Aritz INTXUSTA

UPN SE ENFRENTA A PERDERLO TODO EN IRUñERRIA

La mitad de la población navarra se concentra en el área metropolitana de Iruñerria. UPN sigue siendo fuerte, sin duda, en la Nafarroa más urbana. Sin embargo, las fuerzas que tienen en su mano traer el cambio al Parlamento, pueden dejarle sin alcaldías.

Enrique Maya, Yolanda Barcina y Javier Esparza comparecieron ayer en Iruñea para valorar los resultados. (Idoia ZABALETA/ARGAZKI PRESS)
Enrique Maya, Yolanda Barcina y Javier Esparza comparecieron ayer en Iruñea para valorar los resultados. (Idoia ZABALETA/ARGAZKI PRESS)

Iruñerria lleva camino de convertirse en el puzzle más interesante y complicado del nuevo escenario de Nafarroa. La nueva correlación de fuerzas ponen a tiro las alcaldías de varios de los bastiones más importantes para UPN. Sin entrar ya en lo que supone la pérdida de Iruñea para Enrique Maya y los suyos, plazas como Barañain (tercera ciudad de Nafarroa por detrás de Iruñea y Tutera) y Noain (el Ayuntamiento que aupó a Óscar Arizcuren a la Secretaría General de UPN) podrían caer del lado del cambio si se tiene tacto y altura de miras suficiente como para jugar a grande y despojar al régimen de instituciones que necesita para sobrevivir en estas vacas flacas. Además, el panorama que se dibuja en Iruñerria supone una gran oportu- nidad para «coser» con muchas puntadas pueblo a pueblo el acuerdo de gobierno que necesita el cambio en Nafarroa y blindarlo ante futuros ataques, que los habrá.

El resultado de las últimas elecciones obliga a un entendimiento a EH Bildu, Geroa Bai, Podemos e Izquierda Ezkerra. Estas formaciones ya habían conseguido hacerse con ayuntamientos potentes. Antes de las votaciones del domingo habían caído ya en manos de las fuerzas del cambio Orkoien, Berriozar, Atarrabia y Aranguren (este último está gobernado por independientes de izquierdas). A estos ayuntamientos habría que sumar Eguesibar, donde fueron los casos de corrupción los que forzaron al PSN a dejar fuera a UPN. Fue costoso que María Chivite cambiara de opinión y, de hecho, dejó el acta de concejal para no tener que votar lo mismo que Bildu. Ahora, el PSN no es necesario para que la primera fuerza en el valle (Geroa Bai) pueda seguir gobernando.

El hecho de que el PSN no pinte nada en este juego de mayorías municipal (en caso de que el acuerdo necesario en el Parlamento pueda trasladarse a los ayuntamientos donde las problemáticas y los roces personales tienen un mayor peso) podría llevarle a perder el Ayuntamiento de Antsoain, su emblemático enclave. El domingo Bildu le desbancó como más votado y podría gobernar si le apoyan Geroa Bai e Izquierda Ezkerra. Para ello, estas fuerzas tendrán que interiorizar que sus aliados han cambiado.

La participación ciudadana, clave

La gestión de Kirio Gastearena, así como la implementación de canales de participación ciudadana han supuesto recetas de éxito en Atarrabia y es un modelo que puede exportarse a otros municipios. Gracias a haber sido capaz de implicar a la ciudadanía, Bildu no solo repite como primera fuerza, sino que casi duplica los votos conseguidos hace cuatro años en esa población. Además de Atarrabia, el refuerzo a la gestión de Bildu ha sido muy importante en Berriozar, donde han acariciado la mayoría absoluta y ahora solo necesitan a un aliado más.

Otro de los consistorio con una posibilidad de pacto múltiple es Zizur, con Geroa Bai y EH Bildu empatados a cuatro. Si ambos se unen, por sí solos se bastan para dejar fuera a UPN y PSN. Son embargo, también han logrado representación otras fuerzas amigas en poblaciones cercanas, como Izquierda-Ezkerra o filiales de Podemos.

Por otro lado, otro punto donde se augura terremoto es Barañain, localidad en la que el actual alcalde de UPN, José Antonio Mendive, podría tener ya un pie fuera de la casa consistorial. Haría falta, sin embargo, sumar varias siglas: Geroa Bai, Participando Barañain, I-E y Equo.

El otro golpe que amenaza con dejar temblando la jerarquía de UPN es el de Noain. Una agrupación local, Elortzibar, podría apoyarse en Bildu y destronar a UPN. Esta zancadilla podría derribar a Arizcuren, secretario general del partido y número dos de Yolanda Barcina, que ya recibió muchas críticas por no haber sido capaz de poner paz en las continuas peleas entre los sectores de Barcina y Alberto Catalán. Arizcuren era el líder de los «grandes alcaldes» de UPN (Mendive, Sota en Tafalla, Ganuza en Lizarra...), cuyo apoyo sostuvo a la presidenta ante el empuje de Catalán. Ahora tal grupo no existe. Uno por uno, la ciudadanía se ha encargado de apartarles a todos.

Entre esos barones de UPN derrocados también está el alcalde de Burlata. Ahora, la segunda fuerza es Cambiando Burlada, una curiosa coalición de Geroa Bai y Alianza País Ecuador, que superó tan solo en 159 votos a la lista que había formado EH Bildu. Si suman fuerzas, también se le podrá dar la vuelta a ese consistorio y darle la puntilla a UPN en todas la gran urbe de Iruñerria.

Las prisas por formular acuerdos

No todos los ayuntamientos corren la misma prisa, pero sí hay algunos donde el acuerdo se tiene que cerrar para el 13 de junio. Ese día habrá votaciones y se elegirá alcalde. En caso de que no haya mayoría absoluta, la Alcaldía será para la lista más votada. Por ello, es particularmente importante que se avancen las negociaciones en las que hay posibilidad de cambio, pero en las UPN sigue siendo la fuerza mayoritaria, como en Iruñea, donde la Alcaldía correspondería a Joseba Asiron (EH Bildu) si todo va como se espera. Otros ayuntamientos en situación similar son Orkoien, Zizur Nagusia, Barañain, Noain, Eguesibar y Burlata. El ambiente es esperanzador y hay ilusión, lo que no quita para que existan (y deban continuar) diferentes proyectos políticos. Por eso será clave una negociación abierta y sincera, a la altura de lo que la ocasión está exigiendo.

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