Aritz Intxusta
La consejera Santos Indurain. (Iñigo URIZ/FOKU)

«El covid ha evidenciado carencias, sobre todo la de profesionales»

Licenciada por EHU-UPV en Medicina y especializada en medicina familiar y comunitaria, Santos Induráin cuenta con más de 30 años de experiencia. Nacida en Uztarroze, Erronkari, fue nombrada consejera por el PSN como independiente.

Viajemos al peor momento, a esa primera ola desbordante.

De la noche al día hubo que dar la vuelta al sistema sanitario en su globalidad: los consultorios, los centros de salud, los hospitales. Hubo que ir readaptando, flexibilizando, yendo detrás de un virus del que nos dábamos cuenta de que no sabíamos nada. La gestión era contingente, con compañeros que comenzaban a afectarse. No hubo un solo consultorio que no se readaptara. Quien no flexibilizó lo pasó peor. Profesionales que estaban trabajando juntos, y que en otras ocasiones les cuesta llegar a acuerdos, vieron que tenían un objetivo común. Profesionales de distintos estamentos y niveles funcionaron en red. Guardo esa sensación de vértigo, de que lo que un día valía a los tres días había que cambiar, pero también de aprendizaje.

La epidemia sobrepasó las capacidades no ya del sistema público, también del privado.

Los hospitales privados fueron una fortaleza. El sistema sanitario público-privado se unificó bajo un mando único público. El gerente del Complejo Hospitalario fue el coordinador ejecutivo de la asistencia sanitaria de todo Navarra. Lo mismo para las UCI. La red publico-privada se integró en una. Y la valoración económica que el otro día realizó Comptos subraya que fue una gestión adecuada.

Recuerdo que en febrero llegó la primera paciente al Complejo. No se me olvidará jamás. Marzo y abril fue el tsunami. Nos hizo ver la fragilidad, pero también afloraron fortalezas. Las respuesta, en líneas generales y con autocríticas, fue buena como sociedad y sistema sanitario.

La red integrada publico-privada permitió en la primera ola atender lo urgente, todo el covid, pero en las siguientes tuvimos muy claro que el objetivo era atender lo no covid, porque hay otros graves problemas de salud. Quiero transmitir con esto que no solo derivamos cuando la red se saturó, sino que en la segunda y tercera ola y ahora también se ha estado derivando a toda la red para garantizar la atención.


Tengo la sensación de que la ayuda de la sanidad privada es un grifo muy sencillo de abrir, pero que resulta después muy díficil cerrar. ¿No es el objetivo una sanidad pública navarra robusta y, en la medida de lo posible, autónoma?

Totalmente de acuerdo. Esa es una de las lecciones que hemos aprendido. La apuesta por un sistema público potente y robusto como el que tenemos es lo importante. No hay gasto en salud, es una inversión. Pero a eso de que no es fácil cerrar he de decirte que, en el verano, no contamos con estos hospitales privados porque la situación cambió. La ola había caído. No recurrimos a ellos hasta setiembre, cuando vimos cómo avanzaba el verano, cómo arrancaba ese otoño difícil… y duro.

No se me mueva de ahí, porque fue un momento importante. La imagen que ofreció Nafarroa en la primera ola fue de una comunidad muy cumplidora, muy PSOE. Parecía la alumna aventajada implementando las medidas que proponía Madrid. Sin embargo, cuando Nafarroa despuntó sobre las demás en esa segunda ola,  marcó un perfil propio. Encontró su modo de contener la pandemia al cerrar bares y prohibir encuentros de no convivientes en casas.

Durante el verano, tuvimos un empeño en compatibilizar el convivir con el virus, porque sabíamos que el virus estaba, que no se había ido. Pero el virus iba avanzando y fuimos llegando a incidencias muy altas en octubre. Íbamos endureciendo medidas desde setiembre de forma proporcionada y progresiva, pero llegó un momento donde había que tomar medidas más duras. Navarra iba por delante al resto de territorios en cuanto a casos diarios. Fuimos los primeros en decretar el cierre perimetral y el cierre de la hostelería. Y aprendimos mucho en esa segunda ola, porque vimos qué medidas nos funcionaban.

Hay dos medidas quirúrgicas que hemos visto que funcionan: controlar los domicilios, o sea, en casa los de casa, y cerrar el interior de la hostelería. Cuando lo aplicamos, a los 14 días, la situación cambia completamente.

Y llegó una tercera ola en plena Navidad.

