2026 MAI. 17 PANORAMIKA Conectar Vista general de la exposición «El hilo oculto», del pintor irundarra Mariano Arsuaga, que se puede visitar en el tolosarra Aranburu Jauregia hasta el 6 de junio. (Iker Fidalgo) Iker Fidalgo {{^data.noClicksRemaining}} Artikulu hau irakurtzeko erregistratu doan edo harpidetu Dagoeneko erregistratuta edo harpideduna? Saioa hasi ERREGISTRATU IRAKURTZEKO {{/data.noClicksRemaining}} {{#data.noClicksRemaining}} Klikik gabe gelditu zara Harpidetu {{/data.noClicksRemaining}} A finales del pasado mes de abril, el Palacio Aranburu Jauregia de Tolosa inauguró una gran exposición firmada por Mariano Arsuaga (Irun, 1954). Arquitecto de formación, desde muy pronto inicia su andadura en la pintura. Su nombre comienza a estar presente en contextos como en la edición del año 1983 de la aún activa convocatoria Ertibil, o la muestra del premio Gure Artea en ese mismo año. Desde entonces, muchas han sido las ocasiones en las que el pintor ha destacado, llevándolo a desarrollar una larga trayectoria. Desde su vínculo con el arte, realiza comisariados, coordinación de proyectos, colaboraciones en diseño de carteles, murales e incluso proyecta las vidrieras para la iglesia del Sagrado Corazón de Torrelavega. Hasta el próximo 6 de junio podemos disfrutar de una exposición que nos propone conocer su deriva creativa de la mano de sus proyectos más destacados. Bajo el título “El hilo oculto”, nos asomamos a una muestra retrospectiva capaz de mostrarnos un minucioso mapa del legado del pintor irundarra. Más de ochenta piezas, de diferentes formatos y dimensiones, se despliegan por todo el espacio del Palacio Aranburu. Las dos plantas, incluyendo unas estancias menores en el principio del recorrido, sirven de escenario para dar cabida a tanto volumen de obras. Es, sin lugar a dudas, una de esas exposiciones que merece, que incluso pide, más de una visita. Podríamos encontrar en ella dos capas de lectura que orientan nuestra percepción. Por un lado, una cuestión temporal. Entender la relación de piezas y grupos de obras con los que se encuentra nuestra mirada, componiendo una línea de tiempo donde entendemos la evolución de su creación. Por otro, el desarrollo de una pintura muy colorista, que desde diferentes propuestas conceptuales y a veces poéticas trazan varios caminos que discurren serpenteantes durante toda la sala. Aterrizada eminentemente en la abstracción, Arsuaga juega con concepciones lineales y organizadas en “Puertas Secretas” o “Jardines en el aire”, mientras el gesto se impone sobre cualquier norma en sus producciones más tempranas en los años noventa. En sus obras más tardías, ya entradas en los años 2000, los planteamientos se vuelven más concretos. Como cuando se entorna la mirada y se consiguen enfocar en la lejanía paisajes, ciudades y entornos habitados. Junto a las pinturas, encontramos propuestas creadas desde la serigrafía como “Las cuatro estaciones” y “Cuatro veces nieve”, que quizás sean las obras de mayor contenido simbólico. “El hilo oculto” es ante todo un ejercicio de honestidad. Es enfrentarse a la producción de toda una vida y desvelar las decisiones tomadas. Es una evolución que conecta no solo las resoluciones formales, sino los planteamientos plásticos de un artista y la constancia de su labor.