
Los presos políticos catalanes, que a partir del martes que viene se enfrentarán al juicio por el referéndum del 1 de octubre, se encuentran en cárceles madrileñas; la exconsellera Dolors Bassa y la expresidenta del Parlament, Carme Forcadell en la prisión de Madrid I - Mujeres (Alcalá Meco) y los siete hombres en Madrid V (Soto del Real).
Estos últimos han denunciado que los funcionarios de la prisión de Soto del Real que se encargaron de la entrada de los presos políticos, el pasado viernes, en el centro penitenciario y de revisar sus pertenencias no permitieron que pasara nada de color amarillo, color empleado por el independentismo catalán para denuncia la existencia de presos políticos. El veto ha afectado a rotuladores fluorescentes de color amarillo, incluso fotografías en las que aparecían familiares con prendas de este mismo color.
Asimismo, el exconseller de Exteriores de la Generalitat, Raül Romeva ha denunciado que le han requisado, a la entrada de Soto del Real, un ejemplar de 'El Jueves' por ser «políticamente incorrecto».
Los presos políticos vascos llevan años viviendo este tipo de vetos. En Soto del Real también, a la presa política de Ibarra Maite Aranalde el pasado diciembre se le denegó el acceso del libro ‘Amaren etxea’. Jokin Urain recoge en esta publicación testimonios del dolor y del amor de los familiares hacia los presos políticos vascos.

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