El juicio se ha celebrado esta mañana en la Audiencia Nacional española, pero ha tenido que ser suspendido a consecuencia de problemas informáticos a la hora de realizar la videoconferencia con los médicos forenses. La vista se reanudará el próximo jueves 25 de abril a las 10.00.
En el escrito de conclusiones provisionales, el fiscal ha pedido un año y medio de cárcel para los dos acusados por el delito de «enaltecimiento», así como otra pena de dos años y ocho meses de prisión para Joseba Garaialde por un delito de «atentado en concurso con uno de lesiones al propinar varios puñetazos a uno de los agentes en el momento de su detención».
Joseba Garaialde y Garbiñe Etxaburu participaron en una marcha que se inició sobre las 19.00 horas de aquel 28 de setiembre, en la que participaron en torno a 60 personas en apoyo a Itsaso Lekuona, detenida en la operación contra Askapena.
Bajo el lema ‘Stop a la represión, libertad para los detenidos’, los acusados estuvieron en dicha concentración, según han declarado, debido a que el matrimonio mantiene una relación de amistad «estrecha y muy antigua» con los padres de Itsaso Lekuona. «Desde tiempos inmemoriales», ha precisado Joseba Garaialde, de 66 años de edad.
Así, varios agentes de la Ertzaintza han relatado que, debido a que se trataba de una manifestación no comunicada ni autorizada, procedieron a la identificación de quienes portaban la pancarta de la cabecera de la manifestación, situando allí a Garbiñe Etxaburu, quien, sin embargo, ha sostenido que iba en la última fila «charlando» con el padre de Itsaso, Enrique Lekuona.
La Audiencia Nacional les acusa de haber gritado contra los ertzainas «ETA, mátalos», hecho que ha sido negado por ambos acusados.
«No lo pronuncié. Ni la edad ni la salud que tengo me permiten correr esos riesgos», ha destacado Garbiñe Etxaburu, quien también ha negado que oyera a su marido gritar. «No lo he hecho nunca», ha indicado Joseba Garaialde.
Según el informe fiscal, cuando la Ertzaintza intenta detener a Garbiñe Etxaburu, Joseba Garaialde se interpone para impedir el arresto y se provoca un rifirrafe. Garaialde está acusado de pegar varios puñetazos a un agente, alcanzándole el ojo izquierdo. En este punto, Garaialde ha negado la agresión, «ni en el ojo ni en ninguna otra parte», mientras que el agente agredido ha explicado que Garaialde sí le dio «dos puñetazos».
«Apaleado»
Garaialde ha dicho que, después de gritarle a un agente «esta noche, cuando vayas a tu casa, le dices a tu hijo lo valiente que has sido», este se «enerva» y varios agentes se dirigen contra él y ha agregado que, en ese momento, le agarran por el cuello con una porra colocada en la garganta y le «apalean» con otra extensible de hierro por todo el cuerpo, incluso en la cabeza.
El agente que participó en los hechos ha reconocido que «nosotros nos defendemos utilizando la fuerza proporcional». Garaialde, a consecuencia de esta agresión, sufrió varias lesiones acreditas en fotografías que presentó en el momento de la denuncia, aún en trámite.
Además, el vecino de Hondarribia ha afirmado que no intentó huir porque le hubieran «pillado a los dos pasos», pues tiene dificultades de movilidad a consecuencia de una poliomelitis sufrida a los tres años de edad. «Si hubieran querido detenerme, lo hubiesen tenido fácil porque no me moví», ha recalcado.
Según ha relatado Etxaburu, ella también sufrió agresiones al intentar defender a su marido, que le provocaron hematomas y fue detenida, finalmente, cuando se recuperaba sentada en un banco junto a Mari Angeles Santurtun, vecina de la localidad y también participante en la manifestación.
«Paliza en una esquina»
Enrike Lekuona, el padre de Itsaso, detenida el 28 de setiembre de 2010, ha señalado que acudió a la manifestación y que se ubicó «más bien hacia atrás», junto a Garbiñe Etxaburu. «Ella fue adelante, cuando vio a su marido que le estaban dando golpes. Estábamos muy lejos de la pancarta. Estábamos al final», ha asegurado, al tiempo que ha declarado que no le oyó decir «Gora ETA ni ETA mátalos».
Por su parte, Mari Angeles Santurtun, testigo de la defensa, ha confirmado la declaración de Etxaburu y ha señalado que la acusada iba en la última fila de la manifestación, junto a ella y Enrike Lekuona.
Además, ha dicho que no escucho «ni a Garbiñe ni a nadie» decir ‘Gora ETA’, que «en ningún momento» la acusada portó la pancarta de la cabecera de la manifestación y que no alentó a nadie a agredir a los ertzainas. «Tampoco la habrían oído», ha descrito.
Otra testigo de la defensa, Sagrario Alza Sorondo, ha declarado que vio cómo «dos o tres o cuatro ertzainas» empezaban a propinar una paliza a Garaialde «en una esquina» y ha agregado que este se tapaba la cabeza por la que sangraba.

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