Josu MONTERO
BILBO

Cervantes y Shakespeare, la sonrisa del don nadie y la desolación del triunfador

Shakespeare inventó la figura del escritor comercial, él fue el primero; la necesidad llevó a Cervantes a juntar todo un género, la novela. Cervantes está enterrado en la iglesia de Trinitarias y Shakespeare en Holly Trinity, pero por lo demás poco tuvieron que ver sus peripecias vitales y cómo las enfrentaron.

Cervantes_Shakespeare
Cervantes_Shakespeare

Cuando Miguel de Cervantes tenía siete años se publicó el “Lazarillo de Tormes”, cumbre de la novela picaresca y de la literatura renacentista española si exceptuamos las obras del propio don Miguel. Y es que sus días y sus labores se sitúan en el doloroso gozne entre Renacimiento y Barroco, entre Reforma y Contrarreforma. El Renacimiento supuso en la península una breve irrupción de luz, una ventana que se abrió al aire y al sol para ser pronto cerrada estruendosamente y sumirnos en la oscuridad de la opresiva Contrarreforma.

Cuando Cervantes nació en 1547, el Concilio de Trento estaba en marcha desde hacía dos años y no terminó hasta que don Miguel cumplió los quince. Igual de breves y acosados fueron aquí siglos después las fugaces luces de la Ilustración o el sueño de la República.

Contrapuestos

Cervantes fue coetáneo de Galileo o de El Greco, y de Shakespeare. ¡Entre 1603 y 1606 fueron publicados “Hamlet”, “Otelo”, “Rey Lear”, “Macbeth” y la I parte de “El Quijote”! Pero lo cierto es que M. de C. y W. S. son dos tipos contrapuestos.

M. de C. no paró casi nunca de moverse, salvo las veces que le forzaron a ello encarcelándole; frente a este nomadismo, W. S. fue todo un sedentario. El padre de Cervantes era un sacamuelas y sangrador ambulante, que también visitó la cárcel. En Madrid estudia con Juan López de Hoyos, conocido erasmista. Poeta discreto como él mismo reconoce, fracasa en su intento de ser alguien en el teatro; y prófugo de la justicia, no se sabe muy bien por qué, a los 22 años marcha a Italia donde se enrola en el Ejército imperial.

Luego vendrá Lepanto, más campañas en esa Italia en la que bulle el Renacimiento, y los cinco años de cautiverio en Argel.

Regresa a España con 33 años, todo un veterano de guerra, un fantasma del pasado que se topa con un país hechizado por las fuerzas incomprensibles y todopoderosas de la Contrarreforma.

El piadoso don de la ironía

Solicita repetidamente merced para irse a las Indias, que le es kafkianamente denegada. Fracasa nuevamente con las letras con “La Galatea”, novela pastoril a la moda. Sigue a la corte de aquí para allá esperando las migajas de unos favores que nunca llegan. Acepta el humilde puesto de Comisario de Abastos, recaudador para proveer a las galeras reales de cereales y aceite, su destino no es otro que la ruinosa Armada Invencible. Cervantes es varias veces encarcelado, tal vez su celo recaudador no era el exigido. Parece que en la prisión de Sevilla se le ocurrió probar nueva fortuna literaria escribiendo una humorada, la parodia de otro género de moda, las novelas de caballerías. Escrita en su casa de Esquivias, y publicada en 1604, esta novela cosechó un éxito fulminante.

Pero incluso esto se le fue de las manos –esta vez para bien–, y lo que comenzó siendo una burla, se convirtió en sus ya sabias manos en muchísimo más. Publica la segunda parte con 68 años. Todas las humillaciones sufridas y el sinsentido de su vida le otorgaron no la amargura resentida, sino esa otra tocada por el raro don de la ironía, por la piedad, por el distanciamiento del humor. De ahí surge ese personaje que solo deschavetado puede permitirse desconfiar de toda autoridad, pelear contra los desafueros del poder, desafiar las leyes y rebelarse contra “nuestro detestable siglo”. También en sus posteriores “Novelas ejemplares” o en sus “Entremeses” hay mucha sutil coña marinera contra ese monstruo de tres cabezas Iglesia-Ejército-Sociedad Teocrática Imperial. «Salvar lo mejor de España de lo peor de España», dijo Carlos Fuentes.

Nihilismo contemporáneo

Y este afán cervantino por humanizar un mundo deshumanizado no lo hallamos en absoluto en Shakespeare. Es más, encontramos lo contrario. W.S. puede ser considerado el padre del nihilismo contemporáneo, por eso nos resulta tan moderno.

Su desesperanza progresiva es absoluta: deja al ser humano sumido en la oscuridad más total, solo ante la inmensidad de un cielo vacío. «Moscas y arañas, monos y cabrones», esa es la visión del ser humano del Yago de “Otelo”, y a buen seguro la suya. Y en “Rey Lear”, Edgar afirma: «No hemos llegado a lo peor mientras todavía podamos decir: Esto es lo peor». ¿No es puro Beckett o Céline?

La de W.S. es la amargura final del hombre resentido, solo, la del que considera al prójimo enemigo. Shakespeare triunfó en el teatro, ofreció al público lo que este deseaba –violencia gratuita y truculencias varias–, se convirtió en empresario de éxito, acaudalado propietario, especulador en tiempos de escasez, amigo de reyes y poderosos, un hombre con actitudes elitistas y antipopulares.

Cervantes fue un fracasado al que la Historia le pasó por encima, pero a la que supo responder con una sonrisa de piedad y humanísima comprensión. El de Shakespeare es, sin embargo, tal vez el ensoberbecido rictus de la desolación. «Mi desolación engendra una mejor vida», apunta su Marco Antonio. Es el gran logro de la literatura.

 

Estreno del montaje teatral «Trabajos de amor perdidos»

Baluarte de Iruñea será escenario mañana del estreno absoluto del montaje “Trabajos de amor perdidos” (Love’s Labour’s Lost), de Shakespeare. Narra la historia del Rey de Nafarroa y tres de sus caballeros, quienes deciden recluirse en el castillo del Rey durante tres años para dedicarse a la erudición y el estudio, evitando el contacto femenino. La llegada al castillo de la Princesa de Francia y tres de sus damas quebrará la firme determinación de los caballeros.

El preestreno de la obra tendrá lugar hoy en el castillo de Erriberri. A las 19.30 el Salón de Los Arcos acogerá la presentación del proyecto y la proyección del fragmento del rodaje que el castillo albergó en marzo y posteriormente se recreará la primera escena del montaje que se llevará a escena mañana.

El proyecto ha sido llevado a cabo en colaboración con el Shakespeare’s Globe Theatre de Londres.GARA