La diferencia entre la segunda y la tercera ola es que nos anticipamos. En Navidades había planteada una flexibilización de medidas en dos franjas: Nochebuena-Navidad y Nochevieja-Año Nuevo. En Navarra, tras la Navidad, cambiamos de idea y no flexibilizamos para Nochevieja. Microbiología nos avisó de que aumentaban los casos y que la positividad subía. Nos dijimos que nos teníamos que anticipar por lo aprendido.

Adelantamos la restricción de la movilidad nocturna, no flexibilizamos las restricciones de convivientes en domicilios y, pasadas los días de fiesta, tomamos la medida de cerrar el interior de la hostelería. Esta medida supuso sorpresa en el sector, porque antes se había tomado con mucha más incidencia, pero anticipando evitamos llegar a aquella situación.

En exterior dejamos más libertad y la gente siempre se pudo mover entre los municipios de la comunidad, ir al monte… Era en los bares y en los domicilios donde teníamos los brotes. Esa es la información que nos llegaba de los rastreadores. Y esto es lo que hemos hecho ahora con la Semana Santa, decidimos anticiparnos y cerrar la hostelería antes de los días de fiesta.

¿Una medida como el cierre del interior de la hostelería cuesta sacarla adelante en una sesión de Gobierno? Clausurar bares choca con la reactivación económica, tiene un coste en empleos, golpea a autónomos...

Las medidas también son difíciles de tomar para nosotros, porque son duras. He de decir que en el Gobierno no hemos tenido trabas. Quizá por la forma de gobernanza. Presidenta, vicepresidentes y Salud nos reunimos semanalmente de análisis de situación y de medidas, que es lo que va a sesión de gobierno. En ningún momento se ha dicho que los profesionales, ni los dueños de bares hagan las cosas mal o tengan culpa. Pero todos sabemos que la actividad en el interior de un establecimiento hostelero–comiendo, cenando– conlleva a la relajación o abandono de las medidas, independientemente de otras cuestiones, como hablar alto por la música, etc. Las ayudas a la hostelería en Navarra han sido las más importantes de todo el Estado, tanto antes como después, como aquellas que vendrán luego en global.

¿Se tuvo sobre la mesa cerrar perimetralmente todos los municipios, como en la CAV?

No, nunca. Consideramos que era importante para nuestra población salir, poder ir al monte, poder ir al pueblo. Eso no quiere decir que no hayamos hecho cierres perimetrales en casos concretos; de hecho, hay activos ahora varios.

Hay un mantra de que siempre hubo camas UCI para todo el mundo. ¿Hasta qué punto eso es cierto?

Es cierto. Hubo camas UCI para todo el mundo, porque…

Pero había gente candidata a ir a la UCI y gente que no.

Pero como antes. Yo siempre he conocido en mi actividad –soy médico de familia y he estado en el hospital– valorar a cada paciente según su situación clínica y sus posibilidades. Siempre había una valoración de intensivos de si un paciente era candidato. Hay que valorar si el traslado a UCI le va a beneficiar. Era una situación complicada. Y lo que hicimos fue crear un comité de ética asistencial para decisiones asistenciales, con profesionales distintos, desde intensivistas, de bioética, representantes de Colegios de Médicos, de la red pública y privada. Estos profesionales estaban cada día de guardia para consultas que les podían hacer profesionales, porque eran situaciones duras. Pero el paciente que lo necesitó y se valoró que requería de cuidados intensivos los tuvo. Un sí rotundo.

Entiendo que es políticamente complicado hablar de esto. Lo que sí le puedo decir es que muchos ciudadanos nos encerramos en casa por este motivo, porque así colaborábamos. En lo personal y como ciudadano, no comprendo que se le quite hierro a que no hubiera recursos para todos.

Recursos claro que faltaron. Fíjate las PCR. ¡Ojalá hubiéramos tenido siempre lo que hay ahora! Al principio no podíamos diagnosticar a todo el mundo. Hubo fases que faltaron EPI. Los protocolos, los tratamientos  cambiaron. También cambiamos organizativamente. Aprendimos de errores y gracias a eso avanzamos.

Ustedes se han apoyado mucho en las Urgencias Extrahospitalarias, pero ese gran operativo debería acabar siendo reintegrado en el sistema de atención ordinaria.

