El ministro de Asuntos Europeos de Finlandia, Alexander Stubb, acaba de declarar a un pequeño grupo de periodistas que su Gobierno ha puesto sobre la mesa una propuesta de compromiso diseñada a ofrecer a los estados mediterráneos con problemas una solución a corto plazo a sus dificultades de deuda soberana.
La idea está a medio camino entre una mutualización de la deuda como piden los socios con mayores problemas, apoyados por París, y los eurobonos. La clave estaría en la garantía exigida a los estados, que es una de las líneas rojas que Angela Merkel parece haber traído a este Consejo Europeo. Este plan dispondría, además, de una garantía secundaria del EFSF o del ESM, que estaría disponible como recurso final.
Estos «bonos garantizados» fueron utilizados por los finlandeses con relativo éxito en la década de 1990, de acuerdo con Stubb, quien opina que este sistema podría reducir el costo de los préstamos para Italia y España.
Por otra parte, la idea de pactar una hoja de ruta para una mayor integración fiscal y bancaria que oriente a la eurozona hacia una «genuina unión monetaria y económica» parece haber hecho progresos en los últimos minutos.

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