
Hace 50 años culminó una obra artística y arquitectónica que convirtió a la basílica de Arantzazu en uno de los principales lugares de memoria de Euskal Herria. Fue cuando se instalaron los 14 apóstoles de Jorge Oteiza en el frontispicio de la basílica, después de estar más de una década abandonados en una cuneta. Partiendo de ese hecho, la Fundación Nabarralde ha producido un documental que indaga en este lugar clave para la historia del pueblo vasco: ‘Arantzazu, harriz herri’. El trabajo, que se estrenó en Hernani el pasado día 26, se proyectará en la C.C. Okendo de Donostia, a las 19.00.
«Durante toda su historia», sostiene Angel Rekalde, director de Nabarralde, «Arantzazu ha sido un lugar de memoria de Euskal Herria, que ha construido sus cimientos, piedra a piedra, sobre el arte y la cultura, pero ante todo, que ha demostrado su compromiso con el país». Y es que fue precisamente en Arantzazu donde se celebraron algunas de las primeras reuniones de Euskaltzaindia para crear el euskara batua, en una época en la que el idioma y todo lo relacionado con la cultura vasca estaba prácticamente prohibido.
A esta proyección se le suma una presentación en la feria de Durango. ‘Arantzazu, harriz herri’ se publicará en euskera y castellano y se pondrá a la venta en versión USB.

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