2026 EKA. 14 PANORAMIKA Bajar el monumento &indentHere;«Gramática», del artista Marwa Ordúñez, puede visitarse en el Depósito de Aguas de Montehermoso hasta el próximo 21 de junio. (Marisol Ramirez | FOKU) Iker Fidalgo Solo con echar un vistazo al panorama mundial, es normal vernos invadidas por la tristeza. Cuando la desesperanza invade nuestra realidad, parece imposible imaginar otras maneras de entender el mundo. Cuando el desierto se expande, la cultura nos ofrece agarres para no perder el norte. El arte nos permite abrazar pequeños puntos de luz que nos ayudan a seguir confiando en que el futuro está por inventar. De alguna manera, la exposición que inauguró a finales del pasado mes de abril el CC Montehermoso de Gasteiz, se erige como un lugar desde el que se nos interpela frontalmente. “Gramática” nos ayuda a reflexionar sobre las formas en la que nuestra sociedad ha tratado los homenajes simbólicos a través de los monumentos. Un camino para imponer miradas hegemónicas, bandos vencedores y relatos unificadores. El proyecto nos invita a pensar en la posibilidad de crear procesos de decisión colectiva y a realizar la búsqueda de otras sensibilidades que nos posibiliten la construcción de narrativas que diluyan los discursos oficiales. La exposición responde a la convocatoria de Proyectos Artísticos del centro gasteiztarra y a uno de los cuatro nombres ganadores de la edición del pasado 2025. Mawa Ordúñez (Madrid, 1986) es el encargado de habitar el Depósito de Aguas hasta el próximo 21 de junio. Ordúñez es un nombre habitual del circuito artístico de nuestro territorio y uno de los artistas más interesantes de su generación. Desde sus inicios ha sabido conjugar los lenguajes del street art con propuestas de corte político, abrazando siempre un espacio simbólico propio y una sensibilidad muy particular. Con “Gramática” propone un nuevo capítulo a una línea temática que lleva tiempo trabajando con proyectos como “Monumento a los campesinos y campesinas asesinadxs” o “Banderas negras”. Nada más entrar en la sala, entendemos que la exposición funciona como una gran instalación. Varias maderas de color amarillo crean estructuras volumétricas en diferentes partes conviviendo con unas composiciones gráficas y unos vídeos en formato vertical. Cuando nos acercamos, lo entendemos como el rastro de algo. Las tablas tienen huecos, vacíos, como si fuera el troquelado o las plantillas de unas formas entre las que descubrimos coronas de laurel o patas de caballos, ingredientes típicos de las figuras ecuestres. Inscripciones de placas y restos de spray dotan a las obras de una vivencia, las ruinas de que algo ha sucedido. “Gramática” nos agarra del cuello y tuerce nuestra mirada a lo que hay detrás. A aquello que sustenta y que construye pero que en el fondo es imprescindible. Nos dirige hacia la necesidad de pensar que, frente a la creación de ídolos y héroes, son las manos anónimas las que sostienen las estructuras.