
El presidente de Ecuador, Rafael Correa, ha elevado a 350 el número de muertos a causa del terremoto de magnitud 7,8 en la escala de Richter que sacudió el sábado el país y ha agregado que el balance de víctimas podría aumentar en las próximas horas.
«Son momentos difíciles para la patria, la tragedia más grande de los últimos 67 años, solo superada por el terremoto de Ambato el 5 de agosto de 1949», ha dicho, según ha informado el diario ecuatoriano 'El Telégrafo'.
«Es momento de grandes tareas y desafíos. Solo la voluntad superará estos momentos difíciles», ha remarcado el mandatario, que ha indicado además que el seísmo ha dejado 2.068 personas heridas.
Horas antes, el vicepresidente ecuatoriano, Jorge Glas, había elevado a 246 muertos y 2.527 heridos el balance de víctimas del terremoto, agregando que las autoridades están elaborando una lista de desaparecidos.
El seísmo, que habría tenido casi un minuto de duración, ha tenido su epicentro en la costa de Esmeraldas, concretamente cerca de la localidad de Muisne (norte), aunque también se llegó a notar de manera importante en la capital, Quito, y en la ciudad de Guayaquil, la segunda mayor del país. El epicentro se ha localizado a 170 kilómetros al norte-noroeste de Quito.

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