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Donostia

Aranzadi descarta irregularidades en las adopciones de la Diputación de Gipuzkoa entre 1940 y 1990

Un informe elaborado por técnicos de la sociedad de ciencias Aranzadi apunta que la Diputación de Gipuzkoa respetó «con rigor» los requisitos legales de cada momento en los procesos de adopción de menores entre 1940 y 1990, de manera que descarta posibles «irregularidades».

La antigua casa cuna de Fraisoro es actualmente un asilo. (Idoia ZABALETA/ARGAZKI PRESS)
La antigua casa cuna de Fraisoro es actualmente un asilo. (Idoia ZABALETA/ARGAZKI PRESS)

La directora foral de Derechos Humanos y Memoria Histórica, Marina Bidasoro, y las técnicas de Aranzadi Eva García y Laura Pego han comparecido este lunes en las Juntas de Gipuzkoa en la comisión sobre bebés robados y adopciones irregulares para dar cuenta de este estudio llevado a cabo sobre el citado periodo de tiempo a partir de los expedientes de la casa cuna Fraisoro de Villabona.

Bidasoro ha apuntado que durante esos 50 años pasaron por este centro 2.627 menores, de los cuales el 50,5% fueron devueltos a sus familias biológicas. Además, 171 menores acogidos en Fraisoro murieron durante ese periodo, un 6,5%, debido sobre todo a dos epidemias registradas en 1944 y 1947, y 107 (4%) fueron trasladados a otros centros al cumplir cinco años, edad máxima hasta la que permanecían en esta casa-cuna.

Según ha indicado, de los 2.579 expedientes existentes 30 no se han podido localizar y 18 se encontraban cedidos a la Diputación o requeridos judicialmente. Según ha apuntado, se han estudiado 853 expedientes de adopción (32,2% del total de niños), 157 de ellos «en profundidad».

Además, ha explicado que desde la entrada en vigor de la Ley 17 de octubre de 1941 sobre normas para facilitar la adopción de los acogidos en las casas de expósitos el expediente de adopción era tramitado por la Administración correspondiente y con la reforma del Código Civil de 1987 se introduce la participación de la Administración como requisito indispensable en las propuestas de adopción de todos los expedientes, un sistema que desde 1941 ya se aplicaba en Fraisoro, donde «se realizaba una selección rigurosa de los adoptantes y un seguimiento de las adopciones».

En este sentido, ha subrayado que el centro guipuzcoano se convirtió en «un referente» para este tipo de residencias en el resto del Estado español. Además, ha destacado que en los procesos de adopción se respetó «rigurosamente las condiciones establecidas en la legislación» y se contaba con un documento con el consentimiento de la madre en casi un 75% de los casos, mientras que en un 7,25% se constatan los intentos por localizarla y en casi un 4% no hay dato alguno que permita su localización. «Fraisoro cumplió sus deberes», ha subrayado.

García y Pego han explicado que la Comisión de expósitos de Gipuzkoa tenía como objetivo principal ubicar en familias de acogida o devolver a sus madres biológicas a los niños de Fraisoro.

En cuanto al perfil de las madres que tras dejar a sus hijos en el centro solicitaban recuperarlos han indicado que se trataba de solteras con pocos recursos que tenían «derecho de reclamar» a los menores, incluso aunque ya llevaran años acogidos por otra familia, ya que devolverlos a sus familias biológicas era siempre una «prioridad» para la institución foral.

Finalmente, García y Pego han destacado la «sensibilidad» de este tema, por lo que han instado a «investigar cada caso y responder a todos los que tengan dudas personales al respecto», aspectos en los que se han mostrado conformes lo grupos políticos.