maneja la parrilla con arte y finura, por lo que os recomiendo tiraros a todo lo que lleve el apellido “a la parrilla”. A destacar, también, la selección de vinos.

LEABURUKO OSTATUA:

Barro para casa (vivo en Leaburu) y me permito promocionar un proyecto especial como pocos. Bajo el paraguas de la fundación Peñascal, quien forma a personas en riesgo de exclusión, en este caso en hostelería, este ostatu ofrece además de un trato cerca, unas vistas en su terraza trasera que merecen mucho la pena acompañar con uno de los enormes bocadillos que sirven. Además, uno puede diseñar el bocata que quiera. El mío casi siempre es de pechuga rebozada con queso y champiñones en salsa o de tortilla de jamón con queso y pimiento verde. Las patatas están buenísimas. Los pinchos de hamaiketako, los fines de semana, tampoco se quedan atrás. Cumplen más que con creces los de chorizo y el de carne. Mi recomendación, mezclar ambos entre un mismo pan. Saludadme si me veis haciendo esto mismo…

ORENDAINGO OSTATUA:

Confieso que hace mucho tiempo que estuve, pero no tanto como para olvidar el pollo asado de esta casa. Otro pueblo en una ubicación rural-natural, brutal. El ostatu es uno de esos clásicos regentado por la misma familia desde hace muchos años. A destacar la selección de ginebras, para todos aquellos y aquellas que quieran estirar la partida de mus.

BELAUNTZAKO OSTATUA:

Hace un par de meses pasé por allí. Me queda cerquita de casa. Comimos muy rico, destacando algo que me flipa mucho, que es el flan. Soy mucho más de salado que de dulce, pero, al igual que me ocurría con el ya cerrado Pipas de Lazkaomendi, el flan puede ser una excusa total para desplazarse uno hasta esta casa. A destacar que es ideal para ir con niños. Tiene una zona infantil en la parte baja que facilita mucho la comida a las familias.

HERNIALDEKO OSTATUA:

Se podría decir que es el ostatu de la parrilla. Al igual que Zirta, apuesta claramente por esta técnica. En este caso, mucho más clásica y enfocada en el producto puro. Recuerdo con mucho cariño una merluza a la parrilla que me comí en un menú de entre semana que estaba para ponerle un piso en Miraconcha. Desconozco si todavía ofrecen este servicio, pero sé que los fines de semana este lugar es uno de estos en los que uno se puede desfogar y pegarse un homenaje muy, pero que muy serio. Os hablo de kokotxas, lenguados, chuleta… poca broma por estas alturas.

ZARTAGI, BALIARRAINGO OSTATUA:

No he estado y le debo una visita a Diego Sorrarain. Cocinero formado y con escuela que apuesta por una localidad tan pequeña pero especial como Baliarrain. Sé que Diego lo está haciendo bien, pero me gustaría compartirlo sabiendo y habiéndolo probado. Por lo que os prometo, y está vez sí que sí, visitarlo antes de que acabe el año y probar el cordero asado que se recomienda desde la propia página de Ostatuak.eus.

Son muchos más los locales que podréis encontrar en esta página como, por ejemplo, el clásico de Albiztur, para ese perolo de alubias que os mencionaba al principio, un día de lluvia y frío, si es que finalmente llega…

On egin!