Maider IANTZI

Desde la misteriosa niebla de Baztan hasta las frescas gotas de Iruñea

«Entzun dezatela: Iruñea euskaldun!», gritaban los iruindarras a pleno pulmón a la entrada de Korrika en la Parte Vieja, con los pelos de punta corriendo entre tanta gente, como Rakel y Urko. Madre e hijo sintieron «una gran emoción» al participar en la marcha que busca empoderar a los euskaldunes.

Resultaba difícil escribir después de formar parte de la gran maratón que atravesó ayer Iruñea. Todavía con un hormigueo en los pies y también en las manos, con las reivindicaciones de los «euskahaldunes» retumbando los oídos: «Barcina entzun, Iruñea euskaldun!».

Asimismo, en algunos tramos, resultaba complicado correr entre miles de pies, cabezas... y sonrisas. Los participantes incidían en que, más allá de que «es un acto muy bonito», la normalización del euskara es vital para su día a día. Resaltaban también el esfuerzo que hacen muchos adultos para aprender el idioma y enseñarlo a sus hijos, ya que «en Nafarroa es muy difícil».

Korrika entró ayer en Nafarroa Garaia desde Lapurdi, justo en el momento en que se produjo un eclipse, aunque no se pudo ver debido a la espesa niebla que cubrió la maratón en favor del euskara durante toda la mañana. Este misterioso manto dio lugar a muchas sorpresas, como el cabrón que apareció de repente en Xareta para asustar y divertir a los participantes y perderse luego en el bosque.

Emotivo homenaje en Maule

Antes, por la noche, se le tributó un sentido homenaje a Hubert Catalogne, profesor de AEK fallecido el año pasado. En Donapaleu, los joaldunes llevaron a cabo su kilómetro animados con vengalas.

El precioso paso por Ainhoa, cuesta abajo, sirvió para tomar impulso y enfilar el puerto de Otxondo para llegar hasta Elizondo. A la entrada del municipio, tomaron el testigo el comité de Nafarroa Oinez (este año la fiesta por las ikastolas se celebrará en Baztan) y los bomberos, con sirena y agua incluida.

El kilómetro 166 lo compartieron tres generaciones del comercio Fantxike de Elizondo, la abuela, la madre y los niños. La asociación de Egia, trabajadores de la residencia, campesinos... Diversas personas reivindicaron su decisión de empoderarse y vivir en euskara bajo la mirada y protección del castillo de Amaiur. «Altxa eskuak!» (¡arriba las manos!), gritaron, y siguieron bailando alegremente.

En el mismo ambiente, unas calles coloridas y repletas de gente recibieron a Korrika en Elizondo. Juanjo Altxa, profesor de la ikastola Baztan que se jubilará este año, compartió el testigo con alumnos y exalumnos, mientras que Urtsa Errazti, uno de los creadores de Korrika, les aplaudía por la acera, acompañado de Edurne Brouard, responsable durante muchos años, y Martin Garitano, diputado general de Gipuzkoa que siguió como periodista los primeros pasos de esta maratón a comienzos de los 80.

Errazti comentó a GARA que ha seguido orgulloso todas las ediciones, los primeros cinco como responsable. Esta vez fue distinto, ya que le faltó el compañero Joseba Campo, participante también de esas reuniones de las que nació la estimada Korrika y con quien salía siempre a correr. Completará el kilómetro en su honor, en Erromo.

Irurita, Ziga, Aniz, Berroeta... Las furgonetas abrieron paso entre la neblina alimentándose de impresionantes paisajes y dejando, a su vez, fotografías sin igual: abuelas y abuelos cogidos de la mano; corredores con la lengua literalmente fuera después de darlo todo, despidiéndose de la marcha satisfechos; un montón de jóvenes aportando toda su ilusión y frescura... Así, por la tarde, Korrika alcanzó Iraizotz, donde esperaba mucha gente ahuyentando el frío con sus brincos.

Iruñerria

En Iruñerria, la familia de Patxi Zabaleta compró el kilómetro 232, en Ollakarizketa; el jugador de Osasuna Oier Sanjurjo, el 243, en Arre; y el exrojillo Tiko, el 262, en Lezkairu.

Marmari, el grupo de los funcionarios navarros, suele hacer una colecta para adquirir kilómetros en diferentes zonas del herrialde, como Erribera. También hicieron su kilómetro en Iruñea. Los trabajadores de Faurecia tomaron el testigo en Burlata, con gran esfuerzo ya que se encuentran bajo amenaza de cierre. Berri Txarrak, de gira por México, tampoco se olvidó de su cita con el euskara y compró su kilómetro en Madotz, que corrieron unos amigos.