7K - zazpika astekaria
CONSUMO

Viajes


Seguimos con Febo en su ruta solar, a pesar de las vacaciones que se toma por el norte. Este contratiempo no evita que sigamos planificando nuestras escapadas cercanas, o tal vez nos animemos a volar a paraísos costeros.

Con sus problemas domésticos impuestos, Grecia sigue siendo una de las opciones turísticas por calidad-precio. No hay problema para el turismo europeo, aunque a río revuelto ya se sabe. Salvo algunas molestias que pudieran surgir a la hora de pagar con tarjetas –debido a las restricciones que los griegos tienen para obtener dinero de sus cajeros–, el veraneante tiene barra libre para seguir operando igual que en casa.

Pero no viene mal prevenir y conviene llevar dinero en efectivo por si se diera el caso de encontrarse con “cajeros agotados”, siempre sabiendo que hay un tope de 10.000 € para entrar en el país. Por lo demás, la misma picaresca que en todos los sitios turísticos, comercios u hostelería: que no admitan tarjetas, aunque sigan con el cartelito de “aceptamos”.

En el caso de los transportes puede suceder como en cualquier aeropuerto del mundo: retrasos, cancelaciones, cambios o pérdida de equipaje. Hay que recordar que todo retraso da derecho a asistencia en tanto no se solucione y si, además, llegamos a nuestro destino con más de tres horas de retraso toca una indemnización. Eso sí, habrá que dejar constancia cuanto antes, y mejor por escrito, bien en los mostradores de la compañía o llamando por teléfono a la agencia de viajes, etc. También hay que llevar el móvil o la tablet con la batería cargada, ya que en el aeropuerto podrían impedirnos el embarque si las autoridades intentan encender el dispositivo y no funciona. Ya se sabe, sospechas infundadas que no faltan. 

Al igual que en el resto de países miembros de la UE, si vamos provistos de nuestra Tarjeta Sanitaria Europea podremos ser atendidos en caso de enfermedad. Claro que el requisito previo es tenerla actualizada, y para ello se debe acudir a cualquiera de las oficinas de la Seguridad social donde residimos habitualmente.