NAIZ
LA HABANA

«¡Vale la pena haber vivido!»: Fragmentos de discursos

Recopilación de fragmentos de algunos de los más memorables discursos pronunciados por Fidel Castro, líder de la revolución cubana. A través de estos pequeños extractos, se recogen las reflexiones del comandante revolucionario sobre asuntos como Cuba, el socialismo, el imperialismo y personajes como Nelson Mandela o Salvador Allende.

Discurso de Fidel Castro en el Campamento de Columbia, el 8 de enero de 1959. (EFE)
Discurso de Fidel Castro en el Campamento de Columbia, el 8 de enero de 1959. (EFE)

(...) El poder no ha sido fruto de la política, ha sido fruto del sacrificio de cientos y de miles de nuestros compañeros. No hay otro compromiso que con el pueblo y con la nación cubana. Llega al poder un hombre sin compromiso con nadie, sino con el pueblo exclusivamente.

Discursos en Santiago de Cuba el 1 de enero de 1959, día de la victoria de la revolución. [Discurso completo]

 

(...) Creo que es este un momento decisivo de nuestra historia: la tiranía ha sido derrocada. La alegría es inmensa. Y, sin embargo, queda mucho por hacer todavía. No nos engañamos creyendo que en lo adelante todo será fácil; quizás en lo adelante todo sea más difícil. Decir la verdad es el primer deber de todo revolucionario. Engañar al pueblo, despertarle engañosas ilusiones, siempre traería las peores consecuencias, y estimo que al pueblo hay que alertarlo contra el exceso de optimismo. ¿Cómo ganó la guerra el Ejército Rebelde? Diciendo la verdad. ¿Cómo perdió la guerra la tiranía? Engañando a los soldados.

Discurso a su llegada a La Habana, tras el triunfo revolucionario, el 8 de enero de 1959. [Discurso completo]

 

(...) Como tenemos vocación de revolucionarios, sabremos ser revolucionarios, cualquiera que sea el esfuerzo que se exija de nosotros, cualesquiera que sean los riesgos que tengamos que correr, cualesquiera que sean los sacrificios, porque tenemos vocación de revolucionarios. No somos bodegueros metidos a revolucionarios. ¡Somos revolucionarios haciendo revolución, y revolucionarios en el poder, conscientes de todo el poder que tenemos y, precisamente por eso, ejerciéndolo tan benevolentemente como sea posible, ejerciéndolo tan humanamente como sea posible, ejerciéndolo tan ecuánimemente como sea posible!

Discurso en la toma de posesión como primer ministro del Gobierno revolucionario, en La Habana el 16 de febrero de 1959. [Discurso completo]

 

(...) Todo el mundo parecía estar de acuerdo en que una revolución era imposible, cuando el pueblo no estaba hambriento; muchas personas creían que la revolución solo era posible cuando el pueblo estaba muy, muy hambriento, cuando estaban muriéndose de hambre. En segundo lugar, muchas personas aceptaban como una absoluta verdad que la revolución era imposible hacerla contra un ejército moderno, contra un ejército que tenía las mejores y más modernas armas: aeroplanos, tanques, ametralladoras, bombas y todas las armas automáticas. Otra mentira: que la revolución era posible con el ejército, o sin el ejército, pero nunca contra el ejército. Eso tenía efecto sobre todo el mundo. ¿Por qué? Yo pienso que era porque ellas tenían muchas ideas confusas sobre lo que es una revolución y muchas personas creen o creían que una revolución es un simple golpe de Estado.

Discurso pronunciado en la Universidad de Princeton, Estados Unidos, el 20 de abril de 1959. [Discurso completo]

 

(...) Los del Pentágono piensan y creen que los demás no piensan; los del Pentágono se creen superinteligentes, y se imaginan que los demás son superimbéciles; los del Pentágono se creían poseedores de toda la sabiduría; creían, además, que el impacto de su fuerza amedrentaría a los revolucionarios. Los del Pentágono no se detuvieron siquiera a pensar un minuto que la revolución de nuestro pueblo se hizo de la nada, surgió de muy poca cosa, y se acostumbró a combatir contra efectivos superiores, contra la superioridad numérica y la superioridad en armas de los enemigos.