Urgencias Extrahospitalarias forma parte de Atención Primaria. Sin olvidar el trabajo en los hospitales, en la UCI y las plantas covid, quiero destacar que la Atención Primaria ha llevado el 80% de las personas afectadas de covid. Las han atendido en su domicilio. Curar es importante pero también ha quedado de relieve que el cuidar, el atender, el entender, el llamar para un seguimiento y ver cómo va tienen una importancia capital. La Atención Primaria es la que ha evitado que los hospitales colapsaran. Las Urgencias Extrahospitalarias han centralizado las pruebas diagnósticas que permitieron que, al hacer las PCR, se hicieran en el Refena desde el coche. Fueron equipos que se desplazaron a residencias a hacer cribados. También el equipo de rastreo es de Urgencias Extrahospitalarias. Había que centralizarlo.

Se ha convocado una manifestación para el 15 de mayo en defensa de la Atención Primaria. Si yo fuera consejero de Salud, me parecería un lujo tener gente reivindicando esto, una población tan concienciada. No sé si hay algún compromiso para con estas personas que salen en defensa de la sanidad pública.

Sí que he adquirido un compromiso creo que muy importante. Tenemos una estrategia sobre Atención Primaria del Gobierno anterior, en la que yo participé, por desarrollar. La pandemia nos ha supuesto aplazar o parar cuestiones básicas que debieran haber sido inaplazables. Esto nos ha enseñado qué asignaturas teníamos pendientes en Salud Pública y Atención Primaria. Ha habido trabajadores sociales haciendo seguimientos para ver si tenían necesidades para cumplir con el aislamiento, coordinación con servicios sociales de base para trabajar asuntos de salud desde un punto de vista comunitario… un trabajo en equipo como nunca.

Indudablemente, han aflorado carencias, sobre todo, la de profesionales: médicos, pediatras... Hay sobrecargas de trabajo y necesidad de innovar y avanzar en telemedicina donde y cuando sea posible. He sido consciente que hay urgencia, pero la reorganización para atender al covid ha llevado a una dificultad en la presencialidad que genera insatisfacción. Estamos trabajando en eso y del contacto con asociaciones, profesionales, colectivos y sindicatos tienen que salir más cosas.

¿Y ese diálogo en qué punto se encuentra?

Encargué al director general de Salud que se reuniera con todos los colectivos implicados en Atención Primaria e hiciera una valoración de qué necesidades eran prioritarias y tomar el compromiso dentro del marco de la estrategia que te he citado. Este trabajo lo presenté en el Parlamento y se ha devuelto a los colectivos para enriquecerlo. Desde luego, mi compromiso es para avanzar y trabajar en esta línea. El déficit de profesionales médicos no va a ser fácil de abordar a corto plazo, pero tenemos posibilidades organizativas. Planteamos, por ejemplo, un aumento de profesionales de Enfermería para avanzar en cargos organizativos que nos lleven a una Atención Primaria más potente.

Hay otro colectivo, la Plataforma Navarra de Salud, que está monitorizando el aumento de derivaciones a centros privados. Mamografías, ecografías, colonoscopias… Vuelvo al grifo difícil de cerrar.

No se han abierto más estas derivaciones de lo que se hubiera hecho en otra época, con conciertos que, como complementos al SNS, estaban. Sí que hay una realidad, la detección precoz, como el colon o las mamografías, quedó aplazado. Ahora tocaba retomarlo de una manera intensa. Ha habido de consultas por profesionales en otros horarios, con productividad, para recuperar consultas aplazadas y retrasadas. Y esto con profesionales públicos y también para colonoscopias se ha estado haciendo. Derivaciones no hay mas que en otro momento.

Todo depende de cómo vaya la vacunación, lo sé, pero ¿me podría estimar cuándo nos quitaremos la mascarilla en el exterior, como acaban de hacer en Israel?

La vacuna es la herramienta para vencer a un virus porque, en este momento, no hay tratamiento eficaz. ¿Para cuándo un 70-75%? Depende de los suministros que están aumentando. La previsión es que la inmunidad será en otoño. Es realista hablar de que hacia finales de junio un 40%. Ojalá se autoricen más vacunas. Eso hará que sea antes o después. ¿Cuándo se irán las mascarillas? En mis 34 años nunca he visto un año con una única gripe en todo navarra. Para los virus respiratorios esto funciona. Tuvimos unas navidades el año anterior con una UCI pediátrica totalmente abarrotada y derivando a Cruces, por el VRS. Este año solo ha habido casos aislados.

¿Cuándo veremos los navarros el mar?

Cuando los indicadores epidémicos mejoren, cuando llegue el nivel de riesgo medio. Y dependerá de cómo vayan las comunidades limítrofes. Si la inmunidad de grupo crece y la incidencia baja, el momento llegará. Ver el mar es un premio muy merecido para esa gran parte de la sociedad que ha hecho un esfuerzo tan importante, esa gran demostración de solidaridad colectiva.

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