
Hace nueve meses que Mikel Albisu (Donostia, 1961) –literariamente conocido como Mikel Antza– salió en libertad de la cárcel francesa de Reau. Ha pasado más de tres décadas fuera de Euskal Herria por su militancia en ETA y por los quince años que ha permanecido preso.
Durante ese tiempo existió un parón literario en su carrera, aunque nunca ha renegado de su labor como escritor –más bien se reafirma en ello– habiendo publicado en su periodo de cautiverio varias obras que dejan entrever, a través de la ficción, cuál ha sido su trayectoria vital.
Ahora, libre de rejas físicas, Mikel Antza realiza un ejercicio reflexivo sobre el pasado a través de la literatura y mira también hacia el futuro en clave constructiva y de solución.
Estos son algunos de los titulares que deja la entrevista que este domingo se publica en euskara en el dominical ZAZPIKA y que podrá leerse íntegramente también en NAIZ:
–«Estamos realizando propuestas muy ingeniosas de cara al futuro, pero estamos dejando en herencia una casa llena de goteras»
–«Hay muchas cosas que contar, pero no podemos, no podemos contarlas ni con subtítulos»
–«Tendríamos que evitar que esas personas que se están osificando vivas continúen en la cárcel y, a su vez, intentar curar todo el dolor, el de todas las partes, que ha generado el conflicto»

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