
«Se ha trazado una hoja de ruta, y yo no quiero cambiarla. Se necesita tiempo, y pido tiempo», ha indicado el primer ministro, Manuel Valls, en la emisora RTL, donde ha defendido que el mandato dado al PS es de cinco años, por lo que deberá ser juzgado al final del quinquenio.
Según los resultados provisionales, el Frente Nacional (FN) obtuvo anoche cerca del 26% de los votos, lo que podría darle entre 23 y 25 escaños de los 74 que estaban en juego en el Estado francés, con los que adelantó a la UMP, con alrededor del 20,6%, y al PS (13,8%).
«El mensaje de desconfianza ya se transmitió con motivo de las municipales», ha señalado Valls en referencia a los comicios de marzo, donde la izquierda sufrió un batacazo electoral.
Este nuevo revés y la necesidad de sacar conclusiones sobre el mismo es objeto hoy de una reunión en el Elíseo presidida por François Hollande, en la que también participarán Valls y varios de sus ministros.
«Hay un gran escepticismo ante quienes gobiernan. No hay que bajar la guardia y rechazar las responsabilidades», ha dicho el ministro quien ha recalcado que «los franceses han confiado el destino de Francia a Hollande», y los socialistas no tienen otra misión que la de «mantener el trabajo».

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