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CONSUMO

Protectores solares


Hay una necesidad imperiosa de proteger la piel frente a la exposición solar. En especial la ultravioleta A (UVA) y la ultravioleta B (UVB) han recrudecido sus efectos produciendo problemas de mayor gravedad, por lo que el uso de protección solar debe formar parte de los hábitos cotidianos no solo en verano, sino durante todo el año.

Como personas consumidoras, debemos prestar especial atención al etiquetado de los productos fotoprotectores antes de su compra, y desde Consumo se recuerda que ningún protector solar ofrece una barrera total frente a la radiación ultravioleta. Por este motivo, la normativa prohíbe expresiones en el etiquetado como “pantalla total”, “bloqueante solar” o “protección absoluta” o cualquier otra que pueda inducir a pensar que no existe riesgo alguno.

El Factor de Protección Solar (FPS) permite conocer el nivel de defensa frente a la radiación UVB. Los productos se clasifican en protección baja, media, alta y muy alta, siendo esta última la más recomendable para pieles claras, sensibles o para exposiciones prolongadas. La protección frente a los rayos UVA debe ser al menos un tercio del Factor de Protección Solar (FPS) y se identifica habitualmente con un símbolo UVA dentro de un círculo. Otro aspecto importante es comprobar la vida útil del producto. Los protectores solares, como ocurre con otros cosméticos, pierden eficacia con el paso del tiempo una vez abiertos. Esta información aparece reflejada mediante el símbolo de un tarro abierto acompañado de una cifra y la letra “M”, que indica el número de meses durante los que el producto mantiene sus propiedades tras su apertura. Por ello, se aconseja revisar los envases del verano anterior y, si han superado ese plazo, sustituirlos por uno nuevo.