Iraia OIARZABAL
BARCELONA

C’s y PP se congratulan pero chocan con la aritmética

La decisión del Torrent y el clima de tensión generado en el independentismo fue celebrado desde el triunfalismo por un unionismo que persiste en su obsesión con Puigdemont. Conscientes de su minoría, C’s y PP redujeron su discurso a abroncarse mutuamente.

El ir y venir en los pasillos, los corrillos y las comparecencias encadenadas en el Parlament daban cuenta del caos generado por la decisión del president del Parlament, Roger Torrent. Mientras las caras largas eran imposibles de ocultar en las filas del independentismo, el unionismo no solo no disimulaba su satisfacción sino que centró su discurso en congratularse por el aplazamiento del pleno, aprovechando para alabar la intervención judicial y seguir insistiendo en su particular cruzada contra Carles Puigdemont.

Una Inés Arrimadas (C’s) locuaz y con voluntad de alargar su comparecencia ante la prensa celebró que ayer no hubiera pleno de investidura aunque sostuvo que un aplazamiento no es suficiente y exigió la suspensión de cualquier sesión con Puigdemont de candidato. A su juicio, la decisión de Torrent «no soluciona el problema» puesto que, como bien insistió el diputado de ERC, Puigdemont sigue siendo el candidato a president. Una cuestión que viene obsesionando a la derecha unionista.

La líder de la oposición acusó al president del Parlament de hacer «una huida hacia adelante» con la decisión tomada ayer y anunció que ha pedido un informe a los letrados del Parlament sobre cómo quedan los plazos de investidura. También presentará un recurso de amparo a Torrent, a quién acusó de hacer de «defensor de Puigdemont».

Más allá del mensaje triunfalista, en el que llegó a afirmar que «el procés ha terminado», Arrimadas no logró ocultar los flancos más débiles del unionismo, comenzando porque son minoría en el Parlament. Preguntada por la opción de presentarse candidata a la investidura, algo en lo que incidió con ganas el portavoz del PP, Xavier García-Albiol, su respuesta se centró en arremeter contra el partido que Gobierna el Estado español. Los números no dan y así lo reconoció Arrimadas, que optó por cargar contra el PP achacándolo a la ley electoral.

García-Albiol, cuya formación redujo sus escaños de once a cuatro en las elecciones del 21D, abroncó a Arrimadas pidiéndole que «deje de ser una estatua». Habló de «división» en el independentismo y animó a Ciudadanos a aprovecharlo para proponer un candidato unionista.

Asimismo, reclamó a Torrent que abra una nueva ronda de contactos para buscar otro candidato y, en paralelo, anunció que solicitará una reunión a C’s, PSC y Catalunya En Comú-Podem para abordar la posibilidad de trazar una estrategia conjunta para. Admitió, no obstante, que «sobre el papel» no hay una mayoría suficiente para investir a un candidato alternativo a Puigdemont.

PSC y Comuns coinciden

Los portavoces del PSC y Catalunya En Comú-Podem comparecieron en un tono más pausado, manifiestamente contrarios a la candidatura de Puigdemont y coincidiendo ambos en «saludar» la decisión de Torrent. Para Miquel Iceta, esto demuestra que «acata» las indicaciones del Tribunal Constitucional, por lo que instó a Puigdemont a dar un paso a un lado. Condicionó la anulación del 155 a la configuración de un Govern estable, para lo que propone la búsqueda de un candidato alternativo.

Por su parte, el portavoz de Catalunya en Comú, Xavier Domènech, también reclamó «construir una candidatura efectiva y viable» para recuperar el autogobierno. «El autogobierno es una conquista de catalanes y catalanas a lo largo del tiempo. La Generalitat no nace con la Constitución del 78», expresó.

Espetó al bloque independentista que el «dilema no es Puigdemont o Puigdemont», sino si se mantiene la intervención de las instituciones catalanas o se supera la aplicación del artículo 155 de la Constitución, opción esta última que –destacó– debe ser para los soberanistas «la absoluta prioridad del país».

Sin entrar en los aspectos jurídicos, Domènech afirmó que la candidatura de Puigdemont «no es viable» y alertó de que ciertas estrategias, como la de «presionar con un: o Puigdemont o elecciones», pueden ser «especialmente graves».