Beñat ZALDUA
DONOSTIA

La Mesa del Parlament centra las primeras negociaciones en Catalunya

Ciudadanos exige la Presidencia del Parlament, pero difícilmente la conseguirá, dado que JxCat y ERC no deberían tener problemas para obtener cuatro de las siete sillas de la Mesa. Las negociaciones sobre el Govern, a la espera de la decisión de Puigdemont.

La gran pregunta que planea sobre el escenario catalán sigue siendo si Carles Puigdemont regresará de Bruselas para tratar de ser investido pese a la orden de detención que pende sobre él. En Junts per Catalunya no descartan intentarlo a través de una investidura telemática que podría requerir una reforma del reglamento del Parlament, mientras que en ERC se niegan a plantearse escenarios alternativos antes de que se aclare el futuro de Puigdemont. Por ello, las negociaciones se centran de momento en la configuración de la Mesa del Parlament.

La cuestión es secundaria, pero no menor. Ya se ha visto la importancia que la Mesa ha tenido durante la última legislatura, y no es casualidad que cinco de sus miembros, con Carme Forcadell a la cabeza, estén acusados de sedición y rebelión en el Tribunal Supremo. Controlar la Mesa del Parlament es crucial para acompañar desde el Parlament las decisiones que se tomen en otros ámbitos. El órgano está formado por una Presidencia, dos vicepresidencias y cuatro secretarías, por lo que la mayoría se sitúa en cuatro miembros. Con los resultados del 21D en la mano, dos sillas correspondería a C’s, dos a Junts per Catalunya y otras dos a ERC, mientras que el PSC se quedaría con una. El independentismo, por tanto, no debería de tener problemas a la hora de controlar la Mesa del Parlament, que se constituirá en la primera sesión del nuevo hemiciclo. Una cita que debe concretar el Gobierno español y que, por ley, no podrá celebrarse más tarde que el 23 de enero.

También está en juego la Presidencia del Parlament, que ayer el portavoz de Ciudadanos, Carlos Carrizosa, reclamó en Catalunya Ràdio para su partido: «Ya que hemos ganado las elecciones deberíamos tener la Presidencia de la Mesa del Parlament». Pero es difícil pensar que así vaya a ocurrir. De hecho, en línea con la apuesta por la restitución de las instituciones depuestas a través del 155, en JxCat defienden que sea Carme Forcadell –diputada electa por ERC– la que vuelva a estar al frente de la Cámara catalana. Pero no está del todo claro que la expresidenta de la ANC, con múltiples causas judiciales abiertas, quiera seguir siendo foco de presión y atención, por lo que en ERC empiezan a barajarse otros nombres.

También ha empezado el baile de nombres que podrían formar parte del nuevo Ejecutivo, aunque especialmente desde ERC insisten en que antes hay que aclarar la situación de los candidatos en el exilio. En cualquier caso, vista la escasa diferencia de dos diputados y de poco más de 10.000 votos entre JxCat y ERC, hay consenso a la hora de repartir a partes iguales las carteras entre ambas formaciones.

Rajoy y Rivera, juntos

La imagen de ayer, en cualquier caso, se dio en Madrid, donde el presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, recibió en Moncloa al líder de Ciudadanos, Albert Rivera. En el ambiente, inevitablemente, el contraste entre el triunfo de los naranjas y el tremendo varapalo sufrido por el PP. Del contenido de la reunión no trascendió nada más allá de los temas tratados –Catalunya y la negociación de los presupuestos–, pero el contexto viene marcado por las constantes críticas del PP a Ciudadanos, a quienes instan a intentar formar Govern aunque los números no den. «El PP no se ha tomado muy bien este resultado y nos mira demasiado, durante la campaña nos atacó reiteradamente y estos son sus resultados», declaró ayer Carrizosa.

 

La CUP podría formar grupo parlamentario gracias a ERC

Las elecciones del 21D dejaron un extraño grupo mixto en el Parlament, formado por la CUP y el PP, con cuatro diputados cada uno. Pero podría haber cambios. El miércoles, el diputado de ERC en el Congreso Gabriel Rufián fue claro al asegurar que Esquerra podría ceder temporalmente un diputado a la CUP para que pueda formar grupo parlamentario propio. Ayer, el diputado electo de esta formación Vidal Aragonés vio «lógico» que así ocurra: «El pueblo de Catalunya no entenderá otra realidad teniendo en cuenta los sacrificios que ha hecho la CUP».B.Z.