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SORBURUA

Con espíritu medieval


E n los últimos años ha surgido un gran interés por el estudio de la Edad Media. Gracias a manuscritos antiguos e investigaciones arqueológicas, conocemos cómo eran los jardines medievales e, inspirados en el espíritu de aquella época, se han plasmado interpretaciones en jardines actuales.

El huerto o jardín, que simbolizaba el paraíso terrenal, se dividía por medio de caminos cruzados. Estos formaban cuadrados o rectángulos, cercados por muretes de tiras de castaños o ramas de sauce entrelazadas y boj recortado.

Según el lugar donde se situaban estos huertos, era diferente la plantación. En los monasterios, los cuadrados plantados con hierbas medicinales y aromáticas estaban cerca de la enfermería, las legumbres y verduras cerca de la cocina, los árboles frutales curiosamente sobre el cementerio y las flores para adornar la iglesia y solaz de los propietarios de castillos, rodeando una fuente.

Los frutales y la vid, introducida por los romanos, se cultivaban en emparrados. Al igual que los albaricoques, las higueras se plantaban en rincones abrigados o en muros situados al sur, incluso cerca del montón de estiércol, para que con su calor les abrigase.

El espacio reducido de los jardines y huertos medievales les obligaba a ser pragmáticos y a cultivar plantas salvajes o simples, de las que ya se conocía su valor medicinal: plantas como el hisopo, aromática de floración de un azul luminoso y de sabor picante; plantas para esparcir por el suelo de la casa y perfumarla en verano, como el tanaceto, también utilizado como insecticida; ruda, de follaje amarillo, aromática y con propiedades abortivas; además de consuelda, digitalina, camomila, salvia, tomillo, romero y laurel.

Por las semillas encontradas en las excavaciones, sabemos qué flores cultivaban como ornamentales: Rosa gallica y R. canina, que creían curaba la rabia; azucenas para honrar a la Virgen; claveles, iris y peonías herbáceas; nigellas, malvas y caléndulas también medicinales.

Algunas de las verduras cultivadas en los jardines medievales las encontramos hoy en nuestras huertas: alubias negras (anteriores a las de procedencia americana), habas, achicoria silvestre, cebollas, acelgas, cardos, lechuga y coriandro. Las calabazas se cultivaban colgando de unas pérgolas. Y trepadoras como el lúpulo, cuyos brotes se comían como nuestros espárragos y al que todavía no se apreciaba como aromatizador de la cerveza.