Beñat ZALDUA

Un pleno crucial... en el que nada concluirá

Hoy arranca un nuevo pleno crucial en el Parlament. El enésimo ya. Daría para bromear si en juego no estuviese el pulso entre la todavía innata República catalana y la suspensión indefinida de la autonomía. El espacio entre las dos opciones es un espejismo a estas horas.

Hoy arranca un nuevo pleno crucial en el Parlament. El enésimo ya. Daría para bromear si en juego no estuviese el pulso entre la todavía innata República catalana y la suspensión indefinida de la autonomía. El espacio entre las dos opciones es un espejismo a estas horas.

Entre hoy y mañana, Puigdemont, el Govern y los grupos parlamentarios independentistas deben decidir si proclaman de forma efectiva la República o no, y si convocan elecciones o no. De esta intersección salen tres opciones. Cierta lógica invita a pensar que es la opción intermedia la que se podría imponerse y que el Parlament proclamará la independencia y, acto seguido, convocará unas elecciones que podrían servir para ratificar la citada proclamación.

Parece la opción intermedia entre quienes abogan por unas elecciones anticipadas ordinarias –opción que olvida que los diputados de JxSí han realizado un centenar de actos esta semana explicando que habrá proclamación– y entre quienes apuestan por declarar la República, cavar trincheras ante el Parlament y el Palau, y resistir la embestida que venga desde el Estado. Pero la lógica no sirve de guía en un escenario cambiante y líquido en el que los rumores corren mucho más rápido que las noticias contrastadas. Catalunya nos está enseñando a convivir con la incertidumbre.

En días confusos conviene aferrarse a verdades y hechos que no parece que vayan a cambiar pase lo que pase entre hoy y mañana. En primer lugar, España va a seguir teniendo un problema político de dimensiones colosales en Catalunya; un territorio que se presenta, a ojos españoles, emocionalmente irrecuperable –lo recuerdan agentes tan poco sospechosos como el Real Instituto Elcano–.

En segundo lugar, esta semana no acaba nada. En las próximas horas pasarán muchas cosas. Con todos sus matices, cualquiera de las opciones por las que opte el independentismo abrirá nuevas ventanas al proceso catalán, y lo más importante de todo, ninguna de ellas servirá para impedir la intervención del Estado. La resistencia –tanto explícita como implícita– a la aplicación del 155 puede hacer naufragar los planes originales de Rajoy en Catalunya, por lo que será crucial observar si el independentismo logra conservar una mínima unidad de acción para conjurar la tentación de caer en la depresión. Pase lo que pase en las próximas horas, aún quedará mucho partido por jugar.