Discurso en el homenaje a los cubanos caídos celebrado en el primer aniversario de la victoria ante el intento de invasión de Playa Girón. 19 de abril de 1962. [Discurso completo]

 

(...) Che reunía, en su extraordinaria personalidad, virtudes que rara vez aparecen juntas. Él descolló como hombre de acción insuperable, pero Che no solo era un hombre de acción insuperable: Che era un hombre de pensamiento profundo, de inteligencia visionaria, un hombre de profunda cultura. Es decir, que reunía en su persona al hombre de ideas y al hombre de acción.

Discurso pronunciado en la velada en memoria del comandante Ernesto Che Guevara, en La Habana, el 18 de octubre de 1967. [Discurso completo]

 

(...) Solo es posible explicar la victoria del pueblo vietnamita en un problema de moral, de dignidad, de patriotismo, de espíritu revolucionario, porque es verdaderamente asombroso que un pueblo pequeño y un pueblo pobre como el pueblo vietnamita haya derrotado al país imperialista más poderoso industrialmente, más poderoso militarmente y más poderoso económicamente. Porque no hay la menor duda de que después de tantos años de agresión, el imperialismo salió completamente derrotado de Viet Nam.

Discurso pronunciado en Vinh Linh, Republica Democratica de Vietnam, el 14 de setiembre de 1973. [Discurso completo]

 

(...) El imperialismo trata de rehuir su complicidad y su responsabilidad en el golpe fascista. El imperialismo es todo un sistema económico, social, político y cultural, destinado a la opresión de los pueblos, y el imperialismo ha tratado de crear en la América Latina todas las condiciones para impedir el advenimiento del movimiento popular, y en Chile conspiró desde antes del triunfo de la Unidad Popular, movilizó millones de dólares, entregándoselos a los partidos burgueses, para tratar de aplastar a la Unidad Popular.

Discurso de homenaje postumo al presidente chileno Salvador Allende en La Habana, el 28 de setiembre de 1973. [Discurso completo]

 

(...) Nosotros tenemos que prepararnos para los dos tipos de guerra: la convencional y la popular; las dos guerras, los dos tipos de guerra. Eso es lo que obligará a los imperialistas a pensarlo unas cuantas veces, antes de cometer el disparate de una invasión a nuestro país.

Discurso pronunciado el La Habana en la conomemoración del Primero de Mayo en 1980. [Discurso completo]

 

(...) Nuestra Revolución no fue exportada desde el exterior, la hicimos nosotros. Las armas con que combatimos y derrotamos a la tiranía no las recibimos de ninguna parte, eran armas de procedencia norteamericana y se las arrebatamos al enemigo. El socialismo no fue exportado a Cuba desde algún otro país, lo desarrollamos nosotros. Con nuestra sangre hemos hecho la Revolución y con nuestra sangre la hemos defendido. Ni antes, ni ahora, ni nunca hemos tomado ni tomaremos decisiones soberanas a costa de otros, o pensando que otros luchen por nosotros. (...) La libertad no es un don que se puede regalar o comprar. Ningún pueblo tiene derecho a ella si no es capaz de defenderla por sí mismo.

Discurso pronunciado Santiago de Cuba en el acto por el 30º aniversario del ataque al cuartel Moncada, el 26 de julio de 1983. [Discurso completo]

 

(...) Quizás el más grande de estos desafíos lo constituye hoy las amenazas que se ciernen sobre la paz, el peligro de una guerra que pueda poner fin a la especie humana y a sus más nobles sueños. De actos irresponsables que han originado guerras catastróficas está llena la historia humana, solo que por primera vez en la vida del hombre éste no podría sobrevivir a sus consecuencias. (...) Vivimos una época que exige verdaderamente nervios de acero y políticas con la transparencia del cristal y la firmeza de una roca de granito.

Discurso pronunciado en el XXVII Congreso del Partido Comunista de la URSS, en Moscú, el 26 de febrero de 1986. [Discurso completo]

 

(...) ¿Qué podemos ofrecerle en Cuba, Santidad? Un pueblo con menos desigualdades, menos ciudadanos sin amparo alguno, menos niños sin escuelas, menos enfermos sin hospitales, más maestros y más médicos por habitantes que cualquier otro país del mundo que Su Santidad haya visitado; un pueblo instruido al que usted puede hablarle con toda la libertad que desee hacerlo, y con la seguridad de que posee talento, elevada cultura política, convicciones profundas, absoluta confianza en sus ideas y toda la conciencia y el respeto del mundo para escucharlo. No habrá ningún país mejor preparado para comprender su feliz idea, tal como nosotros la entendemos y tan parecida a la que nosotros predicamos, de que la distribución equitativa de las riquezas y la solidaridad entre los hombres y los pueblos deben ser globalizadas.

Discurso de bienvenida al papa Juan Pablo II en La Habana, el 21 de enero de 1998. [Discurso completo]

 

(...) Nelson Mandela no pasará a la historia por los 27 años consecutivos que allí vivió encarcelado sin ceder jamás en sus ideas; pasará porque fue capaz de arrancar de su alma todo el veneno que pudo crear tan injusto castigo; por la generosidad y la sabiduría con que en la hora de la victoria ya incontenible supo dirigir tan brillantemente a su abnegado y heroico pueblo, conociendo que la nueva Sudáfrica no podría jamás construirse sobre cimientos de odio y de venganza.

Discurso pronunciado ante el Parlamento de Sudáfrica en Ciudad del Cabo, el día 4 de setiembre de 1998. [Discurso completo]

 

(...) De producirse un fenómeno similar al de 1929, entonces los norteamericanos, todos, sin discusión, tomarán conciencia de la locura hacia donde los han conducido y los siguen conduciendo. Yo lo que no veo son posibilidades de que los que los dirigen tengan suficiente juicio para rectificar, y si algunos lo comprenden, no tienen el suficiente poder para ello, se los lleva el viento, los arrastran las olas de los acontecimientos. Un presidente y un grupo de políticos que quisieran adoptar algunos cambios para evitar una catastrófica crisis no podrían hacerlo; la crisis es congénita del sistema [capitalista] y no se ha inventado remedio, medicina ni vacuna contra ella, ni se puede inventar.

Respuesta a la pregunta de una joven estudiante estadounidense que participó en el Seminario Juvenil y Estudiantil Internacional sobre Neoliberalismo, La Habana, 18 de agosto de 1999. [Intervención completa]

 

(...) Hoy es un día de tragedia para Estados Unidos. Ustedes saben bien que aquí jamás se ha sembrado odio contra el pueblo norteamericano. Quizás, precisamente por su cultura y por su falta de complejos, al sentirse plenamente libre, con patria y sin amo, Cuba sea el país donde se trate con más respeto a los ciudadanos norteamericanos. Nunca hemos predicado ningún género de odios nacionales, ni cosas parecidas al fanatismo, por eso somos tan fuertes, porque basamos nuestra conducta en principios y en ideas, y tratamos con gran respeto -y ellos se percatan de eso- a cada ciudadano norteamericano que visita a nuestro país. (...) De esto se puede sacar una idea: ninguno de los actuales problemas del mundo se puede resolver por la fuerza, no hay poder global, ni poder tecnológico, ni poder militar que pueda garantizar la inmunidad total contra tales hechos.

Discurso pronunciado el 11 de setiembre del 2001 tras los ataques con aviones en Washington y Nueva York. [Discurso completo]

 

(...) La Unión Europea haría bien en hablar menos y hacer más por los verdaderos derechos humanos de la inmensa mayoría de los pueblos del mundo; actuar con inteligencia y dignidad frente a los que no desean dejarle ni las migajas de los recursos del planeta que aspiran a conquistar; defender su identidad cultural frente a la invasión y penetración de las poderosas transnacionales de la industria de la recreación norteamericana; ocuparse de sus desempleados, que suman decenas de millones; educar a sus analfabetos funcionales; dar un trato humano a los inmigrantes; garantizar una verdadera seguridad social y atención médica a todos sus ciudadanos como hace Cuba; moderar sus hábitos consumistas y despilfarradores; garantizar que todos sus miembros aporten el uno por ciento del PIB como hacen ya algunos para apoyar el desarrollo del Tercer Mundo o al menos aliviar sin burocratismo ni demagogia su terrible situación de pobreza, insalubridad y analfabetismo; indemnizar al África y otras regiones por el daño que les ocasionaron durante siglos por la esclavitud y el coloniaje; otorgar la independencia a los enclaves coloniales que aún mantienen en este hemisferio, desde el Caribe hasta las Malvinas, sin privarlos de la ayuda económica a que son acreedores por el daño histórico y la explotación colonial sufrida.

Discurso pronunciado Santiago de Cuba en el 50º aniversario del asalto al cuartel Moncada, el 26 de julio del 2003. [Discurso completo]

 

(...) Hace mucho tiempo albergo igualmente la más profunda convicción de que, cuando la crisis llega, los líderes surgen. Así surgió Bolívar cuando la ocupación de España por Napoleón y la imposición de un rey extranjero crearon las condiciones propicias para la independencia de las colonias españolas en este hemisferio. Así surgió Martí, cuando llegó la hora propicia para el estallido de la Revolución independentista en Cuba. Así surgió Chávez, cuando la terrible situación social y humana en Venezuela y América Latina determinaba que el momento de luchar por la segunda y verdadera independencia había llegado. La batalla ahora es más dura y difícil. Un imperio hegemónico, en un mundo globalizado, la única superpotencia que prevaleció después de la guerra fría y el prolongado conflicto entre dos concepciones políticas, económicas y sociales radicalmente diferentes, constituye un enorme obstáculo para lo único que hoy podría preservar no sólo los más elementales derechos del ser humano, sino incluso su propia supervivencia.

Palabras pronunciadas en el acto de condecoración con la Orden «Carlos Manuel de Céspedes» al presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Hugo Chávez, 14 de diciembre de 2004. [Discurso completo]

 

(...) Debe acabarse en el mundo la zoquetería, los abusos, el imperio de la fuerza y del terror. Este desaparece ante la ausencia total de miedo y cada vez son más los pueblos que tienen menos miedo, cada vez serán más los que se rebelen y el imperio no podrá sostener el infame sistema que aún sostiene. Un día Salvador Allende habló de más temprano que tarde, pues pienso que más temprano que tarde ese imperio se desintegrará y el pueblo de Estados Unidos tendrá más libertad que nunca, podrá aspirar a más justicia que nunca, podrá usar la ciencia y la técnica en beneficio propio y de la humanidad, podrá sumarse a los que luchan por la supervivencia de la especie, podrá sumarse a los que luchan por una oportunidad para la especie humana a la cual pertenece. Es muy justo luchar por eso, y por eso debemos emplear todas nuestras energías, todos nuestros esfuerzos, todo nuestro tiempo para poder decir en la voz de millones o de cientos o de miles de millones: ¡Vale la pena haber nacido! ¡Vale la pena haber vivido!

Discurso pronunciado en el acto por el 60º aniversario de su ingreso en la universidad, en La Habana, el 17 de noviembre de 2005. [Discurso completo]

 

(...) Lo que se impone de inmediato es una revolución energética que consiste no solo en la sustitución de todas las luminarias incandescentes, sino también en el reciclaje masivo de todos los equipos domésticos, comerciales, industriales, transporte y de uso social, que con las tecnologías anteriores requieren dos y tres veces más energía. Duele pensar que se consumen anualmente 10 mil millones de toneladas de combustibles fósiles, lo cual significa que cada año se derrocha lo que la naturaleza tardó un millón de años en crear.

Artículo «Lo que se impone de inmediato es una revolución energética», 30 de abril de 2007. [Artículo completo]

 

 (...) ¿Qué ocurre con los superrevolucionarios de la llamada extrema izquierda? Algunos lo son por falta de realismo y el agradable placer de soñar cosas dulces. Otros no tienen nada de soñadores, son expertos en la materia, saben lo que dicen y para qué lo dicen. Es una trampa bien armada en la que no debe caerse. Reconocen nuestros avances como quienes conceden limosnas. ¿Carecen realmente de información? No es así. Les puedo asegurar que están absolutamente informados. ¿Qué aconsejan a la Revolución? Veneno puro. Las fórmulas más típicas del neoliberalismo. El bloqueo no existe, pareciera una invención cubana. Subestiman la más colosal tarea de la Revolución, su obra educacional, el cultivo masivo de las inteligencias.

Artículo «Los superrevolucionarios», 3 de setiembre de 2007. [Artículo completo]

 

(...) Venezuela, cuyo pueblo heredó de Bolívar ideas que trascienden su época, enfrenta hoy la tiranía mundial mil veces más poderosa que la fuerza colonial de España sumada a la de la República recién nacida de los Estados Unidos. (...) El gobierno irresponsable del imperio no se detiene un minuto a pensar que un magnicidio o una guerra civil en Venezuela, por sus enormes reservas de hidrocarburos, harían estallar la economía mundial globalizada. Tales circunstancias no tienen precedente en la historia del hombre.

Artículo «Un pueblo bajo el fuego», 29 de noviembre de 2007. [Artículo completo]

 

(...) ¡Cómo les gustaría a los jerarcas europeos y estadounidenses comprar médicos cubanos, como hacen con los graduados de los países africanos, latinoamericanos y de otras partes del Tercer Mundo, privándolos de los profesionales que con tantos sacrificios preparan! En una aldea de África -como ya hemos dicho y diremos cuantas veces sea necesario-, un médico internacionalista cubano puede formar a la vez a varios excelentes médicos junto a él, en el mayor laboratorio del mundo, que es la comunidad, y combatir en ella los padecimientos concretos de cada región específica de África. Los libros que ese médico lleve consigo servirán como un fondo común de conocimientos.

Artículo «Los cristianos sin Biblia», 2 de octubre de 2008. [Artículo completo]

 

(...) Me limito a señalar que después de los errores y horrores políticos de George W. Bush, el ex vicepresidente Cheney, que fue su consejero, enarbola la idea de que las torturas ordenadas a la CIA para obtener información estaban justificadas. (...) Se trata, entiéndase bien, de un problema elemental de ética política: el fin no justifica los medios. La tortura no justifica la tortura; el crimen no justifica el crimen. Tal principio se debatió y se sostuvo durante siglos. En virtud de él la humanidad ha condenado todas las guerras de conquista y todos los crímenes cometidos. Es de suma gravedad que el más poderoso imperio y la más colosal superpotencia que haya existido nunca proclame tal política. Más preocupante aún no es sólo que el ex vicepresidente y principal inspirador de tan pérfida política la proclame abiertamente, sino que un elevado número de ciudadanos de ese país, tal vez más de la mitad, la apoye. En ese caso, sería una prueba del abismo moral al que puede conducir el capitalismo desarrollado, el consumismo y el imperialismo.

Artículo «El fin no justifica los medios», 2 de setiembre de 2009. [Artículo completo]