
Hace una semana tuvo lugar un desprendimiento en la donostiarra Avenida de Zarautz, en la trasera de un conjunto de viviendas llamado Lizarriturri. El corrimiento se produjo después de casi tres semanas de intensas lluvias, en un lugar bajo el que transcurren las obras de ampliación del Topo, una infraestructura que genera opiniones controvertidas. En medio, unos vecinos asustados que vieron como un aluvión de tierra y piedras entraba por sus ventanas.
Ocurrió pasada la medianoche del lunes al martes. Unas horas después, ya por la tarde, Euskal Trenbide Sarea (ETS), responsable de las obras, emitía un brevísimo comunicado por su cuenta de Twitter, sentenciando que «tras visitar y analizar a primera hora de esta mañana el corrimiento de tierras de la avenida de Zarautz de Donostia, ETS confirma que las causas son ajenas a las obras de soterramiento del Topo».
Desde la cuenta del PNV de Donostia se apresuraron en retuitear y pulsar la pestaña de ‘Me gusta’, pero los responsables municipales jeltzales han venido declarando desde el principio que todas las hipótesis se mantienen abiertas. «No tengo ningún prejuicio», ha asegurado hoy mismo Eneko Goia.
A instancias de EH Bildu y Elkarrekin Podemos, el alcalde ha comparecido esta mañana con carácter extraordinario ante la Comisión de Desarrollo y Planificación del Territorio. En el salón de plenos han estados presentes algunos de los vecinos afectados.
Tira y afloja
La sesión se han convertido principalmente en un tira y afloja entre Garbiñe Alkiza (EH Bildu) y el propio Goia. Vaya por delante que el Ayuntamiento ha encargado a la empresa especializada Ikerlur un estudio sobre las causas de este desprendimiento, así que no se ha ofrecido una conclusión en negro sobre blanco.
Todas las partes dejan abierta la puerta a las lluvias, las obras del Topo, o una combinación de ambos factores. «Los grises», que ha apuntado el portavoz del PP Borja Sémper, quien ha mostrado su temor a que «los del ‘Topo sí’ dirán que han sido las lluvias y los del ‘Topo no’ que han sido las obras».
«No he venido a debatir del Topo», le ha tranquilizado Alkiza, que ha subrayado que las quejas de los vecinos vienen de largo y que hasta la fecha solo han obtenido el silencio por respuesta. Unas denuncias a las cuales también ha aludido Aitzole Araneta (Elkarrekin Podemos).
La portavoz de EH Bildu ha afeado al Gobierno local su tardanza en acudir al lugar del derrumbe –ha habido unanimidad en alabar el buen trabajo de los servicios técnicos y de urgencia– y también que se impidiera a los vecinos tomar la palabra en el pleno del pasado jueves.
«Pedir una reunión»
En el primero de los reproches, Goia ha remarcado que lo principal era dejar trabajar a los técnicos –«yo no voy a ir a valorar una ladera»– si bien posteriormente ha pedido perdón si es que algún afectado ha sentido lejanía por parte del Ejecutivo. En cuanto al segundo, ha subrayado que en los plenos hay unos procedimientos que respetar y que él no tiene problema en escuchar a nadie, pero que «lo correcto y directo es pedir una reunión».
El alcalde ha acusado a EH Bildu de emplear este suceso para su propio interés político, ya que no ha mostrado el mismo interés por otros hechos de estos últimos días como un corrimiento similar en Ulia o un incendio en Trintxerpe. «No hay cerca obras del Topo», ha apuntado.
Goia ha recordado que ese lugar tiene un largo historial de incidencias, «el más grave en 1992, con daños estructurales en el portal 23», algo que «no se puede obviar». Ha indicado que el muro que sostiene la ladera «no es de titularidad pública, tiene un propietario privado al que a veces incluso se ha sancionado».
Antes de terminar, Garbiñe Alkiza ha dejado varias cuestiones en el aire, puesto que los informes previos a las obras ya daban fe de la inestabilidad de la ladera. «Si ya se sabía, ¿por qué se acomete la obra debajo de ella? ¿Por qué no se ha estabilizado previamente? ¿Qué se va a hacer?». Por el momento, parece que esperar al informe.
Denuncia de Satorralaia
Satorralaia, el movimiento vecinal de oposición a esta ampliación ferroviaria, ha enviado una nota en la que remarcan que los vecinos han venido denunciando que «desde el comienzo de las obras del metro bajaba más agua que antes por la ladera», lo que a su juicio implica que las obras bajo la ladera «han alterado las escorrentías naturales». Ello, unido a las vibraciones de la excavación, han podido «alterar el estado del subsuelo, agravar la inestabilidad de la ladera y producir igualmente un debilitamiento del muro».
Esta plataforma denuncia «la negativa de las instituciones implicadas a la demanda de la vecindad afectada que pide un informe externo sobre los riesgos reales del proyecto», y tilda de «inaceptable que ETS y el Ayuntamiento intenten desligar el derrumbe de las obras del metro».

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