Janina PÉREZ IGLESIAS
ZURICH
Elkarrizketa
AARON SORKIN
DIRECTOR DE CINE

«Detrás del glamour, de la decadencia, vi a una heroína cinematográfica»

El afamado guionista y creador de memorables series de televisión obtiene un sobresaliente en su debut en la dirección con «Molly’s Game», una candente historia basada en hechos reales. Es la increíble historia de una exesquiadora olímpica convertida en organizadora de millonarias partidas de poker clandestinas, a quien da vida Jessica Cjhastain.

Aaron Sorkin (Nueva York, 1961) tiene olfato para las buenas historias, le sobra talento para darles forma, y una vez llevadas al cine o a la televisión, se convierten en películas y series que se quedarán enganchadas en la memoria a los espectadores.

Con “Molly’s Game”, el afamado cuentacuentos fue aún más lejos, traspasando de una vez por todas la línea que separa al guionista del director. Y es que en las manos de Sorkin cayó la increíble historia de una exesquiadora olímpica convertida en organizadora de millonarias partidas de poker clandestinas.

Protagonizada por Jessica Chastain, además de la participación de Idris Elba y Kevin Costner, “Molly’s Game” ha sido alabada por el público y la prensa especializada, consiguiendo dos nominaciones a los Globos de Oro, una para Chastain, la otra por el guion de Sorkin, y es una fuerte candidata para ser considerada para los Óscar.

La Molly Bloom de carne y hueso se hizo millonaria antes de cumplir los 21 años, y no en vano la llamaban “la princesa del poker”. En sus exclusivas partidas participaban celebridades como Leonardo Di Caprio, Ben Aflleck o Tobey Maguire, jugadores de las grandes ligas del beisbol, políticos, altos ejecutivos o peces gordos de Wall Street. Tras ser detenida por el FBI, Bloom contó en “Molly's Game: The True Story of the 26-Year-Old Woman Behind the Most Exclusive, High-Stakes Underground Poker Game in the World” (publicado en 2014) todo lo visto y vivido durante los años de su floreciente empresa, incluyendo la vez cuando “alguien” perdió 100 millones de dólares en una noche. En el Festival de Zurich, la primera parada europea del filme tras su estreno mundial en el Festival de Toronto, Aaron Sorkin narró cómo esa fantástica historia le llegó hace tres años a través de un abogado, quien le sugirió que se leyera el manuscrito de las memorias de un cliente.

«Lo leí, lo disfruté mucho, y quise conocer a Molly, sobre todo porque me pareció que era una escritora muy buena», relata Sorkin, «pero después de conocerla todo cambió, quise encontrarme con ella en otra oportunidad, así que nos vimos al día siguiente de nuevo, y al siguiente, y al siguiente y al siguiente… Al final quedamos durante seis meses».

El olfato de Sorkin dio la alarma. Percibió que había mucho más detrás del libro de Bloom, y no se equivocó, aunque no era el único sabueso. A Bloom le habían llovido innumerables ofertas para llevar su historia al cine, pero no aceptó ninguna de ellas. «Me describió lo que otros tenían en mente, y yo le expuse cómo abordaría su historia, que era básicamente muy distinto a aquello que le habían ofrecido», hace un preámbulo.

«Entendí que detrás del glamour, de la decadencia, del dinero, de las celebridades implicadas, había una historia mucho más emotiva, que ella no era una simple observadora de todo eso, sino la protagonista. Vi en Molly Bloom a una heroína cinematográfica», rememora.

Para Sorkin lanzarse a la dirección no fue un paso a la ligera. Ya lleva demasiados años en el negocio del entretenimiento como para estar consciente de que se debe ser cautelosamente osado, por muy paradójico que parezca esta frase. «Escribí el guion sin tener intenciones de dirigirlo», afirma el neoyorkino., «Se lo entregué a los productores, unos días después nos reunimos, y me dijeron que yo debería ser el director. Después de pensármelo mucho y de hablar con gente que respeto, llegué a la conclusión de que en esta oportunidad en particular yo era la persona indicada para asumir la dirección», describe cauteloso, admitiendo haber disfrutado cada segundo de esta primera vez.

Como él, muchos son los guionistas de alto calibre que han decidido ponerse en la silla del director. Ante este hecho que Sorkin dice entender y respetar, muestra disposición para adentrarse en terreno pantanoso con una reflexión. «Algunos guionistas lo hacen (pasarse a la dirección) para proteger su obra. ¡Yo nunca pretendí proteger ‘La red social’ de David Fincher! ¡No quiero proteger mis guiones de Mike Nichols o de Danny Boyle!, porque yo quiero colaborar con grandes directores».

Y eso lo ha demostrado a lo largo de más de 20 años de carrera; “Steve Jobs” (2015) con Boyle, “La guerra de Charlie Wilson” (2007) con Nichols, “Algunos hombres buenos” (1992) y “El presidente y Miss Wade” (1995), dirigidas por Rob Reiner, así como creador de fantásticas series de televisión como “The Newsroom” (2012-2014) y “The West Wing” (1999-2006).

Sin embargo, esta vez fue diferente. «En el caso de ‘Molly’s Game’ tenía cierto temor», se sincera, «porque yo sabía que existían muchas versiones de esta historia, temía que fuera ‘muy fácil’ realizar esta película basándose en los elementos más reseñables. Yo quería destacar la parte emocional, y eso fue lo que hice, aunque no hubiera sido posible sin haber contado con gente realmente talentosa, respetuosa y comprensible que me ayudó a hacer realidad mi visión».

Una de esas personas en cuestión es Jessica Chastain, sobre quien recae el gran peso de esta película. Nadie parecía mejor que la protagonista de la aclamada La noche más oscura (de Kathryn Bigelow, 2012) para asumir a la “princesa del poker”.

«Cuando conocí a Jessica, después de las presentaciones de rigor, me dijo que ambos sabíamos que ese encuentro (para considerarla para el papel de Molly) era bastante tonto, porque los dos sabíamos que ella era la persona ideal para ese rol, “así que dámelo a mí”, me dijo, ¡La adoré al instante!”, relata entre risas Sorkin quien admira la gran experiencia, la velocidad mental y el muy particular sentido del humor de Chastain.

Pero ¿en qué se diferencian la Molly real de aquella que vemos en la película? «Lo que se ve en la película sobre Molly es cierto», admitía Aaron Sorkin en el Festival de Zurich, «pero cuando otras personas, como Jessica y yo, se encargan de hacer un retrato de ella, le aportamos algo diferente. Molly diría que Jessica ha dado una mejor versión de ella, lo cual para mí eso no tiene sentido porque la Molly real es maravillosa. De manera que las diferencias son las mismas que cuando comparas una pintura con una foto, y la película viene a ser la pintura de la verdadera Molly Bloom», afirma.