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PANORAMIKA

Imagen y archivo

«Bebedor vasco c.1932» forma parte de la exposición que durante un año, hasta octubre, dedica el Museo Universidad de Navarra a la obra de José Ortiz Echagüe. (Cortesía del Museo Universidad de Navarra)

El interés por el archivo es inherente al surgimiento de las diferentes tecnologías de la imagen. Desde su nacimiento, la fotografía permitió la creación de grandes compilaciones que acumulaban recuerdos, memorias y visiones de nuestra realidad. La relación del arte con el archivo viene de muy atrás. Ya en la época vanguardista, los fotomontajes dadaístas daban buena cuenta de las capturas aparecidas en prensa para realizar nuevas piezas plagadas de imágenes. También otros movimientos, como el constructivismo ruso, pusieron estas técnicas al servicio de la cartelería y el diseño producido por grandes nombres del arte del siglo pasado. A un nivel más contemporáneo, el arte basado en archivos fotográficos nos lleva a nombres como Boltansky y su innegable sensibilidad para la creación de propuestas instalativas de grandes dimensiones.

También las instituciones culturales y los museos han salvaguardado la memoria fotográfica a través de sus colecciones. Obras de autorías anónimas, hasta legados de importantes nombres, son conservados en sus instalaciones como testigos de un mundo que ha modelado nuestra existencia. Dentro del paradigma digital, el consumo rápido y la sobreacumulación visual, los archivos fotográficos cumplen un papel determinante en la conservación de nuestro pasado, indispensable para no olvidar de dónde venimos.

A finales del pasado octubre, el Museo Universidad de Navarra de Iruñea inauguró una muestra dedicada al fotógrafo José Ortiz Echagüe (Guadalajara, 1886 - Madrid, 1980). Ortiz Echagüe destaca en el mundo fotográfico por su producción con vocación etnográfica. Sin embargo, utilizaba técnicas de fotografía pictorialista que hacen de sus obras resultados muy reconocibles. El pictorialismo es una tendencia que, desde la adición de formalizaciones pictóricas, pretendía elevar los resultados fotográficos a una esfera más artística. Aun y todo, nuestro protagonista, a pesar de utilizar dichas técnicas, nunca abandonó su pretensión documental dando lugar a un tipo de fotografía muy asentada en la observación pero plagada de licencias y acabados muy creativos.

Hasta el próximo octubre podrá visitarse la muestra “El aura y la construcción de la imagen. José Ortiz Echagüe” en el espacio expositivo que lleva su propio nombre. En el título encontramos una referencia directa a las teorías de Walter Benjamin sobre la pérdida del aura en las disciplinas, como la fotografía, capaces de superar el concepto de copia única y original a través de la reproducción en masa. Las técnicas introducidas por el fotógrafo, confieren resultados más cercanos a la obra de arte que a la pieza reproducida y copiada, y de ahí la referencia en el título. La muestra presenta una nutrida representación del archivo donado por la familia del artista en 1981 y pone a disposición del público un testimonio único y valioso.