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MÚSICA

The Tubs

(James Klug | Getty Images)

The Tubs es el grupo galés de Cardiff formado por exmiembros de la banda Joanna Gruesome -con el cantante y guitarrista Owen Williams al frente y el guitarrista George Nicholls-. Acaban de publicar su tercer trabajo de larga duración, “Hard Life”. Una obra incisiva que reafirma su lugar como una de las agrupaciones más en forma del jangle-pop de guitarras de la actualidad. Si sus entregas anteriores “Dead Meat” en 2023 y “Cotton Crown” en 2024 demostraron la capacidad del quinteto para facturar himnos melódicos inmediatos, “Hard Life” representa el perfeccionamiento de su sonido. Es un álbum donde la luminosa efervescencia de las cuerdas contrasta con una narrativa directa en las letras, logrando un equilibrio poético entre la mordacidad cómica y la elegancia melancólica del folk-rock británico de los años setenta.

Musicalmente, el sonido de su nuevo álbum es un festín de texturas de doce cuerdas, arpegios cristalinos y rítmicas endiabladas que beben directamente del post-punk primigenio y el power pop. La banda no oculta sus devociones. Las líneas de guitarra solista entrelazadas en temas como “If You Don’t Love Me” o la expansiva “In Your Place” remiten al grupo R.E.M. de la era I.R.S. -con ese tintineo característico de Peter Buck- y a la contundencia de Sugar o Hüsker Dü en sus momentos más melódicos.

Sin embargo, el elemento diferenciador en este álbum es la incorporación del violín de Chris Haigh, un añadido instrumental que aporta un aroma celta y folky a la mezcla, remitiendo a leyendas como Richard Thompson o Fairport Convention. La combinación de esta sonoridad tradicional con el empuje de una sección rítmica hiperactiva produce una sensación de urgencia constante. Canciones que suenan a fiesta en el pub un sábado por la noche, aunque las letras narren el colapso emocional de la mañana siguiente.

Líricamente, Owen Williams continúa puliendo una voz única en la escena actual. Sus textos evitan la solemnidad y en su lugar practica una honestidad descarnada aderezada con humor negro. Williams construye personajes en constante disputa con ellos mismos.

Mención aparte merece la audaz “Do Yourself A Favor”, donde la banda toma un descarte de Prince de 1982, reduce su duración y lo recubre de capas de guitarras resplandecientes, demostrando una libertad creativa sin prejuicios. A lo largo de las 12 canciones, el uso de coros procesados y voces secundarias aceleradas añade un matiz extraño y psicodélico que rompe la monotonía del género.

“Hard Life” no intenta reinventar la rueda del indie rock, pero tampoco lo necesita. En un momento donde la música alternativa a menudo carece de temas memorables, The Tubs firman un catálogo de canciones redondas, adictivas y cargadas de músculo. Un trabajo que confirma a Owen Williams y los suyos como una de las bandas más vitales e imprescindibles de las islas británicas, capaces de transformar la miseria personal en el mejor de los bailes.



Getty Images

James Ellis Ford

 

Tras décadas esculpiendo el sonido de gigantes como Arctic Monkeys, Depeche Mode, Blur o Fontaines D.C., el prestigioso productor británico James Ellis Ford entrega su segundo disco en solitario. Concebido y grabado en apenas dos semanas desde la cama de un hospital mientras recibía un severo tratamiento de quimioterapia para la leucemia, el álbum esquiva la oscuridad trágica para transformarse en un conmovedor mapa de supervivencia y gratitud vital. Con un equipo mínimo -un ordenador portátil, sintetizadores y un micrófono básico-, Ford moldea una caleidoscópica arquitectura pop de impronta vanguardista. A través de capas de teclados, percusiones digitales y armonías vocales, da forma a una obra bella y profunda.