
La contaminación fue hallada el pasado 20 de junio –y denunciada por Equo–, durante una inspección rutinaria, debajo de tres contenedores de hormigón sin moverse desde 2009, según refleja el último acta de la reunión plenaria del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) publicada en su web este lunes.
La contaminación de cesio-137 afectaba a unos 2 metros cuadrados de suelo y durante su retirada se sacaron de dicho área dos bidones de tierra, según se explica en el acta, donde también se afirma que «aparentemente se trata del rastro dejado de un derrame producido hace muchos años del que no queda constancia documental».
En su informe trimestral publicado el pasado mes de mayo, el CSN registró en marzo un «incidente no notificable» en Garoña provocado al derramarse unos tres litros de material radiactivo de un bidón del almacén temporal de residuos.
La central nuclear de Santa María de Garoña, a unos 40 kilómetros de Gasteiz, es la más antigua de las siete que operaban en el Estado español y su está parada desde diciembre de 2012.
El pasado 1 de agosto, el Gobierno español hizo pública su decisión de denegar los permisos necesarios para la reapertura, lo cual supone su cierre definitivo.